Opinión

La vuelta a Boedo

Un paso más, un paso menos

Y la historia continúa. Una vez más el militante de la causa San Lorenzo de Almagro se hizo presente. Cuerpos jóvenes, caras nuevas ; cuerpos viejos, caras con arrugas. Con camisetas de fútbol que repasan la historia; con trajes atildados; con gorro, bandera y vincha.

Con chicos en los brazos de sus padres; con bastones para ayudarse a caminar para dar testimonio del amor que no claudica. Con ropa sencilla o con vestimenta cara. Todos juntos, unidos por esa pasión que es atemporal y que atraviesa la historia para convertirse ya en leyenda heroica. San Lorenzo de Almagro es mucho más que un equipo de fútbol, que una institución deportiva. Es la causa de los desvelos, de las alegrías, de las tristezas, de los sueños de miles de mujeres y hombres que han sido tocados por la mágica varita del amor y la pasión.Alguno podrá decir que estas palabras son exageradas. El que así lo piense es simplemente porque se ajusta a los cánones del “statu quo”, de la formalidad, de lo política y socialmente correcto. Pues bien nosotros no somos nada de eso, al contrario . El hombre  azulgrana es esencialmente rebelde, inconformista, luchador, leal a su causa, generoso de generosidad toda.Podrán intentar comprar voluntades, podrán intentar de no prestar sus oídos a nuestras voces. Será en vano, inútil. El Pueblo azulgrana seguirá su marcha, sin prisa y sin pausa , en camino a su hogar. Repito SU  hogar. Hicimos el Exodo desde el Viejo Gasómetro por toda la Capital Federal generando envidias y respetos de nuestros adversarios deportivos. Volvimos después de ese fantástico peregrinar a tener otra casa, diferente, en otro lugar, pero casa al fin. Antes habíamos hecho el Exodo de la primera división a la “B”, llenado estadios, alentando, y volvimos después de un año lleno de jornadas épicas que ya son parte de la rica historia del futbol argentino. Y ahora comenzamos a transitar tozudamente el Gran Regreso a la vieja casa, al terruño inolvidable que, como la Tierra Prometida , nos está esperando con los brazos abiertos.Junto a mis hijos y orgulloso de ellos, mientras daba el presente obligatorio que la inconciencia azulgrana impone, veía – entre los ruidos, cánticos, videos y algarabías- a  lo que no están para acompañarnos pero se encuentran  presentes en nuestras almas para siempre. Unas lágrimas que enturbiaron mis ojos fué en su recuerdo y reconocimiento. El martes fue otro paso, uno más, pero no el último. No podrán pararnos. Seremos nosotros o serán nuestros hijos ó nuestros nietos. Siempre habrá alguno que seguirá el camino del retorno. Y  ese día, ese gran día, habrá caras nuevas y caras con arrugas y chicos en brazos y bastones ayudando a caminar porque los ciclos biológicos se cumplen inexorablemente pero la Gloriosa no morirá nunca.