Opinión

La semana que fue, la semana que viene

El análisis político semanal del director del Mensajero Diario, Miguel Gómez Sanjaume.

6, 7, 8 hechos de la semanaSeis, siete, ocho fueron los hechos significativos de una semana donde el arrollador triunfo de la no política enrareció el clima electoral.Es que el 65 % de votos obtenidos por Mauricio Macri no fueron votos de apoyo a la gestión y mucho menos a una propuesta de gobierno hacia delante.No se voto la mala, mediocre o buena gestión del Gobierno del PRO ni por lo que se hará en los cuatro próximos años.Porque de ello no se habló durante la campaña, ni a favor ni en contra, no lo hizo Macri pero sobre todo los medios monopólicos se ocuparon mucho de no hablar de esos temas.Lo mismo sucedió con Del Sel en Santa Fe.Susana Giménez se convirtió de alguna manera en la gran electora recibiendo al Midachi y a Mauricito subrayando que no iba a hablar de “política” y derramando loas a “las buenas personas” que eran los candidatos entre sonrisas y guiños cómplices.Se votó por la promesa “festilinda”.Fue el triunfo de la construcción mediática de una Argentina despolitizada, una Argentina no “Crispada” donde son los grandes medios que denostando a “los políticos” se erigen en los grandes orientadores sociales.En el 2009 impusieron a “alica alicate”,  en el 2011 tuvieron éxito con el “Rey del Pelotero” Aquí vamos con el primer hecho, no cronológicamente, de los seis, siete, ocho que sucedieron en esta semana.Según Clarín, 6 de cada diez jóvenes no les interesa la política.Esto también podría decirse que 4 de cada diez jóvenes están interesados en la política.Estas última scifras han de ser preocupantes para Magnetto, pues muestra hacía donde se encamina el futuro.El cuarenta por ciento de la juventud participando en política, habla de una juventud decidida a hacerse cargo de su destino.El desafío para ese cuarenta por ciento es como se amplía esa participación que no necesariamente ha de expresarse en militancia política.Interesarse en política no es solo militar políticamente, no es solo concurrir a locales partidarios, marchas etc.Interesarse en política es informarse, opinar, debatir etc.Para ello y sobre todo para quienes estamos convencidos de que la política y la participación popular es la única garantía de cambio hay que profundizar el combate por la democratización de la comunicación.Mientras exista un monopolio de la misma, el cerco mediático tendrá éxito en instalar en la Argentina a la política del “pelotero”.Serán los culos de Tinelli, las peleas mediáticas, los programas de chimentos los que instalaran que la “política” y los políticos son mala palabra y que hay que dejar a los “que saben”, pontificados desde los medios de comunicación monopólicos, fijar las políticas de gobierno.El segundo hecho de la semana es el camino de soledad que ha comenzado a transitar Elisa Carrió.Estensoro se va alejando hacia otras playas, la Diputada Marcela Rodríguez ya lo hizo público y armó su bloque unipersonal.Las últimas encuestas en capital señalan la posibilidad de que la Coalición Cívica no pueda presentarse en las elecciones de octubre con lo cual Patricia Bullrich ya está buscando donde acobacharse.El tercer hecho fue la presentación del libro de Sandra Russo “La Presidenta”, no se había llevado a cabo todavía la presentación formal en la Biblioteca Nacional; cuando Alberto Fernández se sintió en la necesidad de salir a gritar  constituyendo de esa manera el cuarto hecho de la semana.“El tío Alberto”, como graciosamente lo titulara Noticias Urbanas cuando todavía era parte del poder  kirchnerista, se sintió ofendido porque Cristina en el libro lo señaló como vocero del Grupo Clarín.Este cronista nunca tuvo una buena relación con Alberto Fernández pues nunca compartió sus conceptos políticos.Más aún pese al compromiso político y personal con el proyecto del kirchnerismo que siempre sostuvo, enfrentó políticamente a Alberto Fernández acuñando inclusive la frase “hay vida después del albertismo”.En dos ocasiones tuve una larga conversación con Alberto Fernández.La primera en el Café Tabac de la Av. Libertador, la reunión la gestionó un querido amigo de alta prosapia peronista en la ciudad, ganador en una ocasión de una interna en la circunscripción 22 a Lorenzo Miguel el ex Concejal Sergio Lescano.Una hora duró la conversación donde Alberto Fernández se esforzó en explicarnos porqué Mingo Cavallo era el hombre del futuro y el destino real del peronismo.En algún momento este cronista creyó que Alberto estaba tratando de explicar una jugada política de oportunidad, el peronismo porteño estaba fracturado en mil pedazos y muchos pensaban que la única salida era entremezclarse en listas  ganadoras para desde allí reconstruir al peronismo.Fernández se ocupó de aclarar que no, que el estaba entusiasmado con el modelo político y económico de Cavallo; expresando que se sentía comprendido y contenido por él y que quería construir en ese sentido.Tras invitarnos a sumarnos a ese proyecto y luego de negarnos a hacerlo nos levantamos de la reunión y no volví a hablar con él.La segunda reunión fue cuando el era Jefe de Gabinete de Néstor Kirchner,  Jefe Político de la Ciudad de Buenos Aires a través de manejar los partidos Justicialista y el Partido de la Victoria. A partir de amigos Santacruceños y habiendo expresado mi voluntad política de aportar al proyecto kirchnerista en la Ciudad de Buenos Aires se me gestionó una reunión con Alberto en la Casa de Gobierno que tuvo una duración cercana a las dos horas con presencia de Néstor Kirchner de unos minutos.Fueron dos horas donde hablamos de política, quedándome claro su vocación de construir poder