Opinión

Por Carlos Andrés Ortiz

Groseros errores del senador

Recientes expresiones del senador nacional por Formosa, Luis Petcoff Naidenoff, son preocupantes por las potenciales consecuencias negativas en las acciones de desarrollo socio económico, así como por las confusiones y erróneas ideas que pueden suscitar en el común de la gente, no especialista en temas energéticos y nucleares.

El citado legislador es abogado, por lo que en principio se desconocen sus conocimientos científicos sobre los temas opinados.

 

La visión que aporta sobre tan importante y delicado tema, peca de sesgada, errónea y con connotaciones claramente negativas, tal como se expone seguidamente.

 

Su enfoque es sesgado, pues solo analiza el puñado de países fuertemente influidos por el movimiento ultra ecologista transnacional, y uno de ellos golpeado básicamente por una catástrofe natural como fue el maremoto (tsunami) de Japón.

 

En forma harto ligera, obviando el contexto general, menciona los casos de Alemania, España, Italia y Japón, los tres primeros fuertemente influidos por el “movimiento verde” de carácter fundamentalista.

 

Alemania tomó la decisión de adelantar los cierres de sus plantas nucleares, lo que se suma al freno anterior a nuevos proyectos…todo ello para regocijo del Partido Verde, copartícipe de la coalición gobernante. Lo que los ecólatras ocultan muy bien, son las consecuencias que derivan de esa decisión. La última le provocará en breve un tremendo bache en su capacidad instalada, del orden de 50.000 MW (o más). Ese bache deberá ser cubierto con más usinas térmicas consumidoras de carbón (altamente contaminante – ¿no lo saben los “ecologistas”-) y otras que queman gas natural. El sideral aumento en el consumo de gas natural, profundizó la dependencia germana respecto al gas ruso, debiéndose incluso construir un costosísimo gasoducto en el Mar Báltico (con altos costos ambientales). Además Alemania debió aumentar sus importaciones de electricidad producida en Francia (nuclear), en Suiza (hidroeléctrica y nuclear), y en Dinamarca y Polonia (termoeléctrica basada en carbón). Por supuesto, las promocionadas energías eólica y solar, por sus tremendas limitaciones técnicas y altos costos en forma de onerosos subsidios, siguen siendo una vulgar engañifa, que no pasa de ser un complemento, y muy caro. En síntesis, lo de Alemania es un golpe de efecto del movimiento ultra ecologista, cerrando centrales económicas, confiables, seguras y no contaminantes, provocando consecuentemente más importaciones de combustibles y de energía eléctrica, y muchísima más polución.

 

España tiene severos problemas con las elevadas subvenciones a las caras energías solar y eólica, con algunos casos de sonadas estafas, como solares que facturaron de noche (¿¡?!); y la posible paralización de nuevas usinas nucleares, incrementará su peligrosa dependencia del petróleo y el gas importado, solo muy parcialmente cubierto con biocombustibles (también en buena parte importados).

 

Italia también tiene un talón de Aquiles por depender en altísimo grado de importaciones de combustibles. La paralización de sus proyectos nucleares, acentuará esa perniciosa dependencia, además de provocar más contaminación.

 

Como se ve, en los tres países mencionados, la paralización de sus planes nucleares, ha traído una serie de agravamientos a sus dependencias de energéticos importados, significando efectivamente más contaminación. Es decir, al cerrar o impedir nuevas muy confiables usinas nucleares –solo por “la posibilidad” (muy remota) de algún incidente o eventual accidente-, se agravan seriamente sus ecuaciones energéticas, y a costos ambientales reales muy altos. ¡Eso de cerrar las centrales nucleares “por si acaso”, es como no querer viajar en avión, prefiriendo ir en auto, siendo que las tasas de accidentes son muchísimo mayores en auto!

 

Lo de Japón es un caso especial, pues los muertos y la destrucción masiva fueron provocados por el maremoto (tsunami), y en la planta nuclear el riesgo de explosión fue nulo. Las fugas radioactivas de material inerte (no explosivo) fueron de muy baja intensidad…pero el amarillismo comunicacional y el terrorismo mediático de las transnacionales de la ecolatría lograron infundir un miedo absolutamente desproporcionado.

 

Incluso el problema de la pérdida del agua aislante del material inerte radioactivo, tuvo que ver con el maremoto y con el diseño de esas instalaciones complementarias (piletas de depósito), mal influida por el alto costo de la tierra en Japón, pero esa ya es otra cosa, que podrá ser analizada separadamente, en mérito a la brevedad.

 

Pero lo que el agresivo y leguleyo senador opinante, omitió totalmente analizar (ni siquiera mencionar), es de crucial importancia, para entender y evaluar correctamente el tema.

 

Los planes de construcciones de nuevas usinas nucleares siguen plenamente vigentes en Francia, Gran Bretaña, EEUU, China, India, Rusia, Brasil, Cuba, y muchos países más…incluyendo afortunadamente a Argentina. ¡Entonces, ¿que habla el senador de “tecnologías en desuso” o “anticuadas”?!

 

Por otra parte, un avezado político no puede –ni debe- desconocer que no es “inocente” ni casual la feroz arremetida de diversas agrupaciones “ecologistas”, encabezadas por Greenpeace, en contra del Plan Nuclear Argentino. Debería saber que detrás de esas arteras maniobras se encuentra el accionar británico, al cual le interesa sobremanera mantenernos atados al subdesarrollo crónico, tanto para volver a colonizarnos política y económicamente, como por elementales cuestiones estratégicas; además del “mal ejemplo” que una Argentina desarrollada podrá significar sin duda, para los otros pueblos hermanos de la UNASUR y de toda Íbero América. Y no puede desconocer el relevante papel del Sector Nuclear Argentino traccionando positivamente nuestro desarrollo tecnológico y económico.

 

Tampoco debería desconocer el senador, que para Argentina es imperioso reemplazar en la mayor medida posible la termogeneración (en base a petróleo y gas), y que en Formosa ese rol lo cumplirá –en forma muy segura y económica- la Central CArEM; la cual a la vez mejorará la calidad del servicio eléctrico en Formosa.

 

El senador tan erróneamente opinante, pudo hacerlo por supino desconocimiento, por operar con pautas politiqueras de muy bajo vuelo, o por estar directamente al servicio de alguna de las muchas organizaciones ultra ecologistas, que tanto daño causaron y causan en Argentina, frenando todo proyecto viable de desarrollo socio económico, y causando odios y desuniones entre argentinos.

 

¡Quiera Dios que el senador y su familia no necesiten los insumos oncológicos que tan eficientemente produce el mismo Sector Nuclear al cual ataca tan duramente! ¿Conoce estos y otros aportes realizados por el Sector Nuclear Argentino al cual tanto demuestra aborrecer el legislador?

 

La elevada capacidad de nuestros científicos, profesionales y técnicos que tan denodada y patrióticamente trabajan en forma callada en el Sector Nuclear, de ningún modo se merecen las agresiones burdas proferidas por el citado legislador.

 

Sería un gesto de grandeza, que se rectificara públicamente, sumándose a un proyecto de desarrollo socio económico, que por cierto excede largamente los egoístas y muy limitados ámbitos del partidismo con meros fines eleccionarios cortoplacistas.