Ciudad

Avanzan las obras del transbordador en el Riachuelo

Al cumplirse cinco años del fallo que ordenó sanear el Riachuelo, el vicepresidente ejecutivo de Acumar, Antolín Magallanes, y el legislador porteño Juan Cabandié recorrieron ayer las márgenes del río, para observar el estado de avance de las obras del Puente Transbordador y del camino de sirga.

La recorrida empezó en el Puente Transbordador Nicolás Avellaneda para ver los trabajos de recuperación que está realizando la Dirección Nacional de Vialidad. Se trata del único puente, de los que cruzan el Riachuelo, que no está en funcionamiento. Se prevé que en 2014, cuando se cumplan 100 años de su inauguración, se reactive.

 

“Recuperar el puente significa recuperar un patrimonio histórico de la ciudad”, afirmó Magallanes quién se refirió también a la relocalización de las familias que vivían en las márgenes del río y la reconversión de más de 300 empresas de la cuenca.

 

«Hoy se cumplen 5 años del fallo de la Corte Suprema de Justicia. Se pueden destacar como primer momento la creación de Acumar, un segundo momento de planificación y puesta en marcha del organismo y hoy que podemos ver la concreción de las obras”, aseguró Cabandié.

 

«Se han relocalizado familias que vivían a la vera del Riachuelo y el río Matanza, cómo se han regularizado los puestos de La Saladita, podemos ver la infraestructura vial que se ha hecho como el camino de la ribera y toda la actividad de control industrial en la cuenca”, agregó.

 

En un artículo de opinión alusivo al cumplimiento de los cinco años del fallo, Antolín Magallanes señaló:

 

La causa judicial por la recuperación del Riachuelo se inició en julio de 2004, cuando un grupo de vecinos de Villa Inflamable, en Avellaneda, encabezados por Beatriz Silvia Mendoza y otras 16 personas, presentaron, ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, una demanda reclamando la recomposición del medio ambiente y la creación de un fondo para financiar el saneamiento de la cuenca, responsabilizando de daños y perjuicios al Estado nacional, la provincia de Buenos Aires, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y 44 empresas aledañas por volcar directamente al río sus residuos peligrosos, por no construir plantas de tratamiento, por no adoptar nuevas tecnologías y por no minimizar los riesgos de su actividad productiva.

 

Dos años más tarde, el 28 de agosto de 2006, bajo el gobierno de Néstor Kirchner, el Estado nacional creó, mediante la Ley Nº 26.168, la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACU MAR ), a la que suscribieron la provincia y la Ciudad. Pasaron dos años más, hasta el 8 de julio de 2008, cuando la Corte dictó un fallo histórico en la causa por la recuperación del Riachuelo. Cinco años pasaron desde entonces y bien vale una reflexión.

 

El fallo logró muchas cosas. La más importante en términos institucionales ha sido el fortalecimiento de la ACU MAR: contar con un organismo integrado por todas las jurisdicciones que tienen injerencia en la cuenca no es menor; con sus dificultades, con sus complejidades, con sus imperfecciones, ha demostrado que es un organismo fuerte, que funciona y que resuelve.

 

En estos cinco años podríamos identificar tres etapas por las que ha atravesado la ACU MAR . Una primera etapa signada por lo jurídico, las leyes de conformación del organismo, su normativa, su área de injerencia.

 

Una segunda etapa de diagnóstico, de relevamiento, de «ponerse de pie» y plantearse las obras. En esa etapa podemos inscribir el Plan Integral de Saneamiento Ambiental (PISA), una pieza clave elaborada por más de doscientos técnicos y especialistas, una herramienta de consenso que definió las grandes líneas de acción de la política pública a seguir.

 

Y una tercera etapa marcada principalmente por la gestión, por el hacer, por poder mostrar que ya no caben dudas, que más allá de las promesas incumplidas del pasado, de los oportunistas y los mil días, la recuperación de la cuenca Matanza- Riachuelo es una realidad y empieza a verse el cambio: miles de familias relocalizadas, construcción de ecopuntos para el tratamiento diferenciado de residuos sólidos urbanos, unidades sanitarias de atención primaria de la salud con equipamiento de altísima tecnología, limpieza de márgenes y espejo de agua, control industrial sobre más de 1300 establecimientos declarados agentes contaminantes de los que hasta el momento no se tenía ningún tipo de registro y a los que ahora se controla, fiscaliza y ayuda a reconvertirse; liberación del camino de la ribera, obras de cloacas y agua potable. En esa tercera etapa se ubica además el accionar de un juez sospechado, al que la Corte, en su rápido accionar, separó de la causa e investiga.

 

Cinco años pueden parecer poco, comparados con los más de doscientos años de la historia de contaminación de este río, pero se ha hecho mucho y falta aún más. Falta acercar a la comunidad a su río, que de a poco vayamos demostrando que acercarse a él es positivo, que sigamos profundizando en la educación socioambiental de los más jóvenes, garantes indiscutibles de este proceso, que la participación y el involucramiento de los distintos actores crezca y se multiplique, para que el proceso se sostenga y avance.

 

La ACUMAR es el brazo ejecutor del Estado (la Nación, la provincia, la Ciudad y los 14 municipios que integran la cuenca), es presencia donde la ausencia gobernó por décadas, empieza a ser de a poco una institución modelo en muchísimos aspectos de lo que significa tomar el medio ambiente en su integralidad, en su complejidad, en la necesidad constante de llegar a acuerdos y consensos para que las cosas avancen. Es novedosa también porque existen ON G que conforman un cuerpo colegiado, coordinado por la Defensoría del Pueblo de la Nación, que da seguimiento a las acciones y mantiene una permanente interacción con la comunidad.

 

La recuperación del Riachuelo avanza porque la Corte Suprema custodia que así se cumpla, pero también y por sobre todas las cosas, avanza porque hay un proyecto nacional que trabaja incansablemente porque cree en la importancia y la urgencia de mejorar la calidad de vida de los millones de personas que habitan en esa cuenca, muchas de ellas históricamente postergadas.

 

Hoy saben que hay un Estado presente que se esfuerza para que sus derechos se cumplan y amplíen, derechos a una vivienda digna, al acceso a la salud, a la educación, a una calidad de vida sana. Ya no es una locura pensar en una cuenca saneada y sustentable. La recuperación del Riachuelo se presenta como una metáfora de la recuperación del país de la que somos parte, porque históricamente ha sido el reflejo de lo que pasaba en la Argentina. El gobierno nacional es el actor principal de este proceso. La presidenta lo ha tomado como un tema de agenda, para explicarnos que la recuperación del Riachuelo viene «en serio y a full».