Audiencia de Conciliación. Cuando los gordos esperaban un pronunciamiento terminante, el Ministerio de Trabajo elige, aunque sea sólo distractivo, una vía consensual.
La conciliación a que está llamando para mañana a las 12.00 hs. en la sede de la Avenida Callao el Ministerio de Trabajo, no tiene el apoyo de ninguna de las dos partes.
Mientras el moyanismo especula con el tiempo y los actos masivos (el Congreso del 12 lo es) y la defensa de intreses de cuño obrero, que le dan legitimidad política; los “anti” se valen de la exteriorización de encuadramiento político oficialista, la guerra comunicacional y el éxito del operativo intervencionista. Los últimos, en los últimos días, han cuidado al mínimo los detalles y han sacado de juego mediático despegándose de la deteriorada imagen de Oscar Lescano o Rodolfo Daer, que hoy, sólo como “topos”, siguen siendo operadores de lujo de Caló entre el mundo sindical.
Pero no obstane tibio y timorato, nadie apuesta por la neutralidad del Ministerio. Al contrario, parece ir cumpliendo con el designio de ir llegando de a poco con la decisión de la intervención, a más de aliviar el peso de la responsabilidad sobre sus espaldas del quiebre de la CGT.
Ni el arrollador proceso anti-obrero de Menem en los ’90 intervino ni desalojó a Saúl Ubaldini de Azopardo, conformándose su afinidad con la verticalidad y el edificio de la CGT “San Martín”. Por lo tanto, pensamos, tampoco el gobierno por definición operativa, quiere salir levantando las cuentas que los mismos dirigentes pro-oficialistas no pueden pagar. Uno de los pedidos que hubo de hace tiempo de la cúspide del poder habla que, si los números favorecen con contundencia a los cristinistas, la intervención aséptica está cantada. Si no, será el mismo “deterioro” del mundo sindical, en el tiempo, lo que decidirá la intervención.
El comunicado de Trabajo de ayer resuelve «en las actuaciones iniciadas con motivo del proceso electoral de la CGT ha citado a las partes a una audiencia de conciliación que se realizará el miércoles a las 12”, ya que “esta medida, adoptada una vez cumplidos los plazos para que se fijaran posiciones y se ofreciera la prueba pertinente, tiene por objeto lograr un acuerdo que permita superar las discrepancias planteadas… “
A la hora de cierre de esta crónica, no había definición del moyanismo en cuanto a consentir la reunión conciliatoria, pero si de sólo eso se tratare, no cabría esperar más que sosiego en los inquilinos de Azopardo. El tiempo hasta el 12 de julio, y sin decisiones administrativas del gobierno, corre a su favor.
La versión más favorable de los antimoyanistas, interpreta lo de mañana como la antesala del pedido de postergación del Congreso del 12, y la posterior intervención de la CGT.
Sin embargo, aún sobre la idea que se tiene asegurada con su compás -a su ritmo, bien lento- la intervención del Ministerio de Trabajo, el antimoyanismo buscaría la solución más que administrativa, judicial, con la fecha en las vísperas del 12 de julio.
Desde varios rincones se preguntan si la decisión aletargada de una reunión de partes, no fue quizá planeada por Tomada para sacarse la responsabilidad de encima, y darle el envión necesario y sustento político a la vía expeditiva judicial.
Rodolfo Daer el promotor de la expeditiva, dicen sería un ejecutor fiel del Ministro, uno de los sindicalistas “gordos” del menemismo recuperados hace tiempo por Tomy para la “causa nacional y popular”.



