El ministro de Justicia, Julio Alak, se manifestó «muy satisfecho» por los más de 700 internos e internas procesados, alojados en 22 penales federales, ejercieran ayer, por segunda vez consecutiva, su derecho a votar en las elecciones nacionales y provinciales.
Alak explicó que esta nueva experiencia “se inscribe en políticas penitenciarias que desarrolla el Gobierno nacional, sobre la base de la convicción de que las personas privadas de la libertad son sujetos plenos de derecho”.
En este sentido recordó que desde 2004, y a partir de una modificación del Código Electoral, los privados de la libertad sin condena firme están habilitados para sufragar, y detalló que «tanto en 2007 como en esta oportunidad los comicios fueron fiscalizados por la Cámara Nacional Electoral que designó a las autoridades de mesa».
Al cierre de la jornada, las autoridades del Servicio Penitenciario Federal (SPF) aseguraron que habían votado 734 internos e internas en los 22 penales federales.
La cartera de Justicia informó mediante un comunicado que si bien los internos e internas en condiciones de votar -según los padrones elaborados por la Cámara Nacional Electoral- eran 714, el recuento arrojó 734 ya que 43 privados de su libertad -en su mayoría de la Cárcel de Devoto, donde funciona el Centro Universitario-, presentaron recursos de amparo que fueron resueltos favorablemente.
Además detalló que el sistema que se utilizó fue el de boleta única. Los internos tuvieron acceso a una planilla conformada por cuatro columnas: formulas presidenciales, senadores nacionales, diputados nacionales y postulantes a gobernador y vice. Los votantes marcaron sus preferencias con cruces en los distintos casilleros y colocaron las boletas selladas por la autoridad de mesa dentro de las urnas.
En este sentido, Alak destacó que “la construcción de ciudadanía es el eje y el objetivo central de las políticas públicas desarrolladas desde el 25 de mayo de 2003”.
Finalmente subrayó que, en esa línea de acción, “el Servicio Penitenciario Federal superó hace años el histórico problema de la superpoblación y generó, así, condiciones favorables para el desarrollo de programas que promueven la educación, la capacitación laboral y la reconstrucción de lazos familiares fundamentales, como herramientas indispensables para garantizar la reinserción plena de los internos a la vida en sociedad”.
Las urnas se distribuyeron en los Complejos Penitenciarios Federales 1, 2 y 3 de Ezeiza; en la cárcel de Devoto; en las unidades 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 13, 14, 15, 16, 17, 31, 34, 35 y Complejo Federal de Jóvenes Adultos.

