Soy docente universitario desde hace 22 años y he sido secretario general del sindicato en mi universidad, la UBA, muchos lo saben. También soy militante del Frente Grande, casi desde la misma época. Me fui del peronismo asqueado por el menemismo, mientras otros se quedaban y eran funcionarios “porque eran peronistas”. Si eso era el peronismo, decidí pasar y lo sigo decidiendo.Ya dije en muchos otros lugares que éste, el de Néstor primero y Cristina después, es el mejor gobierno, por lo menos de los últimos cuarenta años y sólo es equiparable en la profundidad de muchas de sus medidas y reparaciones al primer peronismo. Pero como no lo dije acá y para evitar que lectores desprevenidos sauen conclusiones erróneas, hace falta decirlo primero.También hay que señalar que la infalibilidad no se la doy ni al Papa (porque no comparto esa vieja y sangrienta institución) ni a Perón, ni a ningún otro mortal, únicos seres que conozco y sobre los que opino.Dicho esto, introduzco el tema.En los últimos días, se han vuelto a escuchar muchas cosas desagradables sobre el trabajo de los docentes, lamentablemente, no por parte de la derecha o los medios hegemónicos, como estábamos acostumbrados, sino -primero- por parte del Ministro de Educación, nada menos y, mucho más sorprendente, de boca de la Presidenta.Por ende, se puede apoyar a este, nuestro Gobierno y señalar que la mísmisima Cristina se equivoca. Sí, aunque lo diga la oposición, el establshment y los medios concentrados, no debe vacilarse: tanto lo que dijo e hizo Sileoni, como lo que dijo Cristina, es insostenible.En primer término, haber llevado la paritaria -una vez más- hasta el límite del inicio de clases, no puede considerarse otra cosa más que una maniobra para evitar dar tiempo a la discusión, ganar un par de meses sin aumentar y “apretar” a los gremios para que no hagan paro “porque se perjuducan los chicos”. Tácticas dignas de los ministros menemistas y tantos otros.En segundo lugar, negarse a aumentar a $3000 el básico inicial del cargo testigo y comenzar a criticar con argumentos falaces a los docentes para descalificar el justo reclamo, es aún peor.Los docentes, ni tienen “sólo” cuatro horas de jornada laboral, ni tienen dos ni tres meses de vacaciones. La tarea frente a curso requiere de capacitación y preparación, no es sólo ir a dar clases. Por otra parte, para redondear un salario digno, tenés que laburar doble jornada. Eso implica estar 8 horas al día con pibes -de los buenos, los que tienen problemas, todos-, atender a los padres, preparar clases, hacer trabajo administrativo, actualizarte -por tu cuenta y orden-, etc. Después no asombramos de la calidad de la educación… Porque obviamente, nadie puede hacerlo así y eso significa que no se hacen muchas cosas.Eso para el caso del maestro primario que tiene la suerte de tener dos cargos simples o uno completo en la misma escuela, porque para muchos sigue implicando tener horas en un lado, horas en otro, traladarse entre medio. O sea, el llamado “profesor taxi”, un clásico en la secundaria, pero también en la universidad.Yendo ahora al fondo de la discusión, qué salario sería justo que gane un docente, hay que remitirse a algunos datos.Para ser empleado en categoría inicial en bancarios, con un básico que está en los $4000 aprox., se requiere tener la secundaria completa. El básico del cargo testigo docente requiere, para poder acceder, por lo menos un título terciario (es decir, más tiempo dedicándose a estudiar en forma previa). Ni que hablar de un docente universitario (mi caso), donde el cargo testigo es igual en guita. Pero insisto, no son sólo cuatro horas de labuiro, son muchas más porque hay que preparar las clases, corregir pruebas, actualizarse.Por otra parte, es cierto que Néstor y Cristina incrementaron la inversión en educación a niveles que nunca se había llegado antes y quehubo muchos y constantes aumentos salariales. Pero esto no es una gracia divina concedida, sino una reparación de un salario que no podía considerarse tal, sino una vergüenza nacional, porque había llegado a su piso más bajo para 2000-2003, luego de una constante caída en su poder adquisitivo.Desde 2003, aumentó mucho, pero el número de 651% que usaron el ministro y la presidenta confunde si no se aclara que eso es nominal. En una investigación demostré , para el caso del sueldo universitario del cargo testigo, que para 2008, cuando se había acumulado un 451% de aumento nominal, en realidad se trataba de un 75% real a pesos constantes. Eso tomando los índices de costo de vida del INDEC, no los de la opo y partiendo de un salario que para 2003 era de chiste. O sea que había que hacer primero reparación y después hablar.Decía allí (REFORMA Y FINANCIAMIENTO DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR: 1993 – 2008 – Congreso 2009 de la Asociación de Estudios Latinoamericanos, Río de Janeiro, Brasil, del 11 al 14 de junio de 2009):Desde la recuperación democrática del ’83, y con picos de mayor profundidad en la década de los ’90, el salario docente universitario ha tenido valores muy bajos.Haciendo un poco de historia, con posterioridad al restablecimiento de la democracia y luego de un largo conflicto que se desarrolló durante el año 1987, se logró una recomposición salarial que, adicionalmente, supuso el establecimiento de criterios de construcción