Opinión

Por Carlos Andrés Ortiz

El país-estancia que añora la Sociedad Rural

Acorde a los sempiternos quejosos discursos y comentarios de la muy conservadora Sociedad Rural Argentina, al inaugurarse la filial Misiones de esa entidad “agropecuaria” (más bien política con su “pata” ganadera y agrícola), el actual presidente de esa institución volvió a mostrarse quejoso, disgustado y casi “dictando cátedra” de moral, civismo y economía aplicada.

Por una parte, enhorabuena que en los últimos años la ganadería haya surgido como otra de las actividades rentables y en expansión en esta pequeña e históricamente marginada provincia de Misiones.

 

Antes era “opinión políticamente correcta” afirmar que Misiones no puede tener ganadería, por carecer de condiciones naturales, y ese no solo era el mensaje repetido en tertulias, cafés y similares, sino que era dicho en las escuelas, que lo educandos asimilábamos prácticamente sin chistar, desde hace poco más de un par de décadas (o tal vez menos) hacia atrás.

 

Con la historia sesgada y tergiversada del academicismo mitrista, que incluso nos ocultó la existencia de Andrés Guacurarí Artigas –el prócer mártir “políticamente incorrecto”, pues era federal artiguista, le hizo “marcar el paso” a la ya entonces anacrónica oligarquía correntina, y “para colmo” tenía sangre guaraní-;  también se nos ocultó que en épocas jesuíticas todas Las Misiones eran próspera región ganadera.

 

Después de algunos fallidos intentos –posiblemente por el estancamiento económico causado por el neoliberalismo ya imperante, y por la ausencia de apoyos fuertes del Estado- de resurgimiento de la ganadería, hace tres o cuatro décadas, utilizando por entonces ideas no convencionales, como el pasto elefante como forraje y la cobertura de árboles para proteger de la fuerte insolación; en los últimos años la ganadería misionera está creciendo y fortaleciéndose, dando otra alternativa económica y contribuyendo al autoabastecimiento proteico de esta provincia.

 

Seguramente el notablemente mejorado mercado consumidor provincial, potenciado por una década de fuerte crecimiento económico nacional, y por la innegable magnitud de las obras públicas ejecutadas en el territorio provincial –muchas de ellas directamente vinculadas con la hidroeléctrica Yacyretá-, hicieron que el mercado consumidor de carnes se fortalezca en Misiones, asegurando la demanda tonificada para esta producción provincial, que en buena parte reemplaza en el comercio local a las carnes producidas en Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe.

 

Los usualmente muy quejosos ruralistas nucleados en la SRA, no obstante han marcado sus amplias coincidencias con gobiernos en varias épocas de nuestra historia nacional.

 

Habiendo sido creada la SRA en el gobierno mitrista –un ícono del liberalismo económico, centralista y fuertemente oligárquico, además de muy vinculado (léase subordinado) al Imperio Británico-, la SRA no solo apoyó sinó que fue parte del período de nuestra historia llamado “el régimen”, que gobernó sin solución de continuidad entre 1852 y 1916, con alternancia en el poder de partidos fuertemente conservadores en lo político, y cerradamente liberales en lo económico. Con un excepcional mercado exterior, básicamente británico, que prácticamente compraba cuanto pudiéramos vender, e inicialmente con buenos y crecientes precios, solo la cerrazón mental, el dogmatismo y la visión eurocéntrica y unitaria de la oligarquía mandante pudo desperdiciar intencionalmente largamente más de medio siglo favorable, en los cuales esa dirigencia fuera de contexto desperdició una muy favorable situación no solo coyuntural, sino estructural, que era muy favorable para emprender un vigoroso camino de industrialización y de desarrollo tecnológico nacional, propio y autónomo.

 

Poco de rescatable en esos 64 años, pudiéndose mencionar a Sarmiento, Carlos Pellegrini y Julio Argentino Roca (padre). Sarmiento, que con notable tozudez conjugaba gruesas negatividades con notables concreciones; dentro de las primeras tremenda soberbia, un curioso y muy marcado racismo anti criollo, un claro desdén por mantener y consolidar la soberanía argentina en las partes que aún nos quedaban de la magnífica herencia del extensísimo Virreinato del Río de la Plata; y dentro de lo positivo se destaca el formidable esfuerzo de alfabetización y otros logros, como el primer cable telegráfico submarino con Europa. Pellegrini solucionando una grave crisis económica e institucional, además de otros hechos, como crear el Banco de la Nación Argentina. Julio A. Roca consolidando la soberanía argentina en Misiones, el Gran Chaco Argentino y la extensísima Patagonia, además de empujar al ocaso político al muy negativo Mitre, modernizar y fortalecer al Ejército, entre otros logros.

