En esos momentos ya se empezaba a hablar del tour que se vendría, que preparaban el Gobierno de la Ciudad, muy afecto a la promoción del turismo, y también, claro, las agencias privadas también. Se trata de un recorrido por la geografía porteña representativa de la biografía eclesiástica del Sumo Pontífice, desde su infancia en Flores, hasta el puesto de diarios de Yrigoyen y Bolívar, justo frente al Arzobispado en el que Bergoglio ocupó un austero tercer piso, donde cocinaba mucha verdura, y en el cual juntaba, las banditas elásticas de todo un mes para devolvérselas al diariero.El Papa Tour oficial, tal como lo registró el GCBA, tiene desde mayo, fecha en que se lanzó, dos modalidades: a pie y en bus. La primera, a su vez, se divide en dos propuestas. Haciendo centro en los últimos años de Bergoglio antes de su partida hacia el Vaticano, los martes a las 15 se ofrece el circuito de Plaza de Mayo (cuyos atractivos son la Catedral Metropolitana; el Arzobispado de Buenos Aires; la peluquería Romano del Pasaje Roverano –se ingresa por Avenida de Mayo al 500–, de la que el nuevo Papa fue cliente durante 20 años; el ya mencionado puesto de diarios; la iglesia San Ignacio de Loyola, y la de San Francisco de Asís). La segunda propuesta, recorre el barrio de Flores, los jueves a las tres de la tarde, iniciativa destinada a retrotraer el tiempo a través de la Basílica de San José de Flores, donde Bergoglio sintió el llamado, la señal de cuál sería su destino; el Colegio Nuestra Señora de la Misericordia, donde hizo el jardín de infantes y en cuya iglesia tomó la primera comunión; la casa donde pasó sus primeros años, en Membrillar 531; la plazoleta Herminia Brumana, donde jugaba a la pelota, y la escuela Cerviño. Ambas duran aproximadamente una hora y media y son ideales para quienes tengan que hacer tiempo en esta ciudad, ya que no requieren inscripción previa.La versión bus, en cambio sí la requiere. Cuentan desde el Ente de Turismo de la Ciudad que la propuesta, que se lleva adelante los fines de semana y los feriados, a las 9 y a las 15, tiene mucha demanda: hay lista de espera. Esta alternativa incluye muchos más destinos, que es lo mismo que decir etapas en la vida religiosa de Bergoglio, una suerte de línea de tiempo personal a bordo de un micro blanco caracterizado con una gigantografía papal. En tres horas, la gente puede bajar del vehículo en la parroquia San José del Talar, en Navarro 2460, barrio de Agronomía. Allí está el santuario de la Virgen Desatanudos, devoción que Bergoglio importó en los 80 desde Alemania, a partir de la imagen de una María desatando los nudos de la vida terrenal. El final del trayecto es en la iglesia San Ignacio de Loyola, lugar del templo que lleva el nombre del fundador de la orden a la cual Bergoglio pertenece y que quedó expuesto el atentado que la iglesia sufrió en el marco de la reciente toma del Colegio Nacional Buenos Aires.Ya, unas 2.525 personas realizaron el paseo. En el Gobierno porteño están convencidos de que Francisco, quien al enterarse de las tantas ideas turísticas comerciales gestadas en su nombre pegó el gritó en el cielo, es un buen impulsor del turismo local. Así que, por lo menos, el tour sigue hasta fin de año. La propuesta permitió, a su vez, mostrar el atractivo de otros barrios de la Ciudad que no pertenecían tradicionalmente al corredor turístico y fortalecer, de paso, el desarrollo puntual de Flores. Ya hay reservas para el paseo en bus en noviembre, lo que demuestra que el Papa mueve montañas y micros.Cuando el bus pasa frente a la Cárcel de Devoto, donde Bergoglio solía lavarles los pies a los presos los Jueves Santos, suele tener lugar uno de los momentos mas emotivos.
Franciscomanía
Tras el nombramiento de Bergoglio como sumo pontífice, en la Ciudad se organizaron paseos que recorren los lugares por donde transcurrió su vidaEl 13 de marzo Jorge Bergoglio dijo: “Me vinieron a buscar al fin del mundo”, ya como Francisco, en el balcón de la Basílica de San Pedro.