de escalafón y equiparación de cargos entre niveles y al interior de las propias universidades. Sólo de modo indicativo, recordemos que éste establecía una relación de 1 a 10 entre la categoría mínima de ingreso con título de grado (ayudante de primera con dedicación simple) y la máxima posible con la mayor dedicación (profesor titular con dedicación exclusiva). Siempre refiriéndonos al cargo base sin computar antigüedad. Esa relación se reducía a 1,8 aproximadamente, dentro de la misma dedicación. También se establecía una equivalencia con los demás cargos docentes del sistema, a partir de la equiparación del cargo testigo (ayudante de primer con dedicación semi-exclusiva) con sus equivalentes en los otros niveles (maestro de jornada simple, quince horas como profesor de escuela media y doce de terciario no universitario). A su vez, el reclamo conseguido en aquella oportunidad, igualaba el cargo testigo al valor de la media canasta familiar. Tras esta negociación, se produjeron los procesos hiperinflacionarios de 1988-1991, golpeando profundamente al salario docente -al igual que el del resto de los trabajadores estatales- y colocándolo en una posición muy desventajosa.En este contexto, y a partir de marzo de 1990, se aplican paliativos similares a los que se utilizaran para el resto de la Administración Pública (así como en el sector privado), otorgándose sumas fijas no remunerativas y no bonificables. Como consecuencia de ello, se produce distorsión y achatamiento de la escala salarial, reducción del monto percibido por antigüedad para todas las categorías y un significativo desfinanciamiento de las obras sociales y las cajas provisionales.En 1992 se produce una recomposición salarial para las dedicaciones exclusivas que, sin embargo, no incluye a las dedicaciones simples y semiexclusivas (la mayoría). Se produce, entonces, un mayor achatamiento de la escala jerárquica y la desaparición del incentivo salarial para el ascenso en la carrera docente.Luego, en 1993, y en consonancia con la política de descentralización seguida para los otros niveles del sistema educativo, se sientan las bases para avanzar en una política salarial descentralizada, que no llega a implementarse.[…]Esta situación comenzó a cambiar a partir de 2003. Como es sabido, desde entonces se han venido sucediendo una serie de importantes aumentos salariales que han comenzado a recomponer los muy deteriorados niveles.[…]Al aplicar la corrección utilizada por el INDEC para trabajar con pesos constantes de 1999, vemos que si bien se produjo un aumento real de los salarios docentes, durante los años 2002 y 2003 éstos habían caído mucho en términos reales por el proceso inflacionario que siguió a la devaluación, para volver a los mismos niveles de 2001 sólo después de 2004, según el cargo y dedicación. Es a partir de 2006 que hay una recuperación real del salario con respecto a la depreciación inflacionaria, aunque esta afirmación debe matizarse con el hecho de que no contamos con indicadores confiables del costo de vida para el período 2007-2009, dadas las modificaciones e intervenciones que se sucedieron en el INDEC, cuya información es la que estamos utilizando para el cálculo a pesos constantes […]Hecha esta salvedad, el aumento promedio que registran los salarios docentes para el conjunto del período considerado, en términos reales, es del 76,7%. Una vez más, es bastante similar al incremento del cargo testigo, que fuera de 74,7%. […]De todas formas, en la serie histórica de quince años, se advierte que entre el ’92 y el ’98 no se produce recomposición salarial, que a partir de allí y hasta el 2004 tampoco, pero con un contexto de inflación disparada y que en los últimos años, si bien se producen incrementos importantes, el salario real es casi la mitad del nominal, por efecto de la depreciación inflacionaria.Por último, ¿puede ser el básico de una actividad altamente calificada casi igual al salario mínimo, vital y móvil?¿Puede ser que tengamos que acumular 25 años de trabajo para que la antigüedad compense un poco el salario y eso si mucho del básico está en blanco, que no es en la mayor parte de los casos?¿Puede ser que un Profesor Titular con dedicación exclusiva en la Universidad Pública, que ganó varios concursos en su vida, casi con seguridad, que además de ser gradudado universitario, tiene Maestría y Doctorado hechos, que hace investigación, forma y dirige equipos, gane menos de $15000? Y eso es el tope posible que involucra a sólo un 3% del total de docentes universitarios, no todos ellos con el máximo de antigüedad.Es decir, menos de la mitad de lo que hoy gana un legislador nacional, que en muchos casos son militantes fogueados en múltiples luchas, con excelente preparación, y en muchos otros, hijos de, esposas de, parientes de o amigos de… Ante ellos, Cristina habló de los “privilegios” de los docentes…. Sin palabras.Así que cumpas, aceptémoslo, el discurso de la Presidenta fue poco feliz en ese aspecto y el de Sileoni, espantoso, retomando las peores mierdas del discurso neoliberal. Es así, aunque duela y aunque estemos consustanciados con este, nuestro gobierno.
Javier Pablo Hermo
Sobre el trabajo docente
No hubiera querido que este fuera uno de los primeros temas a tratar por aquí, pero así es la realidad, lo obliga a uno a amoldarse a ella, qué cosa, no?


