Las elecciones parciales en Argentina arrojan sombra sobre Cristina Fernández de Kirchner
Se desvanecen las esperanzas de un tercer mandato para la presidenta y líder del Frente para la Victoria tras el revés electoral.
Los buitres políticos están dando vueltas en la Argentina después que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner sufrió un revés en las encuestas para las elecciones de medio término que disminuye considerablemente sus perspectivas de mantenerse para un tercer mandato .
Tras las grandes pérdidas de su partido en campos de batalla electorales clave el domingo los candidatos rivales, tanto dentro como fuera del campo peronista gobernante, apuestan por la elecciones presidenciales de 2015.
Aún recuperándose de la cirugía cerebral de principios de este mes la presidenta, de 60 años de edad, se enfrenta ahora sin duda al reto más difícil de su vida política tras una década de residencia en la Casa Rosada que comenzó con la elección de su esposo Néstor Kirchner en 2003.
El domingo, el apoyo para el partido gobernante Frente para la Victoria cayó a 33 %, frente al 54 %, cuando Fernández ganó su segundo mandato en 2011. Algunas de las mayores pérdidas fueron en los distritos más importantes, como Santa Fe, Córdoba y Mendoza. En Buenos Aires, hogar de más de uno de cada tres votantes, el candidato elegido por Fernández fue aplastado por más de 12 puntos porcentuales.
El ganador en la contienda en esta provincia, Sergio Massa, se encuentra entre los favoritos para ser el próximo presidente de la nación. Ex ministro del gabinete de Fernández, Massa dejó el gobierno y se presentó como candidato del Frente Renovador, una facción disidente del partido de Fernández.
«Sergio va a ser el más votado para liderar todo el país con esta elección. Esta es una respuesta abrumadora del pueblo de nuestros tiempos», dijo Darío Giustozzi, otro candidato del Frente Renovador. «Este es el fin de una era, un nuevo espacio. Ahora las personas tienen un lugar donde pueden ser escuchadas.»
Otro ex aliado y posible sucesor es Julio Cobos, ex vice- presidente que sobrepasó al Frente para la Victoria con el 47,88 % de los votos contra el 28,18 % para el candidato de la presidenta en la próspera provincia vitivinícola de Mendoza.
El campo conservador también se deleitaba con el aparente cambio en los vientos políticos. Con una votación de 40 % para uno de sus candidatos a senador, el partido de centro-derecha PRO tiene optimismo de que su líder, el jefe de gobierno de Buenos Aires Mauricio Macri, pueda hacer una buena carrera en el año 2015. «Esto nos da una alternativa real para las elecciones presidenciales de 2015″, dijo Diego Santilli, del PRO, en una colorida celebración.
El deseo de cambio se ha centrado en la economía, el crimen y la creciente preocupación por la corrupción. Aunque el PBI ha crecido alrededor del 3 % este año, las preocupaciones públicas se han centrado en la alta inflación, estimada en dos o tres veces superior a la tasa oficial del 10 %, y el control de cambios que han creado un mercado negro de dólares que supera dos veces la tasa oficial del gobierno.
La presidenta también se ha debilitado por problemas de salud. A principios de este mes se sometió a una cirugía para extraer un hematoma cerebral tras una caída en agosto. Aunque se dice que la operación ha ido bien, Fernández ha sido incapaz de hacer campaña durante su convalecencia de 30 días y los médicos le prohibieron volar a Santa Cruz donde normalmente emite su voto.
Aunque Fernández no ha declarado públicamente su deseo de postularse para un tercer mandato, sus partidarios querían reformar la Constitución para que se pudiera presentar de nuevo. Esa parece ahora una meta muy difícil, incluso para una operadora política tan astuta como Fernández, que tiene que concentrarse en su salud y su legado, mientras que su partido busca un nuevo candidato.
Pero la presidenta no puede aún ser desestimada como saliente. Ha demostrado en el pasado que es capaz de remontadas sorprendentes, y su partido mantuvo una estricta mayoría en ambas cámaras.
Fernández también sigue siendo cómodamente la personalidad política más reconocida del país. Desde su cirugía, las encuestas sugieren que la popularidad de la presidenta ha mejorado y ahora se sitúa alrededor del 44 %.
Pero las preocupaciones acerca de su salud pueden hacer de esto una remontada demasiado lejana. A pesar de las garantías dadas por sus asesores sobre su estado, la presidenta no ha sido vista en público desde su operación. Cuanto más tiempo se mantenga fuera de la vista, más crecerán las dudas.
Una crítica, Elisa Carrió, del partido UNEN, ha cuestionado la competencia de la presidenta para mantenerse en el poder, incluso hasta el año 2015. » Vamos hacia tremendas dificultades económicas, sociales y políticas, dos años de gobierno aún están por venir, y no sabemos si tenemos un presidente», dijo Carrió en el canal de televisión TN el lunes. «Cristina no está aquí hoy y no sabemos si va a volver.»


