Ciudad

Por Guillermo Roffé

Bullrich, del fascismo al ridículo

Si algo faltaba para terminar de configurar el lamentable espectáculo que a diario ofrece el gobierno porteño en lo relativo a su fascistoide concepto de la educación, son las declaraciones de Esteban Bullrich, Ministro de Educación de la Ciudad, relativas a la supuesta “operación de propaganda kirchnerista en las escuelas, avalada por la mismísima Presidenta de la Nación”.

 

Comienza, como era de suponer, con una flagrante mentira: que La Cámpora, está desarrollando campañas propagandísticas en las escuelas; la verdad es que la organización a la que tanto teme el ministro Bullrich lo que sí hace  es estimular la participación de los jóvenes en el pensamiento político, acción que comienza durante el gobierno de Néstor Kirchner lo que es exactamente lo contrario a la ya conocida práctica de los sectores neoliberales de demonizar la política pues eso siempre fue funcional a sus intereses.

Por otra parte, el trabajo comunitario que también lleva a cabo esta organización de jóvenes militantes, se centra en paliar los efectos de la desidia del gobierno de la ciudad. El trabajo conjunto con maestros, alumnos y militantes, apunta a reparar, y mejorar  algunos semi derruidos edificios escolares a los que un gobierno que sub ejecutó sólo un 2,1% del presupuesto destinado a esos fines abandonó para subvencionar a costosos colegios privados.

Pero eso no es todo; completa su pobre visión educativa diciendo que va a habilitar un 0800 para que los padres delaten cualquier acto de esa naturaleza llevada a cabo por La Cámpora y es allí donde su patética verborragia desnuda la verdadera ideología que sustenta el gobierno local; el mismo jefe de gobierno que mandó a desalojar a los indigentes, golpeándolos y destruyendo sus pocas pertenencias, el mismo que organizó el espionaje de políticos opositores, de dirigentes sindicales y sociales y por lo cual está siendo procesado hoy muestra su vocación antidemocrática propiciando la delación organizada. se tratara.

Es evidente que a lo que aspira este triste émulo del senador Mc Arthur es que miles de padres congestionen ese cobarde 0800 para “delatar las maniobras kirchneristas de La Cámpora” y así poder seguir en esos torpes intentos de frenar la concreción del actual modelo en construcción.

Este exabrupto del ministro Bullrich desnuda sin atenuantes el carácter fascista del gobierno de la ciudad y la activación de un 0800 para denunciar si aparecen en los colegios los temidos militantes de la Cámpora, no es otra cosa que un eslabón más de la cadena de torpezas cometidas por el gobierno al que pertenece, sólo por mencionar algunas, mencionemos la amenaza de eliminar un espacio recreativo del Hospital Borda para hacer un edificio (del que seguramente alguien de ese gobierno se verá beneficiado económicamente), el abandono de las escuelas públicas de la ciudad, la falta de maestros, la sub ejecución del presupuesto destinado a educación, el envío de una patota para golpear y despojar mediante la fuerza y de madrugada a los indigentes que dormían en la calle, el escándalo del Teatro Colón y sus históricos talleres, la desaparición de su Biblioteca, etc.

Pero la coherencia ideológica del ministro Bullrich no se compadece con su coherencia discursiva; por un lado descarga admoniciones desde una pretendida ética política hacia el hecho de que una agrupación como La Cámpora estimule la participación política de los estudiantes secundarios y por otro se traiciona diciendo que no sería reprochable esa participación si en ella también tuvieran presencia “las juventudes de otros espacios políticos de la oposición”. Y allí es donde el “pluralista” ministro se deschava, como dirían por mi barrio. No sólo le molesta La Cámpora por su inserción entre los jóvenes, sino que también le irrita el hecho incontrovertible de que el Pro, no pueda hacer lo mismo que los jóvenes kirchneristas. Eso, en buen romance se llama quiero pero no puedo.

Por otra parte, es esperable que el preocupado ministro Bullrich por la educación no se sienta impulsado a decir con igual vehemencia por qué el gobierno al que pertenece dedica mucho más del presupuesto de educación a subvencionar colegios privados que el que destina a la escuela pública.

Tampoco hace mención que en el presupuesto 2012 destina en promedio  $1125.- por alumno en los cinco distritos de mayores ingresos y sólo $ 800 en aquellos con mayores necesidades básicas insatisfechas. 

Entonces, con este reciente desliz fascista del ministro Bullrich, la figurita que faltaba, se acaba de completar el álbum de torpezas políticas de un gobierno que sólo sabe de fiestitas con globos o de espías de esos que mueven la ligustrina o tocan el timbre.

           Al cierre de esta nota la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tiene que contabilizar otro muerto por la desidia del Gobierno Pro.

         Es el Gobierno de la Ciudad el que debe controlar y fiscalizar el estado  de marquesinas y carteles, claro que hacer eso sería hacerse cargo de las tareas para la que fue elegido.

        Eso de trabajar, hacerse cargo y asumir sus responsabilidades no es PRO, actitud PRO es perseguir a los estudiantes que tienen deseos de participar en política, a los trabajadores de la ciudad que quieren hacer Asambleas para discutir en su lugar de trabajo las condiciones laborales, a los metrodelegados etc.

       Por último, si se me permite una humorada, Macri viene amenazando con dejar la política y dedicarse a cuidar a Antonia.

       Sería cuestión de decirle a Antonia “Dale Antonia hacé fuerza para que tu viejo abandone la política y se dedique a cuidarte, los porteños te pagamos al terapeuta”.