 

En esos 64 años del “régimen” ultra conservador, centralista, con las grandes mayorías nacionales excluidas, con pobre expectativa de vida (de poco más de 30 años), carente de real vocación de Grandeza Nacional, la SRA dio pruebas de estar muy a gusto. Sus negocios estaban protegidos…lo demás poco o nada parecía importarles.

 

Después de 14 años de fuerte impronta yrigoyenista, con el golpe de Estado de 1930, y a poco de andar, volvieron los gobiernos oligárquicos, concentradores de la riqueza y del poder, esto último al como sea, con represión y con la muy particular “democracia” del fraude institucionalizado. Fueron 13 años de entreguismo desvergonzado, con la pérdida total de los resortes del poder económico a manos del ya decadente Imperio Británico, el cual ya de hecho manejaba a discreción prácticamente todos los resortes del poder político, con ministros digitados dentro de las élites de los asesores de los frigoríficos y los Bancos británicos (como Federico Pinedo y Luis Duhau, tal como lo denunciaron en sus valientes libros y escritos, patriotas como José Luis Torres y Arturo Jauretche, además de la verba encendida de Lisandro De La Torre).

 

13 duros años, de miseria popular, mientras las élites se congratulaban del Pacto Roca – Runciman, a la firma del cual “Julito” Roca (hijo del General, pero de otra madera, sin duda), expresó muy orondo y “orgulloso” su satisfacción pues “Argentina era la joya más preciosa de la corona de su graciosa majestad”…declaración expresa del más infame cipayismo. Hasta el Banco Central fue creado a la medida de los intereses británicos…¡pero eso sí, “independiente”, como recomiendan los teóricos del liberalismo! ¡Y la SRA muy a su gusto, colaborando con ese gobierno antinacional!

 

La misma SRA volvería a apoyar explícitamente, y a aportar sus “mejores hombres”, al servicio de la revolución fusiladora impuesta en 1955, que siguió influyendo negativamente por 18 larguísimos años, a partir de un golpe de Estado fogoneado y armado (literalmente) por el vetusto imperio.

 

Martínez de Hoz, con la soberbia propia de quienes desprecian a quienes no son de “su clase”, fue el hombre fuerte que marcó duramente el sesgo destructor del muy infame “proceso”, mientras que Videla y los otros comandantes eran dóciles marionetas de las imposiciones del autor del más cruel proceso de destrucción socio – económica, primarizando y achicando nuestra economía, empobreciendo a la gente, y usando el poder de la fuerza volcada en contra de su propio pueblo para imponer medidas económicas forzosas de una perversidad que superó a la muy nefasta década infame (la del ’30). ¡Y Martínez de Hoz era un ícono de la SRA, incluso nieto de su primer presidente y uno de los fundadores!

 

Gruesas cuotas de violencia irracional fueron volcadas por las guerrillas, sumando condiciones propicias para la virtual guerra civil, que desuniera el tejido social argentino; todo muy acorde a los análisis de Harry S. Ferns, quien había evaluado que solo una feroz división bélica interna podría anular las enormes transformaciones positivas desarrolladas en la década peronista. Parecería que todavía no podemos superar esas profundas divisiones internas, a las que se suman los sibilinos mensajes de socavación de los Intereses Nacionales, por parte de las ONGs ambientalistas, indigenistas, y otras; no por casualidad orientadas por ONGs transnacionales, de orígenes británicos varias de ellas. Todo ello entorpece cualquier proceso de desarrollo integral que quiera concretarse…siendo de última afín al perimido esquema de país – estancia que a toda costa quiere reestablecer la SRA.

 

No deben olvidarse las expresiones de apoyo de los sucesivos personeros de la SRA, apoyando los desmanejos y entregas del patrimonio nacional, consumados en todo el muy nefasto cuarto de siglo neoliberal (1976-2001), con particulares loas al muy perversamente destructivo menemato y su breve sucesión, el delarruato.

 

Entre las numerosas “perlitas” del accionar de la SRA, cabe recordar la oposición a la construcción y luego a la terminación del complejo ferro vial de Zárate – Brazo Largo…por supuesto realizado con sutileza y guantes blancos. Molestaba la competencia de la buena ganadería entrerriana, que podría penetrar en el gran mercado de Capital y el Conurbano. Los Intereses Nacionales, poco y nada le importaban a la siempre retrógrada concepción de la oligarquía vacuna (concepto jauretcheano).

 

El mismo Jauretche definió con su maestría criolla, que cuando los cipayos apoyan, algo no anda bien; y por el contrario, cuando se sienten molestos…es un muy buen indicador positivo. En ese contexto evaluemos las ácidas y soberbias críticas recurrentes de los personeros de la SRA, y de los lenguaraces a destajo de determinados medios de comunicación.