Lo lamentable es que resultó herido Martiniano Leguizamón de 45 años, vecino del lugar.
El día posterior, restos del balcón seguían pendiendo peligrosamente sobre la vereda; no se observaban puntales ni andamios que sostengan o aseguren la pesada estructura de hormigón, hierro y maderas a punto de desplomarse.
Tampoco se vio al personal del Gobierno de la Ciudad ni las fajas de clausura en el frente de la obra; desde la vereda de enfrente, tan sólo un joven oficial de policía custodiaba atento el lugar que se halla cercado por un precario y simple vallado de madera.
Los vecinos de Liniers muy atentos a la situación edilicia, en el control de las habilitaciones y las medidas de seguridad en las obras, que ya había denunciado la ilegal construcción en el colegio del club Vélez Sarsfield, denunciaban que “no han comenzado con la demolición o apuntalamiento de las obras a punto de caer que representan un riesgo para la comunidad toda, vecinos, ocasionales transeúntes y / o automovilistas”.
Según la Asociación de vecinos “La caída del balcón es un eslabón más en la cadena de descontrol comunal que incluye la caída del gimnasio en Belgrano, con tres víctimas fatales, con el derrumbe del entrepiso en el boliche Beara con el fallecimiento de dos jóvenes y el más reciente con el resquebrajamiento del edificio de Bartolomé Mitre 1232 que se llevó la vida de un anciano”.

