A días de que arranque el debate parlamentario, el Gobierno convocó a una mesa política en Casa Rosada con el objetivo de ajustar la estrategia legislativa de cara a la reforma laboral. La reunión funciona como instancia de coordinación interna, en un contexto donde cada voto cuenta y los márgenes para el error son mínimos.
La prioridad es ordenar el esquema de negociación y evitar sorpresas cuando el proyecto llegue al recinto. Durante la mañana, la mesa política comenzó a tomar forma en Casa Rosada con la presencia de los principales referentes del oficialismo. Manuel Adorni fue uno de los primeros en llegar, seguido por el ministro del Interior, Diego Santilli. Con el correr del encuentro se sumaron el asesor presidencial Santiago Caputo, el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y la jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich.
También participan la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, en una señal de respaldo político al armado de la estrategia. El ministro de Economía, Luis Caputo, asiste de manera puntual a la reunión, mientras que completa la nómina el secretario de Asuntos Estratégicos de la Jefatura de Gabinete, Ignacio Devitt.
La reforma laboral es uno de los ejes centrales de la agenda del Ejecutivo y, al mismo tiempo, uno de los puntos que mayor resistencia genera. Por eso, antes de abrir el debate público, el Gobierno opta por cerrar filas puertas adentro y aceitar el funcionamiento de su mesa política, consciente de que la discusión no se ganará solo con discurso, sino con números.



