Actualmente, en la Ciudad cuenta con unos 1000 espacios verdes de los cuales hay 85 que ya tienen rejas y que son cerrados de noche. La decisión de cerrar las plazas se debe, sobre todo, a los robos y arrebatos y al vandalismo que destruye monumentos y esculturas.
Como en Parque Centenario, las aguas están divididas, hay vecinos que se oponen y otros que las reclaman.
Tal es el caso de plaza Flores, donde en una campaña para consensuar sobre el tema ya se juntaron más de cinco mil firmas a favor de la medida.
Según el ministerio de Espacio Público el gasto previsto es de $ 717.000 y las obras, que están por comenzar, duren no más de 30 días.
La situación en el Lezama es diferente. El parque está muy deteriorado: los canteros casi no tienen césped, los monumentos y esculturas están rotos y los senderos, los bancos y los bebederos también se encuentran en mal estado.
Aunque la obra para enrejarlo y recuperarlo aún no se inició.


