Las rispideces entre Michetti y Rodríguez Larreta por la puja de espacios dentro del PRO, han tenido que ser mediada permanentemente por el jefe político al cual ambos responden.A pesar que sus protagonistas pretendan quitarle visibilidad o negar su existencia, por estos días esa paridad va camino a hacerse añicos y se está dirigiendo a su tramo final. Entre los dirigentes seguidores de Gabriela Michetti, están ciertamente preocupados. Saben que existe una avanzada en marcha sobre las pretensiones de la diputada. De manera indirecta, ya se lo hicieron saber. El papel no tan lucido que jugó en la campaña electoral de 2009 y, sobre todo, los resultados por debajo de lo esperado, aparecen como lugares comunes entre quienes pretenden restarle poder. Pero también saben que el carácter imprevisible de la ex vicejefa y su falta de vocación “sistémica”, que no le permitirían al PRO reproducir, por ejemplo, el entramado negocio-política, le sumen puntos a favor, o le permitan tender puentes más firmes con el peronismo residual. A un legislador cercano a Michetti, se le escuchó decir: “Estamos en problemas”, “Esperamos que Mauricio defina el tema y que facilite reglas claras. Gabriela mide más que bien y es una pena que suceda esto”. Entre quienes la quieren mal o, directamente, no la quieren, algunos especulan, incluso, con un eventual portazo de Michetti si no fuese la candidata elegida para suceder a Macri. Los vínculos con el precandidato radical Ernesto Sanz, en cuya quinta pasó parte de sus vacaciones, y varios rumores en sentidos diversos pusieron en alerta a más de uno Un dirigente macrista enumeró como antecedente varias amenazas de ruptura. La última de intensidad, según la misma fuente, se produjo a fines de 2010, cuando Macri pretendía desplazar a Guillermo Montenegro del Ministerio de Seguridad y Gabriela se opuso poniendo sobre la mesa su permanencia en el PRO. “Estalló, estaba incontenible, creía que era una persecución interna hacia ella”, recuerda el macrista consultado. Meses antes, cuando una situación similar pareció encender la mecha, la candidata escribió, con amargura, vía Twitter: “Puedo intuir que para algunos intereses personalísimos dentro del partido, estaría buenísimo que yo no existiera…”.Desde el polo larretista piensan en voz alta, refiriéndose a Michetti, “Es inconsistente en campaña. Quiere ser siempre políticamente correcta, prolijita y entra en contradicción apenas la apuran. Nunca se banca los costos”, mostrando así como el nivel de tensión va creciendo, a pesar, de los retos de Mauricio Macri para “bajar los decibeles”. Por lo menos, por ahoraMientras tanto quienes se referencian con Horacio Rodríguez Larreta, el otro contendiente de la interna, ganan terreno. Y sueñan con colocar a su hombre como único candidato a jefe de gobierno, el cargo en el que compite con Michetti y el mayor trofeo en disputa que parece haber en el PRO. Si bien es cierto que en todas las mediciones aparece unos puntos por debajo de la diputada nacional, algunos los consideran “descontables” e impulsan a derimir la contienda en una interna cerrada. Suponen, con distintos grados de información, que Macri fluctuará entre la prescindencia y el guiño implícito hacia quien le brindaría menos votos, pero mayores grados de certeza. De ahí la confianza. Y de ahí, también, la operación interna para esmerilar los apoyos de Michetti. En la reunión última reunión de gabinete, Macri pidió “serenidad” para enfriar la interna por su sucesión. Pero Michetti, enojada, puso su candidatura “a disposición”. Fue por los apoyos públicos de algunos dirigentes a su rival Rodríguez LarretaEl reclamo de Macri fue para evitar que “las discusiones internas repercutan en la gestión” y se habló también de “no adelantar los tiempos”, tanto para una definición de las candidaturas como para la fecha en la que se realizarán los comicios porteños. “Mi candidatura está a tu disposición y tenés la libertad de hacer con ella lo que quieras”, lanzó Gabriela Michetti en un momento de la discusión que tuvo momentos tensos, según relataron algunos ministros presentes en el encuentro. Dirigentes afines al sector que impulsa a la diputada macrista y los que postulan al jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta, para la sucesión, salieron a bajarle el tono a la disputa, pero interpretaron señales opuestas sobre quién será finalmente bendecido por Macri para competir en la ciudad.“Acá el único consenso que vale y que resuelve es el de Mauricio Macri”, aseguró un legislador cercano a Michetti para graficar que la decisión sobre quién será el postulante PRO en la Ciudad no depende de los apoyos internos que manifiesten sus referentes. La referencia apuntó a minimizar el almuerzo que realizaron el viernes pasado varios macristas –incluyendo 19 legisladores del bloque PRO– en un el hotel de la ciudad, donde se pronunciaron a favor de que sea el jefe de Gabinete quien compita.Aunque desde algunos sectores del PRO interpretaron que la diputada amagó con declinar su postulación si con ello beneficiaba a la “unidad del partido”, en su entorno afirmaron lo contrario. “Lo dijo para presionar porque nadie que tiene vocación de jefe de Gobierno como ella se baja”, indicó un michettista sobre los cuestionamientos que recibió en los últimos días la diputada por parte de sectores del macrismo que sostienen a Rodríguez Larreta como quien mejor representa a la actual gestión.De todas manera, Macri llamó al orden a sus ministros para que eviten cruces mediáticos y exposiciones públicas que reaviven la interna y puedan tener algún impacto en la gestión. “Al lado de otros partidos, esta interna es Disney”, aseguró un diputado que entiende que la decisión de Macri beneficiará a Michetti. “Hay campaña mientras haya interna. Cuando se defina la interna se termina la campaña porque habrá sucesor”, aseguró. “La estrategia de victimizarse es una jugada más de ella”, advirtió un ministro cercano a Rodríguez Larreta, que buscó bajarle el calibre a la discusión, pero con sus dardos apuntados a Michetti. “Fue una actuación, nada más”, aseguró un testigo, que le otorgó mayor relevancia a los pronunciamientos que se suceden en las filas del PRO apoyando al jefe de Gabinete. También en la reunión se trató el fracaso de la negociación legislativa para modificar el calendario electoral en la Ciudad para que Macri pudiera fijar, de acuerdo con sus aspiraciones, la fecha de los comicios porteños, lo que agregó tensión en el interior del partido.En definitiva, la interna existe y se retroalimenta. Las operaciones para dejar en el camino a Michetti, también. Los dirigentes que optan por Rodríguez Larreta parecen ir en aumento, tanto como aumentan los candidatos que aparecen para formar parte de la fórmula porteña como por ejemplo el rabino Sergio Bergman, Cristian Ritondo y Diego Santilli, también. Quien ya dijo que no aceptaría el convite, de ser Rodríguez Larreta el elegido, fue Michetti. “Ni él haría una fórmula conmigo ni yo con él porque tenemos distintas maneras de trabajar y el compañero de fórmula tiene que ser alguien que uno realmente sienta que es parte del equipo”, se sinceró a principios de febrero, sin precisar qué haría ante esa eventualidad. La hipótesis de repetir en la Nación la fórmula que ganó en la Ciudad es algo que se comenta en círculos macristas. Por un lado, permitiría darle alguna forma de “salida no traumática” a la interna, aunque fuese para Michetti un premio consuelo y la aceptación de la derrota. Por el otro, algunos sueñan con reeditar, en todo el país, la recorrida por los barrios porteños que hicieron Macri y Michetti en 2007. Claro, enseguida ponen los muchos reparos del caso. Por ejemplo, que sería una fórmula eminentemente porteña y ajena al electorado nacional, que no tendría en cuenta a sus eventuales aliados y que sería difícil reproducir el “encanto” popular que tuvo en su momento. Se sabe que el macrismo tiene serias dificultades para superar, con armados propios, los límites de la General Paz o, en el mejor de los casos, de la provincia de Buenos Aires. El sello antipolítico, los consejos de Durán Barba y el desdén por los armados tradicionales fueron la impronta del PRO en su mirada sobre lo nacional y hoy representan un serio déficit de cara a las elecciones presidenciales de octubre, de las que Macri ya se cuenta entre quienes serán de la partida. Sin embargo , el partido no tiene peso propio en casi ninguna provincia de importancia electoral. De ahí que se vea en la obligación de tender alianzas con el peronismo residual o reactivar los acuerdos con los viejos partidos provinciales, con algunas excepciones, en retroceso permanente. Y de ahí, también, la insistencia con la que se abalanzaron sobre algunas figuras del mundo mediático para que aceptasen candidaturas PRO. El caso de Miguel del Sel, en Santa Fe, resulta ciertamente paradigmático en ese sentido. Como, quizá, no resulte políticamente racional el apoyo ratificado al diputado Alfredo Olmedo, quien aportaría votos en Salta en la misma proporción que los haría perder en buena parte del resto del país. Lo cierto es que ante un inevitable escenario de ballottage, el PRO tendrá que optar rápidamente por un candidato y darle identidad electoral. Hoy la Operación Rodríguez Larreta está en marcha. Y la mira está puesta en contra de Michetti.
La interna del PRO se recalienta
A medida que se acortan los tiempos electorales, la interna, que no es nueva se pone al rojo vivo.


