Investigadores de la Universidad Nacional de Cuyo (UNC) trabajan en el rescate de esculturas, mobiliario público y obras relacionadas con la industria vitivinícola de principios del siglo XX, creadas por artistas que marcaron una época en Mendoza.
“Fue identificar e interpretar los objetivos, usos y alcances de esas imágenes que circularon en la sociedad mendocina durante la primera mitad del siglo XX y que a pesar de haberse producido en un incipiente momento artístico que marcó épocas en la identidad local, no fueron valorizadas”, explicó, Patricia Favre, investigadora de la Facultad de Artes y Diseño de la UNC.
Varias esculturas, el mobiliario del Parque San Martín con sus bancos, farolas y portones; el Monumento al Obrero, y numerosas etiquetas y publicidades relacionadas con la industria del vino son parte de las obras ya rescatadas y analizadas. La investigadora comentó que se trata de “reconstruir una mirada centrada en la relación arte, política y sociedad».
Por ejemplo, la investigación del mobiliario artístico del Parque San Martín permitió delinear etapas muy relacionadas con la identidad de la sociedad mendocina en cada período histórico como fueron la francesa, una más populista y otra más monumental y nacionalista.
El Monumento al Obrero, que está en la entrada al zoológico provincial, es una obra en bronce creada en plena época lencinista (corriente política) “con una situación muy convulsionada porque había perdido el conservadurismo y se imponía Lencinas con una política muy populista”, destacó la licenciada en Artes.
Según explicó Favre, esa imagen es muy significativa porque es la de un peón de campo, con pañuelo y alpargatas como eran los obreros rurales de la provincia de Mendoza. “Representa un monumento muy diferente a los tradicionales que resaltaban el sentido de idealización de la figura como síntoma de altura moral, a cambio de esta estatua realista y costumbrista sin ninguna idealización”, sostuvo.
La docente, directora del proyecto subsidiado por la secretaría de Ciencia, Técnica y Posgrado de la UNC, explicó que la alpargata “adquiere un sentido muy político porque se reafirma como elemento simbólico de los trabajadores, y si bien este es un trabajo muy puntual, nos permite encontrar muchos elementos en la obra para entender la época».
Luego de una lectura iconográfica donde detallaron formas, figuras, composición y colores de cada una de las obras, el equipo de trabajo que integran historiadores, antropólogos y estudiosos del arte analizó las relaciones con el contexto histórico y social en el que fueron producidas, lo que permitió modificar la idea instalada de una marginalidad de las artes visuales mendocinas en ese período.
La tarea incluyó tanto las obras que aún perduran como las que ya no existen, lo cual dificultó la tarea al no encontrar referencias del autor o no hallar los originales por tratarse de objetos sobre los que no había una conciencia patrimonial de cuidarlos y conservarlos.
“Yo trabajé mucho a partir de imágenes porque muchas obras han desaparecido por cambio de modas y ni siquiera quedaron registrados sus autores dado que la mayoría eran de fundiciones, empresas o talleres y muchas venían del exterior como Escocia y Francia”, dijo Favre.
La historia del arte de Mendoza privilegia ciertas figuras o instituciones como Fernando Fader hacia 1905 o la creación de la Academia de Bellas Artes en 1933, “pero también hay pruebas de la presencia de numerosos artistas que trabajaron en ese momento y no están visibilizados”.
Se trata de artistas olvidados que crearon obras como ilustraciones para etiquetas y publicidades relacionadas a la industria vitivinícola, y no así del denominado arte culto de ese período histórico como fueron la pintura de retratos, paisajes o temas históricos, y ciertas técnicas como el óleo o el fresco.
“Representan una enorme relevancia para comprender cómo se fue conformando nuestra plástica, y sus particularidades en relación a las producciones de otros ámbitos como pueden ser Buenos Aires o Córdoba», agregó la docente.
Como muchos productos culturales, estas imágenes del vino no fueron consideradas en los ámbitos artísticos o académicos, debido a que no respondían a la idea dominante de arte, que se impuso durante el siglo XIX y sostenía que las obras tenían que ser únicas y originales.
Sin embargo en la actualidad, el concepto de arte tiende a ampliarse para incorporar este tipo de creaciones que son de producción industrial y de difusión masiva.
En este sentido, lo que se trata de establecer con esta reconstrucción histórica tan intensa, “son otras miradas a la escritura de una historia del arte tradicional, que incorpore a la emergencia de otro tipo de artistas y producciones», indicó Favre.


