La llegada de los manteros a la plaza impactó no sólo en la distribución y falta del espacio físico, sino también en la convivencia entre los comerciantes tradicionales, vecinos y los nuevos allegados. La venta irregular también choca con la nueva normativa sancionada hace dos semanas, que tipifica al espacio verde como jardín histórico y promueve su salvaguarda.A la comercialización de libros y artesanías tradicionales, ahora se suma la venta ambulante de baratijas, frutas, verduras, choripanes y panchos, tortas, entre otros productos. La situación genera incomodidad, puesto que los 3000 puesteros sumado a la afluencia de los 30.000 visitantes habituales, influye el espacio físico y la circulación del parque.»Desde hace cuatro años la situación se ha ido descontrolando. Empezó con la llegada de manteros que ahora tienen puestos fijos», afirmó Marisa Morán, presidente de la Asociación Vecinos del Parque Centenario.Entre los comerciantes sin permiso o que están en una situación no del todo regular, habría durante los fines de semana alrededor de 500 sobre la avenida Patricias Argentinas, mientras que hay otros 1000 sobre Leopoldo Marechal.Beatriz Oller, integrante de la ONG que llevó la iniciativa de declaración de jardín histórico a la Legislatura, afirmó que allí «se vende de todo menos artesanías». Por su parte, Sergio Mosquera, vicepresidente de la Asociación Vecinos del Parque Centenario, indicó que se pueden encontrar «desde autopartes hasta drogas». Los vecinos aseguran que hay dos partes bien definidas en la plaza: una enrejada y otra que quedó por fuera de ella, que estaría «avasallada». » El que está enrejado está cuidado y el anfiteatro tiene unos espectáculos para toda la familia. Pero afuera hay de todo. A los artesanos originales casi los han desplazado», comentó Oller.Los artesanos, por su parte, tienen temor a expresar las dificultades que padecen por los manteros. «Es complicado el tema. Hay muchas mafias. Ya nos amenazaron a nosotros y a los delegados», explicaron. El número de artesanos se redujo por estos motivos.Otra circunstancia que impacta en la convivencia del Parque Centenario es la música. Más de veinte grupos de murga, candombe y rock practican y tocan en el parque, lo que genera algún disgusto en los vecinos. «El problema es que estén todos juntos a cualquier hora. Ya hemos hecho denuncias por ruidos molestos, pero no pasa nada», aseguró Mosquera.
Denuncian «mafias» y «aprietes” a los artesanos de Parque Centenario
Los comerciantes tradicionales de la plaza aseguran que hay "mafias" y "aprietes". “a los artesanos originales casi los han desplazado", señaló una vecina del barrio.


