«Se trata de la modificación de la Ley 2.992, sancionada en 2008 y que regula la implementación del sistema de transporte rápido, lo que denominamos Metrobus, y lo central es que en esa normativa no estaba del todo claro si el tema debía o no ser discutido en la Legislatura», explicó Nidia Marinaro, arquitecta de la organización Propuestas para el Area Metropolitana (PropAMBA).
Marinaro detalló que el proyecto deja en claro en forma explícita que «la planificación de las trazas así como la forma de implementarlas deben ser discutidas y aprobadas en el parlamento de la Ciudad, así como se exige al Gobierno local que acuerde con la Agencia Metropolitana de Transporte».
Creada en octubre de 2012, la Agencia Metropolitana de Transporte es un organismo conformado por el Ministerio de Transporte de la Nación, y autoridades provinciales, de la Ciudad de Buenos Aires y de los diversos municipios que conforman el Conurbano.
«De aprobarse estas modificaciones tendríamos la posibilidad de que todas las obras que tiene planeadas el Gobierno de la Ciudad, como los carriles exclusivos en Libertador, Nazca, e incluso en la autopista 25 de mayo, puedan ser debatidos y consensuados » explica Marinaro.
Consultada acerca de las obras ya construidas, la militante de PropAMBA explicó que «lo que se nos presenta como Metrobus son en realidad carriles exclusivos».
«El concepto de Metrobus incluye carriles exclusivos y unidades ecológicas, con ascenso y descenso por ambos lados y con capacidad de transportar 50.000 personas por hora», sostuvo.
Y continuó: «aquí se hicieron los carriles pero las unidades siguen siendo las mismas, por ese motivo en la 9 de Julio, por ejemplo, el tránsito va a ser menos limpio porque en la mano de sentido norte-sur, el carril del Metrobus irá en sentido sur-norte, y lo mismo sucederá con la otra mitad de la avenida».
«Esto lejos de agilizar el tránsito lo único que hará es complicar y generar congestión, más allá del impacto ambiental que hemos denunciado ya en varias ocasiones».
El proyecto de ley fue presentado por los diputados porteños Alejandro Bodart y Rafael Gentili, y la diputada María José Lubertino.


