Opinión

Por Carlos Andrés Ortiz

Misiones y un nuevo perfil industrial

El desarrollo industrial de una provincia o de una nación, no es fruto de la casualidad ni de la suerte; siempre obedece a una fuerte y persistente Política de Estado clara y firmemente orientada a lograr dicho objetivo.

         Es también evidente que la disposición de masivas cantidades de energía eléctrica es un requisito necesario e imprescindible, pero no suficiente para el desarrollo; y de esta elemental y poco conocida verdad elemental del desarrollo, dan más que suficiente testimonio muchísimos ejemplos en todo el mundo. Lo precedente es casi el ABC del desarrollo industrial, que por cierto forma parte como factor clave del desarrollo socio – económico, en su amplia acepción.          También es de una absoluta elementalidad evaluar que en el marco de las actividades tradicionales –básicamente agropecuarias y de servicios esenciales- la Provincia de Misiones (así como todo el NEA), no podrá asegurar trabajo –y menos aún digno y buen nivel de remuneraciones- a la significativa cantidad de población que previsiblemente tendremos a una década, y mucho menos a dos o tres décadas. De hecho, esa economía muy tradicional, por regla general de bajo efecto multiplicador, a duras penas cubre en parte las actuales necesidades de la amplia oferta de mano de obra, y en su mayoría con salarios medios o bajos; tal como ha sido usual en el marco de subdesarrollo estructural que caracteriza tanto a Misiones como a todo el NEA.          En el contexto descripto precedentemente,  el tema aquí analizado prácticamente brilla por su ausencia, dentro de los ejes usuales de debates y de análisis de las dirigencias locales –en su amplio concepto político, empresario, gremial, académico e intelectual-; sobre todo si se lo enfoca en lo referente al papel rector como muy fuertes factores propulsores del desarrollo, con grandes efectos multiplicadores, que pueden –y deben- tener en este extremo de Argentina, las industrias electrointensivas.          No se desconocen algunas importantes iniciativas que en lo básico se orientan en la misma dirección, como la creación del primer parque industrial y los avances registrados en la construcción del nuevo Puerto de Posadas, al que dentro de poco deben seguir el de Santa Ana, el de Eldorado, y seguramente los de San Gotardo (Capioví) e Iguazú.          De hecho, para no estar fuera de escala, el parque industrial de Posadas debe extenderse con extrema urgencia, de las actuales 100 has. a por lo menos un total de 250 has., pero este es tema a ser tratado separadamente.          Considerando que al materializarse las grandes obras hidroeléctricas de Garabí, Panambí y Corpus; Misiones –y en menor medida Corrientes- se posicionarán como los Estados Provinciales del mayor polo hidroeléctrico de Argentina; sumado ello al Gasoducto del NEA, estarán dadas las condiciones básicas para concretar en este extremo del Territorio Nacional un gran polo de desarrollo industrial electrointensivo, concepto dentro del cual se incluyen industrias pesadas, de base; las cuales por lógica tienen enorme efecto multiplicador, cuyas descomunales proyecciones positivas posiblemente muy pocos hoy alcancen a avizorar.          Es de recordar que las industrias pesadas y las de alta tecnología y complejidad –todas ellas electrointensivas en diversas escalas- son verdaderos madres de múltiples industrias menores vinculadas; por lo que sus capacidades de fuertes y muy positivas transformaciones socio – económicas son simplemente cuantiosas.          Por lógica cualquier Estado (nacional o provincial) con mínima visión de futuro, usualmente lucha y presiona para tener el privilegio de ser el centro de semejantes inversiones productivas.          En un marco de subdesarrollo crónico –los indicadores sociales lo demuestran- de miseria estructural y de atraso, que desde siempre han caracterizado al NEA, es totalmente inconcebible que esta elemental iniciativa no pase a ser Política de Estado.          Así como en su momento –más de dos décadas atrás- quien suscribe instaló en Misiones el hasta entonces desconocido concepto de parques industriales, queda planteada esta iniciativa de fundamental importancia, sobre todo para las generaciones que se deberán incorporar al mercado laboral y empresario en los próximos –y muy cercanos desde lo estratégico- quinquenios.