Opinión

Ojos que no ven

Por Carola Chavez, desde Venezuela.

Hay quienes hablan horrorizados de un país dividido, rememorando conañoranza un “país de todos” que nunca fue. Gente decente y pensante,militantes del ojos que no ven corazón que no siente… Corazón que deno sentir termina pareciendo un hígado bilioso.Amargos intentan en vano hablarnos de un país para todos, las mismasvoces que siempre todo lo negaron y, como a palabras necias oídossordos, recurren a sus armas habituales: la trampa, la conspiración,la mentira, la violencia, el estorbo, el secuestro, sí, el secuestro.Víctimas de un síndrome de Estocolmo colectivo, personas buenas bailanal son macabro que toca Globovisión. Mamás conjurando invasiones,bombardeos, linchamientos tipo Libia, aquí mismo, donde crecen sushijos. Abuelitas que piden fervorosas a la Virgen por lainvisibilización de los hoy visibles, y peor: rezan por la muerte del“negro de mierda -Perdón virgencita pero tu sabes que es un negro demierda-” que los alborotó. Papás juguetones que enseñan a sus niños aodiar a otros niños, por pobres, por chavistas…Cadenas de mensajes siniestros celebrando una muerte que nunca llega.Anónimos que juran venganza, que no tendremos donde escondernos, quepagaremos caro por la osadía de querer que los derechos no seanprivilegios.Ya ha pasado otras veces, demasiadas veces como para no haberaprendido, pero la gente pensante no tiene nada que aprender. Por esoaplauden golpes de estado, imploran que venga a nosotros Pinochet.Plan Condor, plis, que la gente decente callaría y otorgaría hasta queGlobovisión les indique que ya la pesadilla chavista pasó.Trece años con los colmillos afuera y hoy se muerden los labios,invitándonos a votar por ellos, disimulando muy mal el odio al que sehan consagrado. Hoy nos hablan, con sonrisas acalambradas, de“revolución emprendedora”, de “país tricolor”, de “la mejorVenezuela”, llegando incluso al delirio amnésico de ondear, “y a muchahonra”, banderas blancas de “con AD se vive mejor”.Abrazan viejitas, siempre sufridas, siempre llamadas Petra; cargan congrima a negritos mocosos; con gestos de cine mudo denuncianinjusticias que ellos mismos patrocinan, crímenes que no han queridoevitar. Y Maricori, primeriza en el Metro, viaja rodeada deperiodistas, que nos dicen que ella es como nosotros, y que si no lousa más es porque el comunismo excluyente no le hizo una parada en elCountry Club.Prometen preservar los logros de este gobierno que según ellos no hahecho nada. Ojos que no ven, se frotan las manos y les late elbolsillo, imaginando el momento de desmantelar las misiones y unir alpaís como ellos saben: borrando otra vez a quienes hoy, culpechavez,son molestamente visibles.Y tienen el tupé de pedirnos el voto. Ojos que no ven que no somos idiotas.