Opinión

¿Puede Gran Bretaña Defender a las Malvinas?

Por Mark Bell. Traducción de Ana Vallorani. Fuente: The Huffington Post, Reino Unido

Hace treinta años, Gran Bretaña se enfrentó a una guerra costosa y sangrienta para recuperar las Islas Malvinas de la invasión Argentina. Hoy en día, la capacidad de Gran Bretaña para defender las islas está siendo desafiada repetidamente.La crítica más mordaz ha venido de ciertos retirados de altos cargos militares preocupados por el impacto de los recortes británicos en el área de defensa. Un grupo de jubilados ex jefes del Royal Navy escribieron una carta muy publicitada en el diario The Times argumentando: «Argentina está prácticamente invitada a intentar infligir en nosotros una humillación nacional… de la que el prestigio británico… nunca podría recuperarse.» El mayor general Julian Thompson afirmó que «los argentinos podrían invadir y apoderarse de las Malvinas otra vez». Y un informe de cuatro figuras militares de alto rango retiradas argumentó que las Malvinas eran un «desastre esperando a suceder», y una «fruta madura para la cosecha».Es cierto que los recortes a los militares británicos harían más difícil recuperar las Malvinas si las islas se perdieran. También es cierto que el descubrimiento de importantes reservas de hidrocarburos en las aguas cercanas a las Islas Malvinas ha aumentado su valor estratégico, y que la retórica argentina sobre las Malvinas se ha vuelto cada vez más belicosa. Pero, ¿Argentina tiene la capacidad de apoderarse de las Malvinas? Afortunadamente, la respuesta es no.En primer lugar, las Malvinas hoy en día están bien defendidas. En 1982, había menos de cien infantes de Marina en las islas, y Argentina fue capaz de capturarlos con relativa facilidad. Hoy, Gran Bretaña tiene una base aérea en Mount Pleasant con dos pistas, cuatro Eurofighter Typhoon jets, un ejército de 420, estaciones de radar y – posiblemente – un submarino de ataque nuclear. Una fuerza conjunta de respuesta rápida podría conseguir fuerzas adicionales para las Islas Malvinas en un plazo muy corto.En segundo lugar, si la Argentina quisiera desembarcar tropas en las Malvinas y apoderarse de la base aérea de Mount Pleasant, necesitaría lograr de alguna manera la superioridad aérea sobre las islas con el fin de evitar que los jets de combate británicos atacaran sus fuerzas. La Fuerza Aérea Argentina, sin embargo, no ha recibido nuevos aviones o actualizaciones desde la guerra de 1982. Las simulaciones por ordenador que realicé para un trabajo de investigación reciente sugieren que Argentina tendría que utilizar su fuerza aérea entera si quisiera tratar de destruir a los tifones terrestres o destruir las pistas de aterrizaje; y sería muy poco probable que tuviera éxito, incluso si los destruyera. Y la destrucción de los tifones aéreos está probablemente mucho más allá de las capacidades de los envejecidos aviones de la Argentina.En tercer lugar, aun cuando Argentina fuera de algún modo capaz de negar el poderío aéreo británico, simplemente no tiene la capacidad de obtener suficientes fuerzas en las islas como para amenazar seriamente la base aérea. Argentina tiene muy limitada capacidad de transporte marino de rapidez; y la posible presencia de un submarino británico en las aguas circundantes a las Malvinas haría extremadamente riesgoso para las fuerzas argentinas intentar el cruce desde el continente a las islas. Un ataque aéreo le daría a la Argentina la mejor oportunidad de conseguir un número importante de fuerzas en las islas; y si fueran capaces de aterrizar en una de las ásperas pistas de aterrizaje de las islas, no necesitarían capturar la base aérea. Pero mantener tales fuerzas protegidas de poderío aéreo británico, protegiéndolas lo necesario para mantenerlas reabastecidas, y prevenirlas de los refuerzos británicos que lleguen, está probablemente más allá de las capacidades de la Argentina.Hay, inevitablemente, incertidumbres en la evaluación de complejas contingencias militares. Y las bajas probabilidades de éxito no necesariamente descartan la posibilidad de que Argentina pueda jugar todo en un esfuerzo audaz y arriesgado para conseguir las Malvinas de vuelta. Pero a menos que Argentina invierta recursos sustanciales en su Fuerza Aérea y en la Armada, las Islas Malvinas tienen un riesgo bajo de perderse.El debate sobre los recortes británicos en defensa continuará; y debe continuar. Sin embargo, las preocupaciones sobre la capacidad de Gran Bretaña para defender las Islas Malvinas ya no deben jugar un papel destacado en los debates.