Fueron capaces de acusar a Artigas de traidor a la Patria, lo persiguieron como a San Martín cuando se negó a ser el brazo armado del puerto rivadaviano, como lo traicionaron a Bolivar al convocar a los yanquis al Congreso Anfictiónico Emancipador de la Patria Grande, fueron sus vicepresidentes como Santander y Cobos, acá en otra época, siempre el imperialismo mete su brazo atenazador de las ansias de los pueblos de escribir su propio destino.
Nunca se los ve, siempre operan en sigilo, con herramientas poco aptas para ser divulgadas, comprando conciencias y voluntades, hipotecando esperanzas, extorsionando a los pusilánimes y pobres de espíritu, corrompiendo estamentos del estado, comprando legisladores y jueces, haciendo de la política un negocio, de la militancia una profesión, de las aspiraciones una construcción individual, egoísta, materialista, sin ilusiones. Deciden caminos, planifican operaciones, se mueven como un ejército en las nieblas del poder, arman agenda, dan la batalla cultural a diario, son capaces de provocar el caos con poco, sin control de daños, no les importa, como tampoco les importan los efectos colaterales en Medio Oriente. No tienen pudor, ni verguenza, no están expuestos, no tienen almohada de sus propios fantasmas de conciencia, son violentos y fríos, toman decisiones a diario y como todo ámbito mafioso donde se entra, se es imposible salir. Que lo digan sino Snodwen y Assange entre otros, con niveles de conciencia rebelada.
Ponerlos en la foto es su peor castigo, hacerlos públicos, visibles es el primer round del combate, que siempre, desde ese momento es a fondo. La historia lo demuestra, pudo Rosas con la Vuelta de Obligado, Tonelero, Quebracho impedir esa misión anglo-francesa de crear la república mesopotámica y obligarlos a devolver la isla Martín García, desgraviar nuestra bandera y que se retiren, pero sólo dos años después cobraron venganza con Caseros y el ejército portugués, convocado por otro corrompido por el oro inglés, como Urquiza. Pudieron armar su Constitución de 1853 a su medida liberal, dijeron que no se podría modificar pero en 1860, lo hicieron porque las circunstancias del país lo ameritaban. Es que Mitre y Urquiza habían roto la Confederación venciendo el primero. Ningún pudor en modificar lo inmodificable. Sólo cuando los procesos populares coronan su estrategia estructural en lo político institucional, no tienen reparos en borrarla, como la Constitución Social de 1949, ejemplo de mundo, bombardeada y eyectada por decreto dictatorial en 1957. Matan, derogan, encarcelan, expatrian, venden el patrimonio nacional, endeudan al país. No dan la cara, son los militares su brazo armado, o sus políticos genuflexos o sus empresarios «nacionales» financiados. Nunca los que toman las decisiones, desde acá, desde las embajadas, desde el exterior.
Así sufrimos los argentinos la Doctrina de Seguridad Nacional en los 60-70, con represión y gobiernos títeres complacientes, con proscripción de las mayorías populares peronistas, luego el Genocidio Militar de la dictadura con su secuela aterradora de desapariciones, cuando no pudieron mas, el Consenso de Washington de la demcoracia limitada al Mercado, cuando pudieron, el Genocidio Social, en nombre del peronismo en el menemato, con la mayor ingeniería social del siglo XX después de los conflictos europeos, desplazando a las periferias de la historia mas de 12 millones de argentinos. De ahí a la apropiación del Plan Brady de la capitalización de generaciones de argentinos, en empresas del estado, privatizadas a la enajenación capitalista extranjera.Todo un periplo de apropiación del ahorro interno genuino, seguido de endeudamiento esclavizador, con planes de ajuste sobre los sectores populares, empobrecimiento y denigración junto a la diáspora social, destruyendo el modelo social solidario de la Comunidad Organizada construído por el pueblo, Evita y Perón, en la década feliz. Fue esa década, con combate pleno, con lucha, con conflictos, con agravios de los peores «viva el cáncer» en el lecho de la Jefa Espiritual de la Nación. Quemaron los hospitales de la Fundación Eva Perón, sus libros, sábanas , utensillos de comida, delantales para chicos, arrasaron con todo los que olía a pueblo, prohibieron usar sus nombres y su marcha, como también sus símbolos. Rapidamente el pueblo los creó, la flor de Nomeolvides fue el llamado popular.
