Ciudad

Obras públicas con sobreprecios

La Subsecretaría de Atención Ciudadana, que depende del jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta, superponía sus funciones con los CGP, y ahora centralizará los presupuestos que corresponderían a las Comunas.

La plazoleta Las Madres, de 120 metros cuadrados, costó 535 mil pesos.Esta entidad pública, comenzó hace tres años a realizar obras públicas, aunque sus funciones eran  dirigir los CGP de la Ciudad y atender a los ciudadanos como su nombre indica. Así,  la Subsecretaría comenzó a realizar  obras que se superponen con las de otras áreas de gobierno porteño. En efecto,  Atención Ciudadana se especializó en hacer plazoletas triangulares, en cruces irregulares de avenidas Pero aquí surge un tema algo difícil de  explicar:  la clara diferencia de precios que paga esta entidad por sus trabajos, que resultan mucho más caros de los que realizan sus pares del gabinete. El primer caso detectado por vecinos,  fue el de la plazoleta Las Madres, en Juan de Garay y Entre Ríos. La entonces subsecretaria Gladys Esther González arrancó las obras en el invierno de 2009 y gastó 535.000 pesos, un precio llamativo para un triangulito de 120 metros cuadrados que mostraba, al terminarse los trabajos, una farola, unos plantines y una vereda nueva. Al intervenir la Defensoría del Pueblo porteño, con un pedido de informes firmado por Alicia Pierini y originado por el adjunto Gerardo Gómez Coronado, la subsecretaria González envió un informe en el que aclaraba que la obra también abarcaba tres cuadras de vereda sobre Entre Ríos.En su respuesta, González adjuntaba hasta un plano de la obra, que resultó tenía las medidas mal hechas para hacerla parecer más grande. El análisis  de gastos mostraba que cada arbolito plantado costaba 500 pesos y que los caños para atar bicicletas y los nuevos tachos de basura habían costado en promedio 300 dólares por pieza. De hecho, el metro cuadrado de esta obra terminó costando el doble de lo que el mismo gobierno porteño había invertido en reparar la plaza Libertad, una obra mucho más compleja, ya que se operó arriba de un estacionamiento subterráneo y se instaló una reja perimetral, 400 metros de herrería nueva, mientras que en la plazoleta en cuestión. se había peinado cemento y cambiado unos pluviales, Al momento de dar su informe  a la Defensoría, González  estaba  salida de la función porteña porque había sido elegida diputada bonaerense por el PRO. . Lo que parecía un caso de excepción, sin embargo, se transformó en costumbre, gracias a una novedad creada por la ahora diputada: una interpretación de la ley de Comunas que le permitiría a la subsecretaría seguir atendiendo “pedidos de vecinos” para hacer obras públicas Tal vez  por eso su sucesor en el cargo, Eduardo Alberto Macchiavelli, sigue haciendo el mismo tipo de obra, también en plazoletas triangulares, con precios cada vez más abultados.Este año, surgió una nueva oportunidad en la curva de la avenida Pueyrredón donde se abre la calle Anchorena, justo a la altura de Peña. Como ahí no existía ningún triángulo urbano, se decidió crearlo con la excusa de que el tránsito de Anchorena se había multiplicado al hacer doble mano la avenida, con lo que se hacía difícil el cruce de peatones. Así apareció una “curva” en la vereda de la avenida, de treinta metros de largo y seis de ancho en su parte más saliente. El precio por el que se adjudicó la obra a la empresa Carmian Sacific en el expediente 948.283/10 también resultó llamativo, ya que pasaba los 422.000 pesos, algo más de 2000 por metro cuadrado. Ni la baranda que defiende a los peatones ni la extraña fuente que se instaló, un objeto de gusto muy dudoso para algunos vecinos,  alcanzan para explicar el altísimo costo de las obras.Las abiertas protestas de los vecinos, que hasta formaron una Organización no gubernamental, para frenar los trabajos, ni las críticas en algunos  medios,  afectaron a Macchiavelli, que ya tenía en preparación una obra de mayor envergadura. Este año se completó el expediente 147.859/11 por el que la firma Salvatori SA realizaría la “Puesta en valor del espacio público ubicado en la intersección de avenida Rivadavia, avenida La Plata y avenida Hipólito Yrigoyen”, justo donde termina Almagro y arranca Caballito, con un  presupuesto cercano a  los dos millones de pesos.La plazoleta con el nombre de La Victoria, tiene treinta metros en su base, sesenta en sus lados y cinco en su extremo, ya que hay un espacio para los peatones que no llegan a cruzar. La superficie de 1100 metros cuadrados contiene diez árboles, un viejo mástil oxidado y un maltratado cartel con el nombre de la plazoleta.Las obras consisten en “cementar” todo el lugar: la superficie transitable aparece ahora en cemento peinado o bloques grises de ese material, los árboles y una franja de césped preexistente quedaron encajonados en muretes de hormigón. Este gris se prolonga hacia la vereda de Yrigoyen, ya que la calzada fue nivelada siguiendo esa nueva moda que fracasó en la calle Defensa pero fue realizada en los cruces de Palermo Viejo. La  amplia vereda de Yrigoyen, que estaba en buen estado y mostraba las tradicionales baldosas porteñas, fue recapada también en cemento gris entre La Plata y Muñiz. Lo mismo se está realizando en la vereda de enfrente, donde se estacionaba y ahora se demolieron los cordones y se está instalando un desagüe central, anuncio de un espacio peatonal de doble ancho.Respecto de las instalaciones eléctricas,  la obra parece limitarse a instalar dos faroles en ménsula, sujetos a postes ya existentes sobre la vereda de Rivadavia, y