Ciudad

La ciudad con 8 límites de velocidad distintos

Con la norma que baja a 30 km/h la máxima para calles con bicisendas, que ya rige y debe cumplirse a medida que se coloquen los carteles, en la ciudad existen 8 límites de velocidad distintos.

Sin embargo expertos en seguridad vial critican tantos cambios y estiman que traen confusión en los conductores y pueden contribuir a aumentar la cantidad de infracciones. La intención del Gobierno es proteger a los ciclistas de posibles accidentes. “El ciclista es el eslabón más débil en el tránsito, incluso más que el peatón porque debe compartir la calzada con los otros vehículos. Si bien las ciclovías generalmente están divididas del resto por un cordón, en las esquinas no. Por eso nos pareció que bajar la velocidad era una forma de evitar accidentes”, explicó el subsecretario de Tránsito y Transporte de la Ciudad, Guillermo Dietrich. De no respetar la norma habrá sanciones por exceso de velocidad: $ 240 para los que excedan en hasta 20 km/h, $ 480 para quienes se pasen en más, y hasta $ 7.200 si van a más de 140 km/h. Además, les quitarán 5 o 10 puntos del scoring, según en cuánto se hayan excedido. Cabe recordar que en la Ciudad ya hay 50 kilómetros de ciclovías, que unen La Boca con Plaza Italia, cubriendo principalmente el Macrocentro. Según informaron en el Gobierno porteño, el plan iniciado en marzo del año pasado sumará otros 50 kilómetros para fin de año, e incluirá la calle Montevideo, la avenida Libertador hasta Belgrano y un camino para llegar en bicicleta hasta Ciudad Universitaria, entre otras vías. La estadística de accidentes con bicicletas no es tan grave como la de otro tipo de vehículos. El año pasado murieron en accidentes viales cinco ciclistas, sobre un total de 96 víctimas, según el Gobierno porteño. En cambio, el 40% de los muertos eran peatones. La disminución en la velocidad máxima seguramente aumentará la antipatía que algunos conductores ya tenían hacia las ciclovías, porque no ven que las use mucha gente. Sin embargo, el Gobierno asegura que cada vez más gente viaja en bici : afirman que sólo en marco del Bicing, el programa de préstamo de bicicletas, ya tienen 10.655 inscriptos, que cuentan un promedio de 1.000 viajes diarios que crece al 16% mensual. Según señalan los expertos en seguridad vial, una de las claves para tener una circulación ordenada y segura es que la normativa sobre tránsito sea clara y previsible , al igual que la señalización de las calles. Pero, con esta nueva modificación, en Buenos Aires habrá ocho velocidades máximas distintas. “ Está bien que se bajen las velocidades máximas, pero debe hacerse con uniformidad, y de una manera simple para que se pueda educar a los conductores. Los automovilistas tampoco pueden ir con un copiloto que le indique los cambios en las máximas, como si estuvieran corriendo un rally”, comentó Román Sgaramella, titular de la Asociación de Profesionales de Accidentología Vial. Luis Fernández, presidente de la Asociación de Taxistas de la Capital Federal dice que “Para quienes trabajan en la calle los continuos cambios de velocidades son un problema. Se hace difícil manejar así, porque además el señalamiento es deficiente. Pero esta es una incongruencia más del Gobierno, que en realidad tiene un objetivo recaudatorio”, Contrapuesto a esto, la Asociación de Ciclistas Urbanos no sólo apoya la medida, además reclama “que la reducción de las velocidades de circulación se extiende a más calles y avenidas de la Ciudad”. Para el Gobierno de la Ciudad, en realidad se trata de ordenar el uso de las calles. “Es cierto que hay velocidades máximas distintas, pero siempre las hubo. Lo que estamos haciendo ahora es jerarquizar las vías según su importancia. Entendemos que tanto las peatonales como las calles con ciclovías son ejes ambientales, donde la velocidad debe ser menor y no tiene que haber colectivos”, explicó Dietrich. La Ciudad ya había hecho modificaciones a las máximas. Por ejemplo, aumentó de 40 km/h a 60 km/h el tope de Figueroa Alcorta a la altura del viaducto del ferrocarril Mitre, para evitar frenadas bruscas, lograr una circulación más fluida y, justamente, tener una velocidad uniforme de circulación para evitar confusiones. Además, unificó la máxima en la autopista Illia. El tope de 30 km/h que para en Buenos Aires es nuevo, se usa en muchas ciudades del mundo, donde hay una tendencia a bajar las velocidades, por ejemplo, fijar una máxima de 30 km/h en zonas residenciales. El macrismo había anunciado el año pasado que enviaría un proyecto para bajar a 30 km/h y 50 km/h las máximas en calles y avenidas. Pero por falta de apoyo político, la iniciativa que finalmente se está discutiendo en la Legislatura porteña planea bajar a 40 km/h el tope para colectivos y micros escolares. Para Alberto Silveira. Presidente de la ONG Luchemos por la Vida, bajar la velocidad en las calles con ciclovía vuelve a ser una medida aislada, desarraigada de un plan general para el tránsito seguro. La prioridad debería ser controlar y sancionar las máximas actuales y no continuar generando confusión con velocidades diferentes”. “Se debe controlar el respeto y generar educación para los ciclistas, que deben cumplir las normas. Controlar el uso del casco sería una medida de protección mucho más eficaz que disminuir una velocidad máxima que en los hechos no se controlará”.