Pero no se vieron sus caras, los organizadores nunca la dan, hasta que no se les canta «piedra libre», como en el juego infantil. Eso no lo toleran, contratacan con furia descomunal, como en estos momentos. Fueron cercados y reaccionan cada día, con agenda propia, con agravios, mentiras y distorsiones, comparaciones y escenarios que no existen. Provocando corridas financieras, generando temores, convocando al miedo, planteando escenarios apocalípticos, llamando al reclamo por los privilegios, denostando a la política. Tres ejes han diagramado en esta etapa : corrupción, inflación e inseguridad. Con la corrupción denostan la mal llamada clase política, la denigran como herramienta de construcción, la ningunean, la esmerilan. Con la inflación demuestran la supuesta incapacidad del manejo de las finanzas, el destrato a los sectores que han acumulado riquezas en estos años, el empobrecimeinto de los salarios, justo en un gobierno que retituyó los derechos laborales. Con la inseguridad convocan al miedo, al temor generalizado, de la necesidad de cambiar «porque esto no da mas», martillando obsenamente crímenes 24 x 24 hs, violaciones, robos dramáticos, como responsabilidad del gobierno nacional. Es decir que desde sus bunker estos sátrapas se creen capaces de manejar las conciencias colectivas del pueblo, se olvidan que esa conciencia se construye no sólo desde la información inmediata y mediata, sino desde la transmición oral, del imaginario colectivo, de su historia y sus vivencias, en donde la información es sólo parte de ella.
No vienen por nuestros errores,que los tenemos, vienen por nuestros aciertos. Quieren derogar leyes como la ley de comunicación audiovisual, la eliminación de la autarquía del Banco Central que quieren reponer, congelar las peritarias y el consejo del salario, volver a privatizar las seguridad social previsional, eliminar las obras sociales bancarizando sus seguros de salud, gerenciar los hospitales públicos, derogar la AUH, congelar los salarios con la consigna remanida de «bajar el gasto». Quieren volver a las relaciones carnales, con el imperio, con Europa, vidriera ambos de nuestros dramas recientes,quieren que seamos como antaño quienes paguemos las crisis de los países centrales, como en el siglo XlX y el XX. Quieren afianzar nuestra dependencia externa, colonizar nuestras futuras generaciones, darnos un escarmiento por habernos atrevido a transitar un camino propio, autónomo, recuperando soberanía política en un marco de integración regional pleno de la América, Profunda, Morena, alegre y pacífica de los pueblos latinoamericanos, siempre despreciados por los dueños del poder. De esos pueblos extraían sus riquezas, las disfrutaban en el exterior, los saqueaban sin importarles el destino de millones de niños, los usaban para sus ensayos clínicos, aún lo intentan los grandes laboratorios farmaceúticos. No dudan en usar los mas terribles agrotóxicos, con sus semillas transgénicas, arrasando miles de años de cultura alimentaria popular, de selección de artesanal. No dudan tampoco en desertizar los campos, con ganancias rápidas y futuros inciertos, son los nuevos arrendatarios, los que viven de las finanzas y explotan terceros, despoblando el campo.
Nuestro país viven un momento excepcional en cuanto a los puntos de inflexión de la historia, es un escenario único por los caminos abiertos desde el 2003, donde la recuperación identitaria del pueblo, pretende ser derrotada. Los «desconocidos de siempre», han sido expuestos, ya sabe el pueblo quienes son, los han visto e identificado, eran los propietarios del saber, tenían el conocimiento apropiado con cerrojo, referenciaban sólo lo aconsejable para sus intereses. Ahora están en batalla a cara descubierta, ellos y los empleados de su causa, caranchos internos, buitres externos, todos son conocidos por el pueblo argentino, que ha democratizado el conocimiento, que ha sido expandido hacia la movilidad social ascendente, dando batalla cultural en cada instante, visibilizando lo que hacían invisible los dueños del poder, los nuevos actores sociales, los movimientos populares, las nuevas generaciones , los jóvenes politizados, las utopías recreadas. Este proceso construye historia, marca rumbos, llama a la lucha por la liberación nacional, moviliza y convoca. El enemigo ha sido identificado, ha salido a la luz, casi enceguecedora como toda luz que se ve por primera vez, se la ve fuerte pero está debilitada, ha sido expuesta, contraataca porque está siendo cercenado su poder, está recortado, las órdenes son cada vez mas débiles, gritos estertóreos, llamando sus complices a los consensos, a los que ponen de candidatos, llaman a la reconciliación nacional, a los afectos nacionales que no dudan en destruir con cada gesto. LLaman al diálogo pero nos niegan la palabra, ser oficialista es mala palabra, todo lo opuesto es vociferado, multiplicado por los medios. pero el pueblo habla y percibe por lo bajo, en silencio, se expresa cuando debe hacerlo y de eso ha dado testimonio a lo largo de la historia épica que ha protagonizado. El pueblo es el único sujeto histórico, todo se referencia ahí, en esa carnadura humana,que el peronismo supo recuperar, desde siempre a la política.
Hemos llegado a este punto con la convicción peronista de cambiar la historia, lo hemos logrado junto a Néstor y ahora Cristina, que han dado una lucha dificil de imitar, pero fácil de acompañarla, militarla, poner el cuerpo y la pasión de las grandes transformaciones de las cuales no debemos retroceder. Será con mas estado atendiendo las necesidades de los sectores mas humildes de la población, reparando los daños sociales estructurales que por décadas sumergieron a la indigencia a millones de argentinos. Ese núcleo se hizo estructural en las décadas neoliberales, se las condenó al no trabajo, a la marginación invisibilizada de la historia, tuvieron que hacerse visibles con los piquetes, fueron convocados recién, hace diez años a integrase, incluirse nuevamente en un país que los había desplazado a la banquina social, ignorándolos, los desaparecieron socialmente, con toda la carga e intensidad que tiene ese término en vocabulario del dolor argentino, que como llaga abierta pelea por la memoria , verdad y justicia por la reparación histórica de nuestros compañeros y por la social de nuestro pueblo.
Mientras haya un derecho conculcado o un nuevo derecho social a constituir ahí estará el peronismo para la respuesta adecuada, porque esa es su matriz histórica, su pensamiento filosófico, su desarrollo doctrinario y su convocatoria política. El mismo que nos planteó con firmeza la primer década peronista con la Medicina Social, de Carrillo, el constituionalismo social de Zampay, la filosofía de la Comunidad Organizada, con Astrada, Kush, De La Riega, Russel, Fermín Chavez, Porati, Cirigliano, Bolivar, entre otros intelectuales enterrados por los dueños del poder. El mismo que se plantó ahora desde el 2003, con la AUH, al ley de medios, al ampliación de derechos sociales, las leyes laborales, las previsionales, haberles arrancado las AFJP al enemigo financiero internacional, los derechos de los pacientes , la repatriación de mas de 1.100 científicos. Un país en marcha, con satélite propio comunicacional inversión energética única, con nuevas universidades, con comercio multilateral que nos permite evitar el cerco del comercio exterior, los acuerdos con Brasil, el UNASUR, CELAC y MERCOSUR en marcha, con capitalización propia, desendeudando al país, incluyendo y con muchas demandas pendientes, sin dudas, en este camino de reconstrucción nacional. Sólo nos permitimos como peronistas, la profundización y la lucha, porque sabemos que quien construye la historia que es el pueblo argentino. Nos atacan porque nos saben luchadores, pero cuando nos atacan nos hacen fuertes, porque «lo que no te mata, te fortalece», y estas luchas fortifican el pensamiento nacional, profundizando por el eje correcto la discusión ideológica, que siempre el escenario electoral trata de disimular.



