Acerca de las grietas que aparecieron recientemente en cercanías de Laprida, pero ya en territorio del departamento Loreto, el geólogo Juan Cruz Tasso, consideró que son imprevisibles las consecuencias o eventuales nuevas apariciones de fallas, y que aún resulta actualmente difícil dimensionar el alcance de las que se han detectado hasta ahora, tanto en profundidad como extensión. Esto es así porque suelen aparecer luego de un proceso denominado en geología como sufusión o tubificación, que se produce por eluviación (movimiento o transporte descendente de las partículas insolubles del suelo) y / o por la erosión provocada por el agua infiltrada durante abundantes lluvias, que forma cárcavas o cuevas subterráneas. El profesional brindó un informe elaborado a mediados de 2013, luego de haber recorrido esta región, más precisamente el paraje San Rafael, en el departamento Guasayán, donde se habían producido hundimientos con las mismas características a principios del año pasado, sobre las cuales reveló que siguen una dirección norte-sur, por lo que las grietas comparten la orientación del fallamiento regional de las Sierras. Al inicio del mes de febrero de 2013, durante un verano de muy bajas precipitaciones en la provincia y la región, pobladores del paraje San Rafael les contaron a integrantes de un equipo de trabajo del Inta sobre grietas aparecidas en la zona luego de una tormenta muy abundante, donde las represas familiares y comunitarias se habían partido secándose completamente. El equipo, integrado por el geólogo Juan Cruz Tasso, la trabajadora social María Laura Fernández y el Ing. Agrón. Diego Daviu, se propuso recorrer San Rafael para observar las grietas, y aportar desde una mirada profesional, a la compresión del fenómeno.
Antecedentes
Antes del trabajo de campo, como antecedentes técnicos sobre la zona encontraron “un informe técnico de la Dirección Gral. de Minería, Geología y Suelos de la Provincia cuyos responsables son el Lic. M. Boetto y el Lic. R. Duffau llamado ‘Agrietamiento de los suelos en la localidad de Weisburd y zonas aledañas del departamento Moreno’ con fecha de marzo de 2010”. “En ese informe –señalan- puede advertirse que la expresión del fenómeno estudiado es muy semejante al que nos atañe”. Y citan: “Conforme a las tareas efectuadas, las grietas o cárcavas es el resultado de un intenso proceso de erosión hídrica (…). En el mismo intervienen una serie de variables que en forma combinada han provocado la formación de las grietas. Estas son: Condiciones climáticas; Características geomorfológicas y topográficas; Características edáficas (del suelo o relativo a él); Presencia de ruta, caminos, terraplén del ex ferrocarril y canal; y nuevas áreas desmontadas.” “De estas variables mencionadas en el informe de Weisburd, nuestra zona de interés carece de la variable Presencia de ruta, caminos, terraplén del ex ferrocarril y canal, pero comparte una variable regional no mencionada que es un zócalo cristalino de poca profundidad, y la sismicidad. Si bien estas variables son más claras en San Rafael, no necesariamente se constituyen en variables despreciables en el más apartado Weisburd, que se ubica a unos 50 Km aproximadamente del alto estructural de Girardet (hemi-graben de resalto positivo dentro de la Cuenca Chacoparanaense), aunque en el informe no se hace mención de incidencia al respecto”. Siguiendo el mismo análisis, al referirse a las condiciones climáticas que dieron origen al evento, señalaron: “Para el análisis de lluvias tomamos las referencias más cercanas a la zona, que son 4 estaciones meteorológicas del Inta, de las cuales tomamos los registros de 2010/11 a la fecha. Consideramos que el evento lluvioso que desencadenó el agrietamiento ha ocurrido en la semana del 11/02 al 20/02 con una precipitación torrencial de 60 mm aproximadamente”. En cuanto a las características geomorfológicas y topográficas de la zona, precisan que “está ubicada en el faldeo occidental de las Sierras de Guasayán, entre la sierra principal y el alto de Cerrillos. En un radio de poco más o menos 5 Km [se registra] un desnivel próximo a los 50 metros como mínimo”, lo que implica “un gradiente alto para favorecer la acción erosiva del agua” al momento del escurrimiento superficial, “más aún si ésta habrá de correr por material loéssico en superficie (limos desagregados depositados por acción eólica) apoyados sobre una cubierta sedimentaria de granulometría media a gruesa (rocas de mediano tamaño)”. Acerca de las características edáficas (del suelo), describieron: “Las grietas que hemos podido observar en la recorrida por San Rafael se correspondían con dos tipos de terrenos específicos. Una de las grietas corre contigua a una picada reciente (acción del hombre). El otro tipo de agrietamiento, son líneas de dirección norte-sur / noroeste-sureste que penetran partiendo los pisos de todas las represas que hemos visto. Esta dirección norte-sur de las grietas comparte la orientación del fallamiento regional de las Sierras”. Indican luego la incidencia en el fenómeno de nuevas áreas desmontadas: “La zona presenta en los últimos años procesos de desmonte importantes. Pendientes importantes, más desmonte extendido, se complementan para favorecer la intensidad abrasiva del agua en superficie”. También hacen alusión a un zócalo cristalino de poca profundidad: “La zona presenta desniveles y afloramientos rocosos importantes, pudiéndose verificar con observación directa lo poco espeso de la cubierta sedimentaria en que apoya el zócalo cristalino (rocas impermeables)” y añade que “el fallamiento que dio origen a la sierras es del tipo en bloques, propio de la estructuración de las Sierras Pampeanas, a la que pertenecen las Sierras de Guasayán”. Por último, se refieren a la sismicidad de la zona y de la región: “En febrero último (2013) se ha registrado en la zona un sismo de 6,1 grados en la escala de Richter. La sismicidad en la región ha sido una constante de estos últimos cuatro a cinco años”. En una entrevista paralela, brindada por el geólogo Tasso, el profesional explicó que los efectos de la sismicidad suelen ser más evidentes cuanto menos profundo se halla el basamento rocoso impermeable (zócalo cristalino), respecto de la superficie terrestre (formada por sedimentos, que no son otra cosa que el material de desgaste de las sierras de la zona), ya que el volumen de material para amortiguar las vibraciones es menor. De allí que la sismicidad (que señala Tasso, se ha hecho más frecuente en los últimos 10 años) también esté dentro de los factores que generen grietas cuando el sedimento es sacudido y se acomoda o comprime sobre el lecho rocoso.
Proceso cíclico
En un apretado resumen, precisa el informe: “El reacomodamiento estructural del zócalo cristalino repercute en la cubierta sedimentaria que lo cubre, generando espacios (vacios) que habrán de equilibrarse paulatinamente con nuevos eventos sísmicos y el oportuno aporte del agua de infiltración. Lo cual coopera en una secuencia cíclica de deformación, desecación de superficie importante, y nueva humectación por lluvias o derrames”.
Para los vecinos, las grietas «ponen en peligro la vida misma»
Tras la aparición de las grietas, en el paraje San José del departamento Choya, los vecinos no escondieron su preocupación. Algunos temen por sus vidas.
Carlos y Dolores son pobladores de San José. Viven en este paraje y aseguran que están acostumbrados que aparezcan grietas. Más cuando llueve. Pero esta vez es distinto. Luego de la última lluvia se hicieron pozos de hasta casi tres metros de profundidad. Esto generó un gran asombro. Además, los pobladores están atemorizados por el peligro que representa. “Siempre se supieron hacer grietas. Pero esta vez es distinto. Son muy profundas. Es un peligro, para nosotros. Ponen en peligro nuestra vida”, dijo Dolores. Carlos contó a Noticiero que hace un tiempo una grieta tragó la casa de un familiar suyo. Tratan de combatir esto tapando con carbonilla, y arena. Sin embargo, cada vez que llueve vuelven a abrirse. “Yo creo que se dan por la cantidad de agua que cae cuando llueve. Para colmo llueve cada tanto. También por el calor. Estos últimos el calor es muy intenso por acá. Es un peligro”, dijo Carlos.


