Opinión

Por Enrique Dordal

A los “subversivos” 2011

Enrique Dordal realiza un análiis de la frase de Eduardo Duhalde y relata un panorama luego de las elecciones primarias.

El ex Gobernador de la provincia de Buenos Aires, ex presidente, no electo, de la Nación y ahora, ex referente político del distrito más poblado de la Argentina, al reconocer su actual posición política,  expresó una frase, que aunque a todos nos sonó violenta pero no  menos verdadera y de una vez por todas debemos visibilizarla y darle su real sentido. «Veo hoy, en 2011, flamear banderas de organizaciones subversivas, porque lo son y lo han sido; no es el peronismo en el que yo creo». Fue la “poco feliz” frase de Eduardo Duhalde, que sin duda esconde el odio, la impotencia y el desprecio que siente este dirigente y algunos otros por el sistema democrático, sobre todo cuando en éste garantiza la participación libre de todo un pueblo.         Pero los gobiernos cipayos, junto a las dictaduras, nos han venido robando el sentido de las palabras y como a nuestra nación, debemos recuperarlo. Si buscamos en cualquier “mataburro”, aún en el más moderno, “gugleando”,  no vamos a encontrar asociación seria entre subversión y “terrorismo”. Aunque el sentido cotidiano instalado por los militares y la dirigencia política mercenaria lo ha venido utilizando como sinónimos.Subvertir significa, ni más ni menos, que invertir el orden, textual, el diccionario de la lengua española de Espasa-Calpe expresa: “invertir, desestabilizar o destruir lo establecido”. Para invertir el orden establecido, para desestabilizar a gobiernos de facto, fraudulentos y/0 traidores, o destruir las políticas establecidas por éstos administradores del Estado, han muerto innumerables compatriotas a lo largo de nuestra historia. En honor a ellos y ellas, nuestros muertos en batalla, desde 2003, se vienen desarrollando políticas que, sin que nadie lo pueda negar, han invertido algunos órdenes. ·        El orden sumiso de Latinoamérica a las necesidades del “norte”.·        El orden en la administración y destino de los fondos recaudados por nuestro Estado y de nuestro pueblo, tanto impositivos como previsionales.·        El orden jerárquico y de mando de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, sometidas hoy nuestro poder civil.·        El orden de decisión del salario de los trabajadores en la República Argentina con la instalación efectiva de la reuniones paritarias.·        El orden que establecía el congelamiento de las jubilaciones y pensiones, reemplazado por una ley que garantiza dos aumentos al año.La enumeración es más larga, pero haría muy extensa esta reflexión y no es ésa la intención.No nos espantemos, que nos llamen “subversivos”, sobre todo observando la fuente, resulta un gran halago. Hemos crecido, hemos aprendido a subvertir los órdenes en paz, sin armas ni violencia, con consenso, con acuerdo, con militancia, con discusión, tolerancia y convicciones. Ahora es el turno de ellos. De que crezcan, o por lo menos, que se callen un poco.