Ciudad

La Costanera Sur tendrá nuevamente “carritos”

En tres meses, el paseo lucirá con nuevos espacios para la venta de comida al paso. Los puestos tendrán heladera con freezer y cocina a gas. La Ciudad los entregará en comodato a 24 parrilleros.

A partir de fines de febrero del año próximo, los  clásicos espacios de comida al paso serán reemplazados por nuevos carritos móviles otorgados por el gobierno porteño. 

 

La iniciativa, que se da en el marco de un plan de renovación que también contempla el cambio de las luminarias, tendrá un diseño único, serán amarillos y no estará permitido asar la carne a leña o a carbón, sólo podrán hacerlo con planchas a gas.

 

Para Diego Santilli, ministro de Ambiente y Espacio Público porteño, “la intención es darle una nueva identidad visual a la Costanera Sur, donde también se renovarán las luminarias. Queremos ordenar la zona y que sea con puestos en consonancia, limpios, seguros y modernos. Cada puestero tendrá su medidor de luz y estará todo regulado”.

 

Una recorrida  por la zona muestra  que 24 de los 28 puestos en esa zona de la Ciudad recibirán los nuevos carritos en comodato ya que  los otros cuatro no cumplen con los requisitos para funcionar, según un relevamiento de la Dirección General de Ordenamiento del Espacio Público realizada la semana pasada.

 

El acuerdo con los parrilleros fue firmado por escrito: allí se comprometieron a cumplir con pautas de ordenamiento público como por ejemplo que ya no se permitirá que los camiones de proveedores se estacionen junto a los puestos. Y mientras avanza el plan, desde la Ciudad buscan seguir con el proyecto en Costanera Norte.

 

Las concesiones de los carritos son manejadas por tres familias que también tienen una red de comercialización en distintos puntos de la Ciudad. 

 

Un sondeo refleja que en la actualidad, los carritos llegan a recaudar un promedio de hasta $6.000 y, por lo general, están abiertos las 24 horas. La mirada del Gobierno porteño está puesta en investigar las normas de salubridad e higiene (muchas veces cuestionadas) y que no se instalen de forma ilegal.

 

“Queremos ordenar la zona y que sea con puestos acordes, limpios, seguros y modernos. Comer una bondiola o un choripán de cara al río es un clásico porteño, y ahora será una nueva experiencia para todos”, remarcó el ministro Santilli.