Hace unas semanas el Ejecutivo porteño a través de publicidad institucional, señalaba como un logro de la gestión Macri, haber bajado la mortalidad infantil.Sin embargo las cifras desde el Ministerio de Salud de la Nación son otras, el ministro de Salud de la Nación Juan Manzur declaró que durante 2009 “fallecieron 425 niños menos que en 2008” en todo el país, a diferencia de “lo que está pasando en la Ciudad de Buenos Aires”.“La capital tiene el mejor sistema de salud a nivel nacional. En cambio, en el último año en la Caba las muertes infantiles han aumentado de 7,3% a 8,3% por mil, lo que equivale a decir que en 2009 han muerto 45 bebés más que en 2008. El aumento es de un punto”. Estos datos surgen de un estudio de la Dirección General de Estadísticas y Censos del Ministerio de Hacienda porteño. Del gobierno cuyo slogan de campaña en 2007 fue Primero los niños”El trabajo señala que en la zona comprendida por Liniers, Mataderos y Parque Avellaneda el incremento fue de tres puntos por mil. En la zona del CGP 15, que abarca Agronomía, Chacarita, Parque Chas, La Paternal, Villa Crespo y Villa Ortúzar, la tasa aumenta 0,4% en el último año. De esto se deduce que en barrios en donde predomina la clase media, la magnitud creciente de los asentamientos a la vera del tren empujaría la suba.En ese marco, la legisladora por Nuevo Encuentro, Gabriela Cerruti, y los diputados Rubén Campos y Claudio Presman, del bloque UCR, presentaron proyectos destinados a que el Ejecutivo responda sobre las causas por las cuales aumentó la tasa de muertes en niños en el último año y sobre las políticas de seguimiento de la morbilidad materna y las medidas tomadas respecto de la distribución geográfica de la mortalidad infantil.“Resulta necesario conocer si el Poder Ejecutivo está implementando políticas conjuntas a partir de la conformación de un Gabinete Social con la participación de los Ministerios de Salud, Educación y Desarrollo Social, con el propósito de dar respuesta a esta problemática en forma integral”, dijo Cerruti. Como los bloques de legisladores porteños, los trabajadores de hospitales públicos de la Ciudad exigieron la renuncia del ministro de Salud porteño Jorge Lemus, y declararon el “estado de alerta y movilización” por la negativa al aumento de salarios y mejoras. Un informe interno del Ministerio de Salud Nacional, determinó que el Gobierno porteño incumplió las metas que había acordado en 2008 respecto del Plan Nacer. La evaluación fue confirmada por la Auditoria Externa Concurrente del Banco Mundial, el organismo internacional que financia el plan. El Plan Nacer se propone dar atención médica a mujeres embarazadas y niños y niñas hasta 6 años que no tengan obra social. Nación gira a las provincias una suma de dinero según la cantidad de inscriptos. En el informe se constata que el Gobierno macrista inscribió sólo a 7 mil beneficiarios, cuando debían haber llegado al 30% de las 72 mil personas que se han establecido como objetivo.Claro que no todas las muertes son evitables, pero de los ocho mil chicos que anualmente nacen en la ciudad con menos de 1.500 gramos, fallecen casi tres mil. Y si hubiese una buena atención en todos los hospitales –tanto públicos como privados–, la cifra no llegaría a mil. Según el médico sanitarista y ex subsecretario de Salud Edgardo Trivisonno,“La muerte de los tres bebés en la sala de Neonatología del Piñero se suma a una cifra que evidencia las falencias de la actual gestión. Este hecho coincide con el índice de mortalidad infantil más alto en un quinquenio, sobre todo en la zona sur, que coincide con el área programática del Piñero. En la ciudad, hay 17 villas de emergencia y 16 están al sur de la Avenida Rivadavia. En la Comuna 8, que incluye Villa Lugano, Villa Riachuelo y Villa Soldati, la mortalidad infantil trepa al 12,8 por ciento. Una cifra superior a la del resto de la ciudad y del país”. Para Trivisonno, “el bajo peso de los bebés tiene que ver con la falta de controles de las madres durante el embarazo. No es casual que haya sucedido en el Piñero, un hospital de trinchera. La salud no tiene que ver solamente con los servicios de atención. El medio ambiente y las condiciones de vida son determinantes. Y este gobierno tiene recursos –salud posee el 22 por ciento del presupuesto– pero no políticas.”Sobre las declaraciones del jefe de Médicos Municipales Jorge Gilardi, la diputada Alegre se lamentó porque hablara de “sobrepoblación” para argumentar la tragedia. “Infiero una postura discriminatoria, ya que el Piñero es el hospital que atiende a varios asentamientos de la zona, donde hay gran cantidad de población migrante. El sistema de salud es uno de los más afectados por esta política xenófoba, ya que es donde menos se están poniendo recursos. La salud no puede ser vista como un negocio, y así lo están haciendo. En la Legislatura hubo cientos de pedidos de informes, porque es la manera que tenemos de alertar sobre el problema, pero no estamos teniendo una respuesta por parte de las autoridades del ministerio que resuelva la situación”.En este sentido, Selser agrega que “la distribución de recursos, de medicamentos tanto como de insumos, es el reflejo de la incapacidad de gestión de este gobierno, que ha incumplido con las obras de infraestructura y ha disminuido el presupuesto del Garrahan en un 30 por ciento. Igual que el suministro de medicamentos, en manos de una empresa totalmente irresponsable y de calidad dudosa”.Pero este es sólo uno de los problemas que tocan la gestión Macri en cuanto a lo que a la salud se refiere. El doctor Néstor Vain, vicepresidente de la Fundación para la Salud Materno Infantil (Fundasamin) y docente titular de Pediatría en la UBA, dice: “ En la Ciudad, la falta de enfermeros es un problema histórico. Nunca hasta el actual Gobierno Nacional había escuchado que hay que formar enfermeras y médicos. En 2008, la Presidenta dijo que faltaban 40 mil enfermeras en el país. Y se está trabajando en eso. En el área de neonatología se calcula que faltan 5 mil enfermeras, cuyo rol es crucial para que sobrevivan los chicos muy chicos”, dice la oferta de enfermeros es menor a la demanda, y la demora burocrática sumada a la inhibición presupuestaria hace que el ingreso de personal se dilate, por lo que los enfermeros opten por el sistema privado”.Faltan enfermeros. También insumos. Y control sobre la limpieza. Faltan turnos. Sobran pacientes. Un tema viejo que no encuentra solución. La muerte de tres bebés en el hospital Piñero y la denuncia de 30 fallecimientos durante 2010 en el Argerich a causa de infecciones intrahospitalarias pone de manifiesto el deficiente sistema de salud de la Ciudad de Buenos Aires. Estas muertes alertaron a las filas opositoras en la Legislatura porteña. Sobre el Piñero, la legisladora por la Coalición Cívica Adriana Montes pidió un informe para que el Gobierno de Mauricio Macri precise el origen de la infección. Por su parte, María Elena Naddeo, de Diálogo por Buenos Aires, propuso medidas para prevenir y auditar las muertes infantiles mediante la formación de juntas o comités y jerarquizar la carrera de enfermería incluyéndola en la carrera de salud. Samuel Cabanchik, senador nacional de Proyecto Buenos Aires Federal presentó una iniciativa para vigilar, controlar y prever enfermedades que circulan dentro de los hospitales a través de la creación de un Programa Nacional. Para la legisladora porteña Gabriela Alegre (Bloque popular para la Victoria), “el tema de las infecciones intrahospitalarias es complejo y no siempre es atribuible a una mala gestión. Pero, en este caso, en abril de este año ya hubo 17 muertes por la misma bacteria en el Piñero. Esto generó un pedido de informes por parte de la Legislatura, que trajo como respuesta una descripción protocolar sobre la bacteria y nada más. Y ahora volvió a repetirse”. En cuanto a la anestesiología de los hospitales de la ciudad, la situación es complicada, también faltan anestesiólogos. El Ministerio de Salud porteño permite que, desde hace ya mucho tiempo, las ambulancias del Same los trasladen de un hospital a otro. En cualquier sistema sanitario deben planificarse los recursos humanos necesarios para que la población esté cubierta, porque la salud es un derecho humano fundamental y universal. Según el Ejecutivo porteño, faltan anestesiólogos porque la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación se pone dura y quiere cobrar tarifas diferenciales, sin embargo no se forman más profesionales en la materia, ni abre más cargo para darles trabajo rápidamente a aquellos profesionales que debería capacitar. En opinión de trabajadores de la sanidad, “La falta de solución a este problema demostraría que no hay gestión en salud, aun cuando el presupuesto anual del área es de mil millones de dólares. En vez de hacer la avenida Santa Fe doble mano, Macri debería poner los recursos necesarios para priorizar la inversión en políticas básicas: salud y educación. La responsabilidad en la salud es de todos, no sólo de un anestesista. Por eso, en el caso del Hospital Santojanni, hay cirujanos que no pudieron operar y que ahora se están comiendo un juicio, cuando el responsable último es el Ministerio. Acá no se puede decir me falló el proveedor, porque se está jugando con la vida de los seres humanos”.Pero también los enfermos mentales no la están pasando nada bien.Al recorrer los pabellones del Hospital Borda se pueden ver sectores clausurados por el Ministerio de Salud de la Ciudad, violentando claras disposiciones judiciales, como el pabellón 14-22, destinado a pacientes con padecimientos severos; alas laterales del edificio central vacías y al borde de la clausura y al mismo tiempo, servicios en plena actividad y compromiso profesional, como los pabellones Siglo XXI y XXIII, el Hospital de Noche y el pabellón Amable Jones.Una hipótesis sostiene que tal deterioro se debe al proyecto inmobiliario diseñado por el Ministerio de Desarrollo Urbano de la Ciudad, que destina estos terrenos en los que están apostados, además del Borda, el Moyano y el Rawson, un complejo de 20 hectáreas en un lugar privilegiado, a la creación del nuevo Centro Cívico, mudando los ministerios de la city porteña y creando pequeños manicomios en distintos barrios; otra dice que detrás del cierre está un negocio inmobiliario “Altos de Barracas” al estilo de Palermo Hollywood. De una u otra manera, sería una decisión política de vaciamiento y de cierre provocado por la falta de elementales condiciones para el funcionamiento de los hospitales de salud mental y del Hogar de Ancianos.Las comisiones de Salud y de Salud Mental de la Legislatura han efectuado todas las presentaciones posibles, incluso en el plano judicial. Y acompañamos, algunos legisladores, el plan de acción del personal del Hospital. Según los trabajadores “Defendemos el Borda porque defendemos la salud pública y el patrimonio social, cultural e histórico de la ciudad. No vamos a permitir el cierre, vamos a exigir su refacción integral, su profunda renovación en el marco del paradigma propuesto por la legislación de salud mental”.El hospital de salud mental José T. Borda, sus casi ochocientos pacientes, el personal médico, el profesional, el de enfermería y el de mantenimiento, poco a poco fue quedándose sin los servicios básicos y ya lleva diez días sin gas. Tanto los trabajadores, como el director, dicen que tienen la sensación que el plan es ir deshabilitando partes del hospital, para ir cerrando de a poco”.La legisladora Alegre, junto a su compañero de bloque, Juan Cabandié, se encargaron de uno de los pedidos de informes que se le hace al Gobierno de la Ciudad, y que se suma a los presentados por el diputado nacional, Juan Carlos Dante Gullo, el del presidente de la Comisión de Salud de la legislatura, el socialista Jorge Selser, y el de la legisladora de Diálogo por Buenos Aires María Elena Naddeo.La prueba de la desconfianza, además de la falta de luz, agua potable y gas, también la encuentran en el reciente cierre del pabellón 14-22, que estaba dedicado a personas con adicciones, y cuyos pacientes hoy se encuentran amontonados con el resto de las patologías psiquiátricas.Por su parte, Gullo sostiene que “el Gobierno de la Ciudad tiene que arbitrar todos los recaudos para, de forma rápida restablecer los servicios a los 800 internados. El gigante hospitalario se está manteniendo gracias al hombro que ponen todos los trabajadores, ya sean médicos, enfermeras, mantenimiento, en fin, si no es un abandono total”. En la recorrida, los legisladores hablaron de una clara desidia, que incluye olores cloacales en los lugares de cocina, y por eso se presentaron informes para que se brinde información sobre “la falta de suministros básicos como agua, luz y gas” y sobre la “gravísima situación de desamparo” de los internos que “no pueden bañarse, que no cuentan con calefacción y que carecen de la provisión de comida adecuada”.Para Alegre, “lo que más me impacta es la falta de sensibilidad por la situación de los casi 800 internos, la de los trabajadores, y la de los enfermeros, que