Noteros de radio y televisión escucharon a los usuarios. Algunos elogiaron los cambios. Otros asentaron sus críticas. “Había algunos problemas con los frenos”, dijo uno. “Entre estaciones paraba 10 minutos”, se quejó otro. “No funcionaba el aire acondicionado”, protestó un tercero. “Los carteles indicadores electrónicos anunciaban una estación diferida», completó otro.
Lo cierto es que problema más concreto se dio cuando una formación quedó varada en el medio del túnel, entre las estaciones Perú y Plaza de Mayo.
«Nos explicaron que se quemaron los motores. Una persona tocó el botón de emergencia para abrir las ventanas. Hubo algunos que se bajaron del tren sin que haya personal de la empresa. Cuando una mujer bajaba, la formación se movió y quedó atrapada», relató una pasajera.
Más tarde, el conductor y otros empleados de Metrovías confirmaron que el problema fue que «se soltó el pantógrafo y por eso se quemaron los motores».
Según un vocero de la empresa, «como la distancia entre ambas estaciones es corta, se decidió evacuar a los usuarios».Consultado sobre los inconvenientes,
Macri respondió: “No debe ser nada muy grave porque ni me llamaron, sino de ajustes técnicos”, explicó.
Luego argumentó: “Para que la gente viaje mejor y más segura lo antes posible, achiqué todos los plazos técnicos que me pedían los técnicos chinos (para incorporar los nuevos vagones y hacer las verificaciones). A pesar de lo que decían los kirchneristas, me pedían 90 días (de suspensión del servicio) y yo dije no más de 60”. Y aclaró: “Llegamos dos días antes de lo prometido, pero puede haber algún ajuste más”.
Pese a todo, dijo que, al margen de los cuestionamientos, “ya la frecuencia hoy es mejor que en diciembre”. Y concluyó que con los nuevos vagones que compró el gobierno nacional “pusimos la línea A en el siglo XXI”.



