En caso de salir triunfador el Pro las próximas elecciones de octubre, los dos senadores nacionales que ingresarían serán los candidatos ya oficializados Gabriela Micchetti y Diego Santilli.
La movida hacia la Cámara Alta del actual ministro de Espacio Público, dejará un vacío que tendrá un reemplazo casi natural: el secretario y vice ministro Edgardo Cenzón.
Cenzón, es un economista cordobés de Marcos Juárez, que se acercó al Pro de la mano de Carlos Melconián y Fernando Niembro. Hábil negociador, cuando ingresó tuvo un paso por el entorno de Horacio Rodríguez Larreta para convertirse en uno de los preferidos del Jefe de Gobierno Mauricio Macri en cuestiones de reordenamiento administrativo.
De bajo perfil político, es como él dice “un hombre de soluciones y no de internas” a las que sobrevuela en forma permanente, con todo lo que ello implica en Pro.
Así las misiones fueron pasando para este joven funcionario. Dentro de la estructura de Hacienda que comanda Néstor Grindetti, ocupó la estratégica dirección de Compras y Contrataciones. Luego, a pedido de Macri, se ocupó de encarar el equipamiento de la Policía Metropolitana, algo que había nacido con conflictos de la mano del Jorge “el Fino” Palacios.
Una vez organizado ese rubro, suplantó al fallecido Gregorio Centurión en el manejo de la pauta publicitaria y todos los gastos correspondientes a la comunicación del Gobierno dela Ciudad.
Hoy Cenzón comanda un equipo de jóvenes profesionales (unos veinte) que van ocupando los lugares por lo que el cordobés toca y sigue.
De ese modo y ante las licitaciones de envergadura que se avecinaban, Vía Pública y la basura como las principales, en el Gobierno decidieron crearle una súper secretaría que gestionara junto al ministro del área Diego Santilli.
La basura, quizás el desafío más grande que le queda a Macri en la Ciudad, abrirá sus sobres en pocos días. Y la misma parece la madre de todas las batallas en Espacio Público. Sobre todo, si bien se apunta a toda la Ciudad con un mix de peso y limpieza, el microcentro será donde por lógica de habitantes durante el día, la Ciudad juegue buena parte de su apuesta. Además tendrá un régimen especial.
Es por eso que en medio de este brete complejo, es casi imposible que el jefe de Gobierno decida cambiar de funcionario, sabiendo que solo le quedan dos años para gestionar las soluciones que de ahí dependen.
Indudablemente una derrota del Pro dejaría a Santilli en su puesto y las cosas como están hoy.

