Opinión

Pese a la desaceleración, la demanda eléctrica sigue creciendo

Por Carlos Ortiz, Investigador de temas económicos y geopolíticos.

  Básicamente a consecuencia del “contagio” de la severísima crisis que afecta a la Unión Europea, y en menor escala a EEUU, actualmente (mediados de 2012), Argentina soporta una fuerte desaceleración de la actividad económica, incluso con caídas significativas en algunos rubros relevantes de la economía.   Es muy posible que la tendencia recesiva se revierta en este segundo semestre, pronosticándose un crecimiento superior al 2 %. Y para 2013 es muy probable que el crecimiento se sitúe entre 4 % y 5 %, tanto a consecuencia de políticas activas de tonificación de la demanda interna, como del esperable buen desempeño de algunos rubros claves de nuestras exportaciones tradicionales, como la soja; de otras como los biocombustibles; y de los estímulos para rubros de alta complejidad, como maquinarias agrícolas, entre otros.   Pero el dato significativo, es que pese al “achatamiento” o incluso caída de los indicadores económicos, la demanda de energía eléctrica sigue creciendo, y en forma muy fuerte si se considera el contexto.   Según datos de reciente divulgación, la demanda, a nivel de operadores mayoristas, creció 4,8 %, porcentaje significativo considerando el contexto recesivo.   Los datos históricos por su parte, son sólidamente demostrativos del hecho que la demanda de energía crece a tasas superiores al crecimiento de la economía.   Ese hecho tiene importancia significativa, pues los sucesivos “cuellos de botella” por falta de Potencia Instalada (usinas disponibles) del Sistema Argentino de Interconexión (SADI) fueron motivados por deficientes estimaciones del crecimiento de la demanda, cuando no de la absoluta falta de planificación, como sucedió en los nefastos años ’90.   El caso es que en algunos trabajos en los que se proyectan tendencias y escenarios de la demanda de energía eléctrica, una de las constantes es la subestimación de la probable evolución de las necesidades del mercado eléctrico.   De la propia Secretaría de Energía de la Nación, se difundió una proyección de la demanda eléctrica, en la cual se estiman muy reducidos e incluso decrecientes porcentajes de crecimiento de la demanda, de los cuales los de los últimos años apenas son superiores al crecimiento vegetativo de la población, y muy inferiores a las estimaciones de aumento del PBI, llegando al 2025 con un supuesto muy moderado crecimiento de la demanda.   Claro está que existen fuertes indicios que la Secretaría de Energía de la Nación, se encuentra en buena parte cooptada por profesionales y funcionarios incorporados en y/o afines al “noventismo”, o sea favorables al liberalismo extremo y/o afines al ecologismo “duro”, como el que predican las transnacionales de la ecología.   Algo similar estaría ocurriendo en la Secretaría de Medio Ambiente, con pautas “mariajuliescas” liberales y ultra ambientalistas, pero esto es otra historia.   En lo energético, estimaciones aún más escuetas, en este caso sin explicitarse las bases de análisis que puedan llevar a tan bajos crecimientos estimados, son las utilizadas en un informe plagado de errores, inexactitudes y supuestos fuera de contexto, amén de fuertemente sesgado hacia posturas ecologistas de corte fundamentalista, que fuera expuesta por la ONG “Los Verdes”, en una reciente muy promocionada presentación, realizada en Posadas.   Debe precisarse que “Los Verdes” es simplemente un desprendimiento de la transnacional del ecologismo Greenpeace, y que al efecto de ese muy sesgado “informe” (en rigor, más bien un enunciado dogmático sin fundamentos científicos), fue respaldado entre otros por Fundación Vida Silvestre, la rama “argentina” de World Wildlife Foundation. Greenpeace y WWF, las dos ONGs “ecologistas” británicas, que operan como “fuerzas de choque” de los intereses del viejo imperio y de sus aliados del Grupo de los Siete (G 7).   Los escenarios futuros defendidos por estos operadores del ultra ecologismo, son del 3,4 % a.a. (anual acumulativo) y 1,9 % a.a.   Se trata claramente de un operativo mediático para instalar como “pensamiento correcto” esas muy bajas proyecciones de crecimiento de la demanda eléctrica, evidenciándose la usual metodología de “operaciones de pinzas”, en la cual con los sectores más antinacionales que operan en el arco político-económico argentino, pretenden volver a instalar y reforzar por vía de repeticiones sistemáticas, enanizadas y enrevesadas proyecciones de la demanda.   De ser impuestas como “pensamiento energéticamente correcto”, esas corrosivas ideas – fuerza, llevarán ya en el mediano plazo a profundos desajustes entre las inversiones en nuevas usinas, y las reales fuertemente crecientes necesidades del mercado consumidor argentino.   En tal caso, si se aceptaran como “pensamiento correcto” las abstrusas pautas que los ecologistas “duros” pretenden imponer, nos encaminaremos de lleno a otro descomunal cuello de botella por falta de capacidad de generación, lo que causaría otra recesión (objetivo buscado por el establishment neoliberal y por los fogoneadores del “subdesarrollo sustentable” –los ultra ecologistas-), o se debería volver a implementar “soluciones de emergencia”, instalando de apuro “lo posible”, que en lo eléctrico es sinónimo de más usinas termoeléctricas…o sea más grandes quemadoras de petróleo o gas (objetivo encubierto, buscado por los mismos actores ya señalados –neoliberales y fundamentalistas ecológicos-).   Pero más aún, como los fundamentalistas de la ecología propugnan una falaz matriz eléctrica, supuestamente sustentada solo en eólicas y solares, dado que ese tipo de generación es técnicamente incapaz de operar como centrales de base del sistema eléctrico, tan irracional propuesta lleva implícita la no confesa pero irremediable dependencia de las usinas movidas en base a hidrocarburos.   Eso sucedió por ejemplo en España, donde fogonearon masivas inversiones en eólicas y solares –sostenidas por jugosos subsidios, por sus altos costos que las hacen no competitivas-. Pero además, como imprescindible respaldo de esas poco confiables y fluctuantes fuentes de generación, debieron montarse grandes cantidades de nuevas usinas tipo Turbogás y Ciclos Combinados…movidas a gas.   Negocio redondo para unos pocos, y tremendo daño para la hoy muy enferma economía española. Y una fantochada los supuestos “ahorros ambientales” ¡Pero…de eso no se habla, parecen exclamar los militantes del fundamentalismo ecológico!     C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ Investigador de temas económicos y geopolíticos Ex Investigador y Docente = Facultad de Ciencias Económicas = UNaM Especialista en Gestión de la Producción y Ambiente – Fac. de Ing. = UNaM Tesista de la Maestría en Gestión de la Energía  = UNLa – CNEA Docente de Economía – Esc. Normal 10 – Nivel Terciario Docente de la Diplomatura en Geopolítica – Inst. Combate de Mbororé