El cuerpo del cantante, que se encuentra en el cementerio de Burzaco, fue exhumado para un ADN de paternidad.
«Gracias a Dios la Justicia le dio el derecho para dar certeza de su filiación», contó en declaraciones televisivas Isabela, una amiga de la demandante.
Sandra «está conmocionada», dice su mejor amiga y representante de prensa. Y no es para menos. Después de casi diez años de una incansable lucha la Justicia «la escuchó» y le concedió su pedido para comprar si es la única hija de Sandro.
En el cementerio de Burzaco, se encontraba Sandra Junior, sus letrados y peritos, la viuda de Sandro, Olga Garaventa con sus abogados y peritos, y desde allí todos se trasladaron hasta la ciudad de La Plata, ya que la causa por filiación se tramita en la capital bonaerense.
En la Morgue judicial de La Plata y ante peritos judiciales se extrajeron muestras del ídolo musical argentino y una perito judicial le solicitó a Junior una extracción de sangre, a lo que la mujer accedió.
Según los letrados de Borda, ahora hay un plazo de entre 20 días a cuatro meses para el cotejo de las muestras de los restos de Sandro y la sangre de la mujer, para confirmar si es hija del cantante o no.
En 2006, la madre de Sandra, Martha, le confesó antes de morir que era fruto de su relación con el ídolo. De manera extrajudicial, ella y el cantante se sometieron en 2007 al primer examen de ADN.
Garaventa había asegurado en ese momento que había dado negativo, pero nunca le mostró el estudio, según confesó la supuesta hija del intérprete.
En 2014, Sandra obtuvo la impugnación de la paternidad de Carlos Borda, que la crió como su hija natural. En ese momento, la viuda había apelado esa decisión judicial y demorado todos los pasos legales. Pero luego de tantos años, la lucha en la Justicia tuvo sus frutos y finalmente Sandra podrá ahora saber la verdad sobre su identidad.



