Al ministro de Educación porteño se lo nota satisfecho por el resultado de la paritaria docente, “Estamos contentos, pero hay que ocuparse en lo que viene”, admitió. Si bien la ciudad de Buenos Aires se convirtió el miércoles en uno de los contados distritos del país que comenzó las clases.
Para que esto sucediera, el Ejecutivo hizo una oferta con un aumento promedio del 26% que llevará el sueldo básico por encima de los $4.100.Para el ministro,“En un escenario de mucho conflicto general, poder mostrar que el diálogo, más allá de las diferencias políticas e ideológicas, hace que puedas llegar a acuerdos, es muy lindo”, reconoció.
La experiencia -esta es la cuarta paritaria que cierra en tiempo durante su gestión- le ha demostrado que cada año las negociaciones con los docentes transitan límites de último momento.
“Creo que sería bueno que la paritaria nacional fuera antes”, dijo. Explicó que si se pudiera dar en diciembre se llegaría a las discusiones luego del receso vacacional con definiciones para acelerar el debate.
Para Bullrich “Hay que resolver los problemas de inflación, sin inflación este problema no existiría”, sentenció.
“Me parece que debe haber un reconocimiento del gobierno nacional de que está afectando temas tan sensibles como la Educación”, agregó.
El aumento que ofreció el gobierno porteño fue aceptado por 16 de los 17 gremios que hay en la Ciudad. Los docentes, sin embargo, aseguraron que la cifra era sólo suficiente para garantizar el inicio de clases, anticiparon que insistirían en sus reclamos y anunciaron una movilización a la Legislatura prevista para el 12 de marzo.“Van a marchar por la calidad educativa, y eso es un triunfo”, observó Bullrich.“Me parece muy bueno que los gremios pongan el eje en eso”, agregó.
El funcionario aceptó que le preocupa la calidad de enseñanza y aseguró que su equipo trabaja en distintos aspectos para cambiar esa realidad. “Tiene que haber un mayor compromiso de la sociedad con la educación”, señaló.
“Creo que sobre todo a partir del 2000 ha habido un abandono de la educación, del maestro, de la escuela. Y eso llevó a que la sociedad haga lo mismo”, dijo.
Advirtió, asimismo, que ese deterioro tiene consecuencias urgentes. “El impacto más grande que tiene ese abandono es que cada vez menos jóvenes quieren estudiar la carrera docente. Hoy no es un problema gravísimo, pero con esta tendencia, en los próximos cinco o diez años vamos a tener problemas serios para cubrir las vacantes”.