negando sistemáticamente el rol de la política como constructora de realidades.No lo defendió  a Cavallo como lo hizo en Tabac pero cuando yo cuestione las políticas económicas  del neoliberalismo ensayó una tibia defensa señalando que muchas de esas políticas eran las únicas que se podían aplicar.Cuando a la mitad de la conversación me quedó claro que otra vez que no íbamos a poder acordar trabajar juntos. Decidí ir a fondo y comencé a tocar tópicos para mi orientadores en cuanto a su real posición política.Hablamos del PJ porteño, a mis críticas el me habló de la necesidad de construir un partido moderno y eficiente reduciendo al máximo la participación de la militancia en el mismo remplazándola por técnicos de “sólida” formación.Cuando le hablé la necesidad de recomponer el rol del estado, estado que yo me imaginaba cercano al Estado del 45 al 55, El me habló de la necesidad de un Estado serio y eficiente que no invadiera la esfera de lo privado, más aún se permitió hablarme de la teoría del derrame.Cuando vio mi cara de espanto no pudo menos que hablarme de la relación de fuerzas y fue allí cuando menciono a Clarín.Recuerdo sus palabras “no debemos enfrentar a Clarín”, “Clarín debe ser nuestro aliado”.Es cierto que Néstor Kirchner llevó a cabo su campaña Presidencial bajo el lema de un “País en serio” y que esa frase daba para muchas opciones.Un País en serio puede ser un país que sea ordenado en la convalidación de la dependencia y de la exclusión o un País en serio también puede ser un país que trabaja seriamente en la independencia y la inclusión.Me sentía más cerca de la segunda opción y lo sentí a Alberto Fernández más proclive a la primera.Cuando terminó la reunión me fui de la Casa de Gobierno teniendo claro que una vez más Alberto Fernández y yo no estábamos en la misma posición.Una contradicción me embargaba mientras cruzaba la Plaza de Mayo ¿como podía sentirme parte del proyecto kirchnerista y tener semejantes contradicciones con quien aparecía como el principal operador político del proyecto?Cuando la 125 y sus aciagas noches aparecieron a la vista, las contradicciones entre quienes eran funcionarios del proyecto como habrían podido serlo de cualquier otro proyecto y quienes estaban, funcionarios o no, comprometidos solo con el proyecto.Festeje la decisión de la Presidenta de remplazar a Alberto Fernández y no me sorprendió que comenzara a aparecer cada vez más en los medios monopólicos  aportando información, en nombre de una pertenencia que no es tal, que le sirviera a dichos medios para su combate contra Cristina.Que Alberto no quería que Cristina fuera la candidata a Presidenta, que Alberto era el vocero de los intereses del Grupo Clarín eran secretos a voces que ahora en letras de molde lo ponen nervioso y lo hacen salir de su “cueva”.No fue el único que salió a gritar, también lo hizo Cobos y hasta la Ocaña.Ocaña, esa hormiguita que pasó sin solución de continuidad del “progresismo” de        la    Carrio al Denarvaeismo.Ocaña, otra enferma de protagonismo, fue el quinto hecho de la semana cuando mintió sobre haber hablado con la Presidenta sobre Zanola.Los Ministros son empleados del Presidente y si, por las razones que hubieran sido, la Presidenta no hubiera querido que se investigara a Zanola con no autorizar a su empleada, la Ministra de Salud Graciela Ocaña, a trabajar esa línea investigativa todo estaba solucionado.Es que como parte de la destrucción del Estado en la Argentina se viola la Constitución y los medios hegemónicos   asignan a los Ministros un rol que no es el que les marca la Constitución.Ocaña tiene que salir a mentir porque las encuestas no le dan como creía.Otro tema de la semana fue la operatoria contra Zaffaroni.No vamos a hablar de los meritos de Eugenio Zaffaroni, muchos con más capacidad ya lo han hecho, ni vamos ha hablar de la falta de mérito legal o la ausencia de causa judicial.Solo vamos a señalar que la operatoria de prensa mediática contra el Juez Zaffaroni es un tiro por elevación a la Corte Suprema.Clarín que nunca cuestionó a la Corte de la mayoría automática de Menem, que fue cómplice del golpe cívico-militar instrumentó la operación Zaffaroni como un llamado de alerta a la Corte Suprema que es la que va a tener que intervenir en las causa de Papel Prensa y Ley de Medios.Lanzaron el operativo Schoklender contra Hebe Bonafini, el operativo contra las Abuelas, amplificaron las palabras de Alberto Fernandez y seguirán lanzando otros operativos en un intento desesperado de salvar sus negocios sostenidos desde la sangre y la mentira al pueblo argentino.El segundo de la Alameda, Mario Ganora, que actuó en España como abogado de Adolfo Silingo ni mas ni menos que uno de los primeros militares de la última dictadura que admitió en público su participación en los vuelos de la muerte y de profunda relación con Monseñor Bergoglio,  motorizó este operativo convirtiendo  un hecho de abuso de confianza en una campaña de crucifixión.Alfonsín fiel a la voz del amo se prestó rápidamente y superó por lejos a Carrió saliendo a pedir la renuncia del supremo.Mientras como último hecho de la semana se votó en Córdoba donde al cierre de esta nota parecía ganar fácilmente De La Sota.Esta elección, donde el kirchnerismo oficialmente no presentó candidato, es una elección de carácter más local.De hecho quien aparece como ganador no lleva candidato a Presidente ni lista de Diputados Nacionales en la elección del 14 de agosto.Entramos en la última semana antes de la elección de las primarias simultáneas y obligatorias.El domingo que viene a esta hora comenzarán a conocerse los guarismos.Pero eso es en la otra semana que como se sabe es la otra semana