El ex titular de la sección Drogas Peligrosas de la provincia de Santa Fe durante la década pasada y actual testigo en un juicio por narcotráfico, Alejandro Franganillo, aseveró que el ataque recibido en su domicilio particular “no lo van a intimidar”.
El ex comisario respondió así al misterioso episodio sucedido pasada la una de la mañana en su vivienda de Granadero Baigorria, cuando dos hombres en moto dispararon al menos diez balazos en su frente sin que nadie resultara herido.
El policía retirado hace seis años, en diálogo con la emisora local LT8, afirmó que “con ese ataque pudieron intimidar a mi mujer y a mi madre que tiene 90 años, pero a mí no”.
Asimismo, se mostró aliviado por los resultados del hecho: “esto pudo ser una tragedia porque dos balas entraron en mi casa y una en la de mi hijo que está arriba”, afirmó el ex comisario.
En cuanto a las causas del ataque, Franganillo no reconoce tener enemistades que justifiquen un hecho así y sugirió que pudo ser un error que hayan elegido su casa como blanco.
En esta línea, el ex titular de la Dirección Drogas Peligrosas consideró “un poco apresurado” hablar de los posibles autores del atentado: “A mí me relacionan con la lucha contra el narcotráfico, pero estuve en muchos destinos complicados. Fui jefe de Unidades Especiales, ocupé comisarías muy conflictivas, estuve en inspecciones muy complicadas. Hay que ver que hay detrás de todo esto”, manifestó ante la emisora santafesina.
Sin embargo, el ex funcionario policial reconoció que este martes debía declarar como testigo en un juicio por narcotráfico.
Según informó la prensa local, en esa audiencia debía ratificar el procedimiento que encabezó como autoridad de Drogas Peligrosas y terminó con el secuestro de 50 kilos de marihuana y el juzgamiento a un presunto narco.
Franganillo fue director de Drogas Peligrosas durante la última gestión del ex gobernador Jorge Obeid y tenía una estrecha relación con la jueza federal Laura Cosidoy.
Consultado sobre la actual situación del narcotráfico en la región y la supuesta complicidad policial, sostuvo que en la fuerza “hay buenos y malos”, pero que no cree que haya corrupción generalizada.



