“Allá, se van,aquellos sonesos tigres verdaderos,son mis diarios compañeros,mis hermanos,los obreros de Morón”Jorge Marziali, “Los obreros de Morón”En el fútbol, las rivalidades son terribles.Los de Boca se alegran de que River haya descendido.Los de San Lorenzo hacen lo mismo con respecto a los de Huracán.Igual los de Ñewell´s Old Boys, Estudiantes de La Plata y Vélez Sarsfield para con los de Rosario Central, Gimnasia y Esgrima o Ferrocarril Oeste.Mi alegría es que le vaya mal a mi rival, sea como sea y “a como de lugar”.En la política pasa lo mismo.Claro que, en otras épocas, a eso, se le llamaba “golpear la puerta de los cuarteles”.Pero, afortunadamente, los tiempos han cambiado.“¡Golpeá que te van a abrir!”, dirían en mi barrio.O “¡A buen puerto fuiste por leña!”La cosa es que, con tal de llevarle al contra al gobierno, un grupo de “intelectuales” terminaron disfrazándose de “holligans”, y expusieron la tesis británica sobre el conflicto “Malvinas” mejor de lo que lo hubieran hecho “funcionarios de carrera” del “Foreign Office”.Sólo les faltó llamarlas “Falklands”, hablar de “argies” o declararlas “la joya preciada del imperio”.Como Julio Argentino Roca(hijo), allá por los años treinta, los de “La década infame”; en los días del “Pacto Roca-Runciman”.Tiempos en los que los ferrocarriles eran ingleses, como las Islas Malvinas hoy.Y en la “catarata opinológica” que desató la tragedia de Once, sólo faltó esa evocación melancólica de “los tiempos dorados”, y echarle la culpa de todo a Perón, por haber pagado con “el oro del granero del mundo” ese “montón de fierros viejos”.Por suerte, en esta semana corta, no se han escuchado ni leído argumentos como ese.¿Será porque el peronismo y el antiperonismo ya no son lo que eran entonces?Y, así como “el pueblo” hoy se denomina “la gente”; el antiguo “aluvión zoológico”, hoy, son “esos pobres que viajan como ganado”.Claro que, en el medio, estuvieron “los tíos Bernardo y Mariano”, todos los martes, en el entonces “estatal” Canal 13, insistiendo con el “goebbeliano” latiguillo de que “los ferrocarriles nos cuestan a todos un millón de dólares por día”.Y tanto insistieron que hasta un potencial émulo de Facundo Quiroga terminó convencido, cuando se obnubiló con “las luces del centro”.De modo que, de allí al “ramal que para; ramal que cierra”, sólo hacía falta un Ministro de Economía que “compadreara”, y un montón de “egoístas” que se creyeran que “un peso valía un dólar”, como si la diferencia la fuera a pagar “Magoya”, y entrar en el “Primer Mundo” fuera tan sencillo.Ahora, se puso de moda todo lo contrario; hablar de “Nacionalización de los ferrocarriles”.Y lo hablan los mismos que repetían “la cantinela” de “los tíos Bernardo y Mariano”.Y hasta tenemos que escuchar a economistas que hace diez años nos martillaban con que el dólar llegaría a diez pesos, darnos cátedra de cómo se deben accionar los frenos de una locomotora.O el énfasis puesto en por dónde se retiraban los cuerpos de los fallecidos, como si el “operativo rescate” fuera una maniobra más de la quiebra de Ciccone Calcográfica.O como el Secretario de Transportes de la nación, hablando como si nunca hubiera dejado de ser el vocero de alguna campaña de Mauricio Macri.O como si la existencia o no del “Santuario de Cromagnón” hubiera evitado o no la cantidad de muertos y heridos.Seguramente, el silencio y el llamado a la reflexión sea lo más sensato ante semejante tragedia.Para que no vuelva a ocurrir, o para tratar de evitarla.Claro que eso no da raiting, ni record de visitas en Internet, ni es “exclusivo”.Por eso no podemos resistir la tentación de seguir jugando a que somos “el pulpo Paul” posándose encima de 51 muertos. http://loquepasaloquequeda.blogspot.com/
Las Malvinas, los trenes y la pavada crónica
Por Juan Izaguirre.


