Escribe Alejandro C. Tarruella*
Rodríguez Larreta, de Pinedo, Santilli, Ritondo y la Michetti pretenden el sillón de Macri al tiempo que él promueve en las sombras a María Eugenia Vidal. Conocido es el rasgo mercantil de la ciudad que se cree país donde “cualquier gato con tarjeta se la da de gran señor”, como recita el tango. Y si algo le faltaba a las tranzas de Macri, que al no poder dominar el presente acelera el futuro, anotó ahora en la grilla de una pretendida interna presidencial del PRO con vistas a 2015, al poco incisivo en intención de voto, el cordobés Juan Manuel de la Sota.
Lo anunció Macri jugando al karting en Mar del Plata, nuevamente instalado de vacaciones como en sus frecuentes viajes a Europa. La ciudad de Buenos Aires en tanto, tiene déficit sanitario por la pésima recolección de residuos, la falta de higiene en las calles, ahora sumado el problema de la eliminación del servicio del subte A que cruza la Avenida de Mayo y llega a una estación emblemática sobre Rivadavia, Carabobo. “Con Mauricio ya no llegamos ni a Carabobo”, decía ayer el chofer de una línea de ómnibus asediado por pasajeros desesperados por viajar. Un pasajero le respondió: “Ahora tenemos que llamarlo Mauricio Carabobo”, bromeó un pasajero con resto de humor.
Lo cierto es que un mes sin mucha actividad, Macri lanza la posible salida de De la Sota del PJ para intentar mover su amperímetro sin preocuparse por los baches, el apagón de semáforos o los fuertes aumentos en ABL que pagan hoy los porteños sin quejarse, en esta ocasión, sino en los conciliábulos de familia. De la Sota tiene una ventaja para Macri, tiene su mismo perfil de político que no conmueve al país a la hora de imaginarlo como candidato. Claro, si en Córdoba con una empresa provincial se paga la electricidad carísima, el transporte público a precios inalcanzables y los impuestos a precio de oro, es un tanto dificultoso imponerlo a ganador apelando a chicanas con destino al gobierno nacional. El Gallego, como lo llaman en Córdoba, es capaz de implantarse una pelambre fashion pero los votos no llegan rápidos y exultantes como los pelos de su cabeza. A Macri le puede garantizar una puesta en escena pero jamás incomodarlo electoralmente, de ahí su elección un feliz día de karting.
Macri en cambio, quien se queja del apego kirchnerista de su padre, Franco, podría –es lo que supone su hombre de consulta mediática, el ecuatoriano Durán Barba– hacer ruido con una interna en el PRO frente a un candidato que eligió por su incapacidad de subir en las encuestas a nivel nacional.
Hace unos meses, Macri aumentó el subte y mañana de la Sota llevará el pasaje mínimo del transporte público a 4,10, el más caro de la Argentina. Por lo tanto, Macri esconde sus motivos, descansa y procura, según el manual del alumno bonaerense del ecuatoriano, meter candombe en la suposición que a cada golpe de parche, se ilumine un voto. Sus motivos encubiertos dejan ver en lo profundo, que intenta llegar a su padre pero no puede. No será Durán Barba entonces, quien le diga frente a un montículo de basura que lleva varios días en una esquina de San Telmo: “Mauricio, vos no sos Franco”.
*Periodista, escritor, autor de “Historia de la Sociedad Rural Argentina”, y “El largo adiós de los Montoneros”.



