Opinión

Por Carlos "Chino" Fernández

Trabajadores y ciudadanos

Se han realizado infinidad de análisis en función del 8N. Difícil de agregar algo novedoso, tanto si nos ubicamos del lado del apoyo a la protesta o desde su condena. Lo cierto es que existe un aspecto que pretendemos subrayar, cuya centralidad trasciende las circunstancias políticas de coyuntura.

Más allá de haber sido una movilización de capas medias y medias-altas, la protesta es por sus demandas, una movilización ciudadana y muestra la fractura cada vez más marcada entre el ámbito de la producción y la actividad económica y el ámbito de la vida socio-cultural.

El pasaje de la condición social en función de una actividad productiva hacia la situación social de vida, no solo se ha diversificado, sino que se ha fracturado. Capas medias con nivel educativo y prácticas culturales complejas se han empobrecido especialmente en los ´90, al mismo tiempo que fracciones de trabajadores han visto mejorar su condición de vida, sobre todo en esta última década.

El resultado es que cada día existe menos correlación entre el comportamiento de las organizaciones de base económica como pueden ser los sindicatos y cámaras empresariales y lo que se espera de sus comportamientos socio-culturales de sus miembros integrantes. 

Lo que otrora eran barrios o localidades de la periferia de la Capital, hoy son ciudades en sí mismas. Tienen sistemas educativos desde el nivel inicial hasta Universidades, desde atención de la salud de alta complejidad, hasta salas de cines y teatros, recreación y consumo de todo tipo de bienes y servicios, etc. Construyen su subjetividad en circuitos completos en sí mismos.

Esta suerte de no correspondencia entre actividad económica y práctica cultural, se da al interior de cada clase social y entre las diferentes clases. Es más, existen hoy día familias enteras que no tienen un trabajo estable, ni registrado, pero sus ingresos, más la ayuda social que perciben les permiten acceder a servicios típicos de capas medias y al mismo tiempo, reclamar en consecuencia por derechos ciudadanos sin pasar por las reivindicaciones de tipo sindical .

La manipulación de este tipo de protesta realizada por algunos monopolios mediáticos y el intento de capitalizarla, por sectores retardatarios, no oculta este fenómeno que en sí mismo estructural y se encuentra en la base de nuestra sociedad. 

Un reciente informe del Banco Mundial, nos dice que en los últimos 10 años se duplicaron en nuestro país las capas medias. En este sentido el 8N fue paradojal, ya que un mejoramiento de la condición de vida del conjunto social impulsa a nuevas capas medias a reclamar por nuevos derechos. Son sectores incluidos que protestan por más ciudadanía.

Se mencionó muchas veces la importancia de la vinculación entre la clase trabajadora y las capas medias para el logro electoral, pero más complejo es construir una comunidad de destino cuando la identificación de la población que realiza tareas similares en la estructura económica, se disocia cada día más de los agrupamientos que se generan en el campo social y cultural.