Opinión

Por Pablo Tonelli, economista

¿Existe la sustitución de importaciones?

En mi artículo de la semana pasada tomé la noción de Marcelo Diamand que establecía un “costo límite” a la política de sustitución de importaciones, entendido éste como el menor costo necesario para que el ritmo de sustitución de importación alcance a mantener equilibrado el sector externo con pleno empleo.

 

En esencia debía evitarse que la importación de insumos para fabricar un bien determinado implicara un flujo de divisas creciente que supera las que se ahorraban con la importación del bien final. A su vez la mera y simple reducción del coeficiente de importaciones, tal como desarrollé en mi artículo anterior, puede conducir a un incremento de los costos de la producción industrial local si además   no se tienen en cuenta los problemas de escala.

En ese mismo sentido el mundo capitalista globalizado es muy diferente a aquél en que la primera ISI (industrialización por sustitución de importaciones) tuvo lugar. La producción se ha relocalizado y las cadenas de valor no tienen un perfil de integración vertical ordenadas por el espacio nacional, por el contrario las industrias integran sus partes e insumos producidos en diferentes países y el comercio inter-firmas de las empresas multinacionales constituye un eje dinámico del comercio internacional. Los bienes industriales han tenido un abaratamiento relativo, situación que la crisis internacional y la sobreproducción han agravado. El escenario del “deterioro de los términos de intercambio” del mundo previo a la globalización se ha trastocado. El precio promedio de los bienes industriales se ha abaratado en relación con el de las materias primas.

Esto es una buena y una mala noticia para el proceso de ISI actualmente en curso. La buena noticia es que el precio de las commodities que la Argentina exporta brinda las divisas sin las cuales el crecimiento no es factible. En segundo lugar la industria, que produce con una productividad alejada de la internacional se encuentra con bienes abaratados en términos relativos, lo que no es dato menor a la hora de enfrentar los costos de la producción local en términos de la puja distributiva salarios-beneficios. 

A su vez el contexto institucional, con el tope de aranceles impuesto por la Organización Mundial del Comercio (OMC), la ley de inversiones extranjeras vigente en nuestro país y los Acuerdos de Garantía de Inversiones firmados a lo largo de la década del noventa constituyen otros obstáculos a ser salvados. Existe además el problema del costo y la disponibilidad de la energía, una situación que en el pasado enfrentó Perón en los años cincuenta y lo llevó a revisar la política llevada adelante hasta ese momento y que años después tuvo un escenario polémico con la firma de los contratos petroleros del frondicismo. 

Voy a tomar un concepto del economista argentino Alejandro Fiorito quien al referirse a las importaciones del período kirchnerista afirma “que han crecido acompañando el alza de las inversiones en bienes de capital y bienes intermedios y no así con el alza de demanda de bienes de consumo. Por ese motivo las primeras conforman el principal núcleo a sustituir….. “Esto implica que la sustitución no se limita a lo que pueda efectivamente hacerse hoy en el país, sino que es incumbencia del Estado prever y generar también nuevas ramas actividades para sustituir….ello puede realizarse en etapas, por aproximación e ir avanzando sostenidamente en el tiempo y profundizando dichas políticas de sustitución…” Fiorito aporta una guía para la acción …tomar como base “los coeficientes de importaciones a tres dígitos del CIIU (cantidades importadas sobre cantidades de producto sectorial) …..y ver cuáles son los principales rubros donde las importaciones crecieron más que el producto sectorial correspondiente. Tomando promedios para los últimos años y eligiendo los que superen el índice del año base….” Este trabajo en la lógica de Fiorito, que en este punto comparto totalmente, es una base para definir el costo límite de Diamand para las actividades que deban ser apoyadas en el proceso sustitutivo. 

La Argentina presentó en el año 2011 un Plan Estratégico Industrial 2020, que estima un crecimiento del PBI del 5 %, del PBI industrial del 7 %, prevee metas de comercio global, una tasa de desempleo del 5 % y metas de inversión que llegarán al 27/28 % del PBI. Se propone impulsar diez sectores productivos: Alimentos, calzado, textil y confecciones, madera, papel y muebles, material de construcción, bienes de capital, maquinaria agrícola, autos y autopartes, medicamentos, software y productos químicos y petroquímicos. Es un punto de partida.

Otro trabajo originado en la UIA y realizado por los economistas Coatz, García Díaz y Woyecheszen se propone a partir de la Matriz de Insumo Producto de la Argentina, que da cuenta de las transacciones intrasectoriales identificar políticas relevantes a partir de los encadenamientos productivos. Establece una tipología en sectores con Altos encadenamientos hacia adelante (como los insumos difundidos cuya producción es materia prima de múltiples cadenas de valor), con Altos encadenamientos hacia Atrás (agroindustria e industria de alimentos y bebidaa, calzado, cuero, metalmecánica, etc), con Alta Integración Nacional (textil, plásticos, química, etc) y con Baja Integración Nacional (industrias extractivas y con alto componente importado, electrónica, automotriz, maquinaria). La sustitución de importaciones es una política relevante para los sectores de baja integración nacional y el uso del Compre Nacional, generación de valor agregado y reintegros a las exportaciones con el propósito de generar divisas constituyen las políticas relevantes centrales (entre otras) para los sectores con Altos Encadenamientos Atrás. 

El Plan Estratégico y aportes como los mencionados  enriquecen la sintonía fina del desarrollo siendo claves para que la política deseable de sostener a los sectores productivos existentes, fomente la sustitución de importaciones, la agregación de valor, el nivel de empleo y la  corrección de los déficit comerciales sectoriales. No obstante es imprescindible ser competitivos en un mercado global, como afirma Claudio Scaletta en el Suplemento Cash de Página 12. En ese sentido vuelvo a insistir en la necesidad de obtener escala, lo que no se puede resolver sin el Mercosur. Asimismo es necesario ampliar las exportaciones con valor agregado, logrando por etapas una industria con mayor productividad y que no obtenga su mejora relativa a costa del salario industrial.