Se trató de una sublevación que confirmó el espíritu de resistencia de nuestro pueblo. En tal circunstancia se concretó una ocupación masiva de las calles y los piquetes confluyeron con las cacerolas para rechazar el ajuste neoliberal. La rebelión fue una respuesta desde abajo a la crisis itinerante del capitalismo, que se desplaza por distintas zonas del planeta provocando sucesivas tragedias sociales. Nuestros padecimientos a principio de la década anticiparon el colapso que actualmente afecta a muchas economías desarrolladas. La debacle se repite ahora con mayor intensidad en la periferia europea, que soporta el mismo endeudamiento y sacrificios para socorrer a los acreedores. Los virreyes del FMI ahora se instalan en Portugal e imponen su cirugía en Irlanda. Pero el mayor calco de Argentina se verifica en Grecia, que sufre las mismas privatizaciones, flexibilizaciones del empleo y pérdidas de soberanía monetaria. En España los indignados e indignadas ocupan las plazas y exigen democracia verdadera, denunciando a una plutocracia capitalista que remata las viviendas y destruye la salud pública. Allí se desenvuelve un movimiento de personas precarizadas que organiza acampes, con ese nuevo instrumento de la contra-información que son las redes sociales. El Argentinazo del 2001 hizo historia y vuelve a emerger ahora, renovado, tanto en el viejo continente como en el impensable Wall Street. En nuestro país se sumó, además, la creciente pérdida de soberanía territorial, alimentaria y científico tecnológica que hoy padecemos. Sin embargo, nuestra resistencia logró triunfos vitales en el sostenimiento de miles de pequeños emprendimientos productivos comunitarios rurales y urbanos y de cientos de empresas recuperadas por sus trabajadores. Así también nuestra experiencia asamblearia, que logró por primera vez un triunfo en Esquel con el No a la Mina, siguió con Gualeguaychú y luego con las Asambleas de la Precordillera y el nacimiento de la UAC, que pusieron en la agenda pública el tema del saqueo y la contaminación hasta ese momento silenciado. Al mismo tiempo, en íntima relación con este movimiento se aceleraron las denuncias populares contra la sojización, las fumigaciones, los monocultivos forestales y la expulsión de poblaciones de su lugar de origen para ir a engrosar una urbanización marginal y forzosa. Pero las jornadas de lucha del 2001 también tornaron visible el proceso de construcción de un Poder Popular que será la única garantía para recuperar la soberanía plena, o bien rehacerla sobre nuevas bases nacionales y sociales.Con tal cometido, l@s abajo firmantes hoy nuclead@s en La Otra Campaña ponemos a consideración los siguientes propósitos:* Construcción de un país equitativo, soberano y solidario.* Trabajo genuino, democracia sindical y eliminación de la precarización laboral.* Vigencia de los Derechos Humanos y sociales del pasado y del presente.* Derecho a los territorios, identidad cultural y valores de los pueblos originarios.* Soberanía sobre nuestros cuerpos e igualdad de oportunidades en la diversidad.* Defensa y transformación de la educación pública hacia una educación popular e igualitaria.* Promoción de políticas públicas con control social que garanticen tierra, salud, y vivienda digna.* Modelos de agricultura basados en un pensamiento arraigado a la Tierra, capaz de respetar las culturas ancestrales así como las pequeñas escalas y los desarrollos locales.* Distribución de la riqueza sobre la base de un nuevo paradigma productivo basado en la armonía con la naturaleza y la supervivencia del planeta.* Soberanía alimentaria y autodeterminación de nuestra economía, tecnología y producción.* Medios de comunicación al servicio de la cultura popular y comunitaria.* Unidad anticapitalista de nuestros pueblos latinoamericanos a partir de sus movimientos sociales en lucha.* Poder popular para una democracia participativa y asamblearia.Firman:Adolfo Pérez Esquivel (Servicio Paz y Justicia)Miguel Mirra (Movimiento de Documentalistas)Jorge Eduardo Rulli (GRR, Grupo de Reflexión Rural)Hugo Luis Cánepa, Cintia Nucífora, Mario Carrizo, Azucena Flores, y Jorge Falcone (Organización María Claudia Falcone, La Plata)Miguel Mazzeo y Pablo Solana (Frente Popular Darío Santillán)Nora Cortiñas (Madres de Plaza de Mayo L.F.) Mario Barrios (CTA Nacional – Unión Solidaria de Trabajadores)Jenny Lujan (Asamblea de Chilecito y Famatina)Enrique Matías Viale (Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas)Fernando Stratta y Mariano Pacheco (Editorial El Colectivo)Javier Rodríguez Pardo (Mach – UAC-Unión de Asambleas Ciudadanas)Alberto Sava (Frente de Artistas del Borda) Gustavo Martínez (Secretario General de ATE/Rosario)Carlos del Frade (Periodista, Radio Universidad, Rosario)Juan Pablo Casiello (Secretario Adjunto de la Asoc.del Magisterio – AMSAFE/Rosario)Vicente Zito Lema (Universidad de los Trabajadores – IMPA)Claudia Korol (Pañuelos en Rebeldía)Aldo Casas (Revista Herramienta).
Por Rolando Zanetta
Significado y vigencia del 19 y 20 de diciembre del 2001
El movimiento asambleario que eclosiona el 19 y 20 de diciembre del 2001, retoma las tradiciones rebeldes de nuestro Pueblo y de sus grandes movilizaciones, así como del Cordobazo, de la huelga general de 1975, de los paros contra la inflación en los años 80 y de las movilizaciones contra el desempleo en la década del 90.


