El último grosero discurso institucional de la Sociedad Rural Argentina, pronunciado por su Presidente en la Exposición Rural Anual, es otra muestra más de la constante postura feudal que se vuelve agresivamente golpista, con todo Gobierno Nacional que no pasa a ser genuflexo respecto a las ambiciones de poder desmedido y omnímodo que desde su creación caracterizaron a esta vieja y mentalmente anacrónica institución. Llena de quejas y de exigencias de “libre mercado”, el supuesto estado de crisis y falta de rentabilidad que provocaría semejante nivel de altaneras críticas, no se vincula de ningún modo con los enormes récords de producciones agropecuarias, y con los niveles de rentabilidad –sobre todo de la muy rica Pampa Húmeda, que es el bastión de esa entidad empresaria ultra conservadora-, tal como diversos indicadores económicos lo indican claramente. De otro modo no se entiende el gran auge económico del sector agropecuario, del cual dan testimonio diversos enfoques de periodistas y especialistas, que incluso son publicados (no pueden ser ocultados) aún en los propios medios periodísticos fuertemente enrolados en posiciones económicas ultra liberales y posturas políticas ultra conservadoras, tal como los dos diarios de mayor tirada en Argentina y sus múltiples medios de comunicación asociados. Por otra parte, la extraordinaria bonanza económica que beneficia particularmente al agro pampeano, se refleja no solo en los indicadores de ventas de productos industriales vinculados al sector –maquinarias agrícolas e implementos diversos, tractores, camionetas, camiones, etc.-, sino en importantes utilidades que son derivadas a otros sectores económicos, muy visibles por ejemplo en el extraordinario auge de la construcción de edificios de departamentos, por caso en una ciudad enclavada casi en el corazón de la llamada “pampa gringa” (no es un apelativo racial ni mucho menos), tal como es Rosario. Literalmente, en lenguaje común “a la guita la están juntando con pala”. O sea que la base del reclamo no es económica, no está signada por ninguna crisis local, ni se trata de estrecheces financieras. Evidentemente lo que buscan es el poder total y excluyente, o al menos excluyente de todo sector popular argentino. A través de 125 años de existencia de la SRA, hemos podido constatar –la Historia Argentina es testigo- que a esa rancia oligarquía de la SRA no le hace asco compartir el poder con, o directamente subordinarse expresamente a poderes extranjeros, mientras ellos sean la voz cantante y autoritaria, que no admita réplicas fronteras adentro. Comenzaron durante el mitrismo – primer presidente un Martínez de Hoz, formaron parte del “régimen” oligárquico que gobernó excluyentemente casi medio siglo, hasta el advenimiento de Yrigoyen. Ya en 1902, al inaugurar la exposición anual de la SRA, su presidente Ezequiel Ramos Mejía, recomendaba subordinarse explícitamente al poder imperial británico “para defender el mercado ganado”, recomendando “convertirnos en su principal colonia económica”. En la década infame, en 1935, se firmó el vergonzoso Pacto Roca-Runciman –el Estatuto Legal del Coloniaje-, afirmando muy orondo el entonces vicepresidente argentino J. A. Roca “Argentina es la diadema más preciosa de la corona de su majestad”; luego apoyaron explícitamente al gobierno de la “revolución fusiladora” con todas sus tropelías y políticas anti sociales y retrógradamente anti industriales; cogobernaron como voz cantante, durante los 18 años de proscripción del peronismo; formaron parte de la confabulación del muy nefasto “proceso” cuyo cerebro gris y conductor en las sombras fue Mariano Grondona, y uno de los “mejores” hombres de la SRA –José Alfredo Martínez de Hoz- fue el que impuso impiadosa y brutalmente el neoliberalismo en Argentina; al año, la SRA apoyó mediante una solicitada de amplia difusión, al “proceso”; siendo presidente Alfonsín, con el habitual patoterismo de los señorones acostumbrados a ser dueños omnímodos del poder, lo silbaron mientras el entonces Presidente Argentino hacía uso de la palabra. En el corruptísimo menemato, el presidente de la SRA Enrique Crotto, vertió muy elogiosos conceptos acerca del accionar del gobierno nacional de ese momento, alabando explícitamente las políticas económicas que nos condujeron a la descomunal crisis de 2001; fue el mismo Menem quien fue generoso con bienes ajenos, cediéndole el valioso predio de Palermo ocupado por la SRA (¿devolución de gentilezas, por los apoyos “rurales” al desgobierno del menemato?); durante el desmadre general de 2001, la SRA se cuidó mucho de hacer un mea culpa, por haber apoyado explícitamente a los perversamente antinacionales gobiernos de orientación neoliberal que nos llevaron a la crisis; en 2008, en plena efervescencia por la Resolución 125, la SRA convocó a todo el cuerpo diplomático acreditado en Buenos Aires, ante el cual pronunció otro de los habituales agresivos discursos añorantes del país granja bananero, e incluso abogó por “la intervención de los países amigos (amigos de la SRA) para reestablecer el libre mercado” (palabras más o menos). En buen castizo, al usual estilo cipayo, imploró ser invadidos por los marines de Gran Bretaña y EEUU, “para defender el libre comercio”…¡deplorable acto de entreguismo vil y claudicante! Las veces en que las provincias pobres, excluidas de la rica Pampa Húmeda, tuvieron problemas serios con sus actividades agrícolas o ganaderas, la SRA ni si dio por enterada. Parecería que “el campo” de Misiones, del Chaco, del NOA o de La Patagonia, no es “el campo” por el que declama la oligarquía vacuna de la SRA y otros entes satélites del establishment ultra conservador en lo político y ultra liberal en lo económico. Tampoco puede sorprender que considere a Argentina solamente “un país agro – ganadero”, pasando por alto y despreciando a la industria, la tecnología, la minería y los muchos servicios producidos, muchos de ellos con alto valor agregado, lejos del esquema feudal – pastoril que tanto añora esa vetusta oligarquía. Por supuesto, bienvenida sea esa alta rentabilidad, y la clara bonanza del sector rural, más que acorde con el fuerte crecimiento económico del país. ¿Pero entonces, de que se quejan esos dirigentes rurales latifundistas? ¿De no tener la suma del poder público, como repetidamente gozaron durante los muchos gobiernos sumisos ante los poderes transnacionales? C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZInvestigador de temas económicos y geopolíticosEx Investigador y Docente = Facultad de Ciencias Económicas = UNaMEspecialista en Gestión de la Producción y Ambiente – Fac. de Ing. = UNaMTesista de la Maestría en Gestión de la Energía = UNLa – CNEADocente de Economía – Esc. Normal 10 – Nivel TerciarioDocente de la Diplomatura en Geopolítica – Inst. Combate de Mbororé
Feudalismo golpista de la Sociedad Rural
Por Carlos Andrés Ortiz.


