Estas tierras, ubicadas dentro de Campo Belgrano antes eran para uso de entrenamiento del Ejército Nacional… y por lo que se otea en el horizonte no hay guerra a la vista y nuestros generales y cabos pasan sus días cumpliendo funciones de guardia mientras lustran sus botas, saludan lo que se mueve o pintan de blanco lo que está quieto.
Para qué tener entonces hectáreas ociosas cuando hay tantas familias necesitadas de un lote donde levantar su vivienda? Es lógico entonces cederlas a la urbanización. Ya lo decía Belgrano: «Bien común, trascendente y supremo para todos los hombres”.
Las tierras en cuestión abarcan 3.992 hectáreas. Hoy, quienes las promocionan para el turismo las llaman La Loma Balcón y es un hermoso parque verde entre Salta y San Lorenzo. Los terrenos pertenecen al Estado nacional y mediante la ley 24758 fueron declarados reserva natural bajo el control del Ejército Argentino. Pero resulta que ante el gran déficit habitacional que no puede solucionar la provincia, los concejales capitalinos pedirán al Congreso Nacional que derogue esta ley y transfiera a título gratuito todas las tierras a la Municipalidad de Salta para construir viviendas sociales. Estalló la bomba! Dijo el gobernador, “es una decisión artificial, es como querer urbanizar la luna”.
Importante recordar que nuestro país tiene 170 millones de hectáreas productivas, y que fue un gran acierto la promulgación de la nueva Ley de Tierras, donde se cuida a nuestro territorio de la voracidad extranjera. Ahora cabe preguntarse: en la Salta de Urtubey, hay voracidad interna? Son considerados extranjeros los pobres por parte de la oligarquía que se niega a la urbanización? o ellos se creen de una nación superior que a fuerza de las circunstancias les toca vivir en esta Argentina caótica del bienestar kirchnerista? Surgen estas preguntas porque luego de la propuesta Municipal, circula en Salta un olor rancio a viejas épocas de distinción de clase o de “raza”.
Y decimos esto porque los reaccionarios reaccionaron. Igual que en Buenos Aires, donde los terratenientes se violentan porque deben pagar un impuesto de 70 pesos por hectárea, cuando esa misma hectárea les deja 50.000 pesos de ganancia. En el caso de Salta, optaron primero por Facebook. Allí se creó un grupo para repudiar el proyecto de los concejales capitalinos, “Salvemos la Loma Balcón” ya tiene más de 9.900 adeptos que temen ver “su” inmenso espacio verde, con gente de clase trabajadora. Organizaron luego, un abrazo simbólico a la zona y hasta planifican una cabalgata en su defensa. “Es la destrucción sistemática de la naturaleza bajo el auspicio infame de los políticos”, opina desde África el salteño Ricardo. Los semanarios y diarios locales le dieron lugar a estas protestas high class, lo que nos lleva a pensar en otra carencia del ciudadano común: ¿defienden los intereses populares los medios salteños? Porque cuando conviene se habla del “cuidado al medioambiente” y por otra parte se publica que “crecen las inversiones extranjeras en la provincia” (de empresas que talan árboles en las yungas).
Ya se dio en Salta este falso cuidado de las reservas naturales. Basta recordar la represión en el barrio San Expedito, donde 600 policías desalojaron a palos y balas de goma a 150 familias de los terrenos “reserva natural” aledaños a la Universidad Católica. ¿El cuidado del medioambiente incluye al ser humano?
La sabiduría originaria, también de por estas tierras, habla del Buen Vivir, cosmovisión que significa equilibrio comunitario. En el buen vivir la Comunidad es todo: es el territorio, los animales, las plantas, el sol, el agua, el viento, el fuego, el hombre y su sustento. El equilibrio por lo tanto, no tiene “elegidos” ni privilegiados. El equilibrio presupone la mirada fraterna al entorno. ¿Cómo se puede ser feliz si otro ser humano vive a la intemperie? ¿Cómo puede alguien acumular riqueza si otro lucha día a día por el pan… sin vivienda?
Tierra para Vivir. No para la mega explotación y exportación de los recursos naturales en euros (la soja y las vacas también lo son). Tierra para vivir, no para los countrys de fin de semana, no para alambrar, no para contaminar, no para excluir, no para negociar. Tierra para Vivir!
Pero ojo, la distribución o devolución de tierras no es una cuestión filantrópica, es una decisión política, que desde los Movimientos Sociales propiciamos desde el vamos.
Recordemos nuevamente al gran Belgrano de Campo Belgrano, que decía: “Conociendo a fondo la desmesura con que en el período colonial se han repartido las tierras, puedo decir que hay potentados en Europa que no son señores de tantas leguas de campo como en nuestros lares. Por ello, para arraigar a una población en crecimiento e integrarla a la sociedad, propongo que se facilite a todos el acceso a la propiedad de la tierra.”
«Pensaba en la eternidad donde voy y en la tierra querida que dejo. Espero que los buenos ciudadanos trabajarán para remediar sus desgracias».
(No es casual que Belgrano sea el héroe predilecto de nuestra Presidenta).