trabajan solidariamente, porque si no sos solidario en esos lugares no podés estar, bañando a los pacientes calentando agua en una jarra eléctrica”.Jorge Selser (Proyecto Sur) explicó que el edificio “no ha tenido mantenimiento durante muchos años y que, desde la gestión Macri, concretamente, hay un abandono absoluto del nosocomio. Hay áreas que están prácticamente sin funcionar, están cerradas, salas de internación, y esa situación pone en peligro la vida de los internos”. Respecto de las versiones de cierre, Selser apuesta a que: “Difícilmente pueda cerrarse porque la comunidad hospitalaria se va a movilizar en torno del Borda y esto va a ser un nuevo escándalo en el gobierno de Macri. Lo mejor es que lo resuelva porque si llega a haber un intento de este tipo, la verdad es que no le va a ir bien”. De todos modos, el legislador no es optimista: “Creo que esto va a ser una lucha para largo, por cómo se está moviendo el Gobierno, lo veo mal, esperemos que se solucione lo antes posible por los internos y por la gente que trabaja ahí”.Los trabajadores del hospital Borda no bajan los brazos. En la oportunidad anterior en que faltó el gas, la jueza Alejandra Dana había dictado un amparo, que el Gobierno de Mauricio Macri apeló, como de costumbre, pero entonces las obras se hicieron y la causa quedó durmiendo en la Cámara de Apelaciones. Los trabajadores del hospital decidieron retomarla, entendiendo que los problemas que excusan la falta del actual suministro son parte del mismo entramado que constituye el objeto de esa causa. Quedará por ver cómo sigue el próximo capítulo, qué decide la asamblea de trabajadores y si alguien del Gobierno, el subsecretario de Salud, Néstor Pérez Baliño, o el de Administración del Sistema de Salud, el puertista Rafael “ Ralph” Kirby, a quien señalan como el poder detrás del ministro Jorge Lemus, se presentan a la cita con la Comisión legislativa, donde fuero citados para dar explicaciones.A esta altura de los acontecimientos, toda la oposición exige la renuncia del ministro de salud. Hace unos días el Ministro de Salud de la ciudad, Jorge Lemus recibió un mail que terminaba diciendo: “Lo hago moral, política y penalmente responsable de la salud de mi madre” En realidad, la nota lo responsabilizaba del futuro de una paciente con un tumor maligno en la vesícula, cuya operación de urgencia había sido postergada tres veces en el Hospital Durand por no haber disponibilidad en la Unidad de Terapia Intensiva. Ese servicio cuenta sólo con nueve camas, mientras un piso con otras veinte está inhabilitado por falta de personal especializado y presupuesto para sus gastos de funcionamiento.Otros cinco pacientes, en condiciones de similar gravedad, integraban una lista de espera que nunca debería haber existido. Los responsables de cirugía general del Durand habían solicitado, sin éxito alguno, la derivación de ellos a la Red de Hospitales Municipales, que los rechazaba sistemáticamente porque el mismo problema se repetía en el resto de los servicios de terapia intensiva de la Ciudad.“Después del quirófano, la paciente debe ir a terapia. No hay otra posibilidad, no podemos hacer nada”, se excusaban los profesionales. De esta manera, los médicos del servicio de Cirugía General del Durand transmitían su impotencia ante los familiares de los pacientes, quienes todos los días son despertados al amanecer, bañados, se les coloca el camisolín quirúrgico y esperan, infructuosamente, que la operación se concrete, luego de lo cual, los internados duermen el día entero, debido a los relajantes que reciben para mitigar el estado de ansiedad e incertidumbre. Recién en un cuarto intento la paciente pudo ser operada por lo que “esta situación nos pone locos”, confesó uno de los médicos responsables del servicio, “Mire a lo que llegamos que cuando venía para el hospital escuché por la radio que hubo un choque en la Avenida Rivadavia; pensé que si había un herido de gravedad era mejor que se muriera antes de llegar acá, porque no hay lugar en la terapia”.A esta altura de los acontecimientos, toda la oposición exige la renuncia del ministro de salud, porque el funcionario no para de recibir denuncias sobre su accionar.Pero la gota que colmó el vaso fue cuando se supo que el ministro cobra, además de sus 25.000 pesos de salario como funcionario, otros 16.000 pesos en carácter de asesor técnico de la mutual del Banco Provincia. Para la oposición existe “incompatibilidad institucional, ética y moral” entre los empleos que tiene Lemus. El pedido de renuncia llegó luego que la Dirección General de Estadística y Censo porteña publicara que la mortalidad infantil creció en la Ciudad por primera vez desde 2003.Además se sumó a los cuestionamientos la Auditoria de la Ciudad, que denunció la existencia de riesgo medioambiental en los hospitales municipales luego de realizar una investigación en el Pedro de Elizalde, el Cosme Argerich y el José Zubizarreta. Según el trabajo realizado, las instituciones no cumplen con la Ley de Residuos Peligrosos: “No cuentan con depósito exclusivo para los residuos líquidos peligrosos; los bidones no se encuentran rotulados, no pudiendo establecer el contenido de los mismos; se vierten sustancias químicas a la redLos legisladores que impulsan la remoción de Lemus también denunciaron otras falencias en la gestión. Mencionaron la parálisis de las obras del Hospital Infanto-Juvenil Tobar García, de la Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica del Hospital de Quemados y el incumplimiento de los plazos de finalización de las obras del Durand. También calificaron de “grave” la situación de los hospitales de Udaondo y Rivadavia y denunciaron la precariedad de los pabellones del Hospital Moyano. Lemus, además, tiene abierta varias causas judiciales. En una de ellas, el juez Roberto Gallardo lo intimó a que envíe una ambulancia a la Villa 21-24 para prestar asistencia médica. Como el ministro desobedeció la orden, la Cámara de Apelaciones lo multó con 500 pesos diarios mientras dure su incumplimiento. A su vez, el magistrado de primera instancia remitió a la Legislatura una copia del expediente para que evalúe si el ministro incurrió en mal desempeño.También tiene abierta otra causa a raíz de una denuncia que lo compromete con una licitación de lavaderos para ropa de cama de los hospitales donde se sospecha que existió cartelización y sobreprecios. Además, el asesor tutelar Guillermo Moreno declaró ante los tribunales que en los centros de salud de la Villa 21-24 tampoco están los cinco psicólogos que la Justicia ordenó que haya para implementar un programa de lucha contra el paco. Pese a todo, Macri sigue sosteniendo a Lemus, sin parece, darse cuenta que no logra mantener a los funcionarios salpicados por escándalos públicos. Los renunciados ministros de Educación Mariano Nadorowski y Abel Posse y los jefes de la Policía Metropolitana Jorge Palacio y Osvaldo Chamorro pueden dar cuenta de eso. Habrá que ver qué tan fuerte es la salud política de Jorge Lemus frente a tantos problemas y denuncias concretas.Consultado por El Mensajero Diario, el legislador por la ciudad Francisco “Tito” Nena, dijo enfáticamente «El macrismo optó por traducir en cifras una pobreza que prefiere sin rostro, invisible o arrinconada bajo sus acusaciones berretas a la inmigración, al Gobierno nacional o a la delincuencia. Desde el Ejecutivo local hacen propaganda con la disminución del índice de mortalidad infantil sin asumir que habitamos la ciudad más rica y, a la vez, más desigual del país. Que se reduzca un par de céntimos la cantidad de niños que pierden la vida en el primer rango etario no es menor pero es insuficiente para un distrito nutrido con más recursos que cualquiera en la Argentina”Respecto del Borda, “cae bajo la misma lógica mercantil con la que el Pro interviene en políticas públicas. Así como en educación considera las cosas con un sesgo privatista, en materia de salud somete el derecho social de los habitantes a recibir atención médica como un servicio comercial. Entonces, calcula las acciones del Estado bajo el prisma del costo y el beneficio.Así, es real que Mauricio Macri observe con apetito inmobiliario los terrenos donde se encuentra emplazado el Borda. El Pro anhela torres, shopping y establecimientos que revaloricen las tierras donde debiera velar por garantizar los derechos a la salud, la educación o la vivienda.» concluye diciendo Nena.
Informe especial
La salud pública de la ciudad, en terapia intensiva
El sistema de salud porteño se encuentra en la lupa por sus reiteradas falencias. Problemas edilicios, falta de insumos, explotación de los profesionales y residentes y falta de un plan integral de salud, son algunas de las críticas.


