Este cronista no tuvo esa suerte, pese a que dio cambio de domicilio al barrio de Boedo hace cuatro años no tuvo la suerte de que el cambio apareciera en el padrón, así que se dirigió a votar en la vieja Circunscripción once hoy comuna tres.El Colegio Bermejo, en donde tantas veces votó, mostraba un movimiento poco común en un domingo.Caminó al paso, por las veredas del Colegio del Salvador, cada árbol de la vereda que rodea al colegio mostraba una placa donde se homenajeaba a un alumno o a un profesor desaparecido durante el proceso cívico militar que encabezó Videla.Hermano Marcelino, Julián Martínez, Hermano Julián eran los nombres que camino al lugar de votación marcaban un derrotero.No pude menos que pensar en ellos, victimas del deseo de un país mejor.No lo puedo negar pero pese a tener el voto ya decidido esos nombres ratificaban la elección.Como no votar por un país que estaba llevando ante la justicia a los responsables del genocidio.Como no votar por un país donde las abuelas habían recuperado a la Nieta 105.Como no votar por un país donde un Presidente, que no estaba dispuesto a dejar sus convicciones en la puerta de la Casa Rosada, había dado la orden de bajar el cuadro del genocida Videla.Al entrar en el Bermejo volví a vivir ese clima de alegría de votaciones anteriores.Entré, elegí la boleta correspondiente y cuando puse el sobre en la urna el Presidente de la Mesa me despidió con un “lo espero en octubre”.No pude menos que contestarle “aquí estaré” y me retire con la sensación de que había no solo cumplido con mi deber cívico sino que también había cumplido con los treinta mil desaparecidos. Yo también había votado por el sueño de un país mejor.Miguel Gómez Sanjaume
Miguel Gómez Sanjaume
Hoy se vota
Un lindo día, agradable con un solcito que acaricia a la gente que con aire tranquilo y una cierta cara de felicidad se dirige a cumplir con su deber cívico. Con este tema de las mesas unisex muchas familias votan en las mismas mesas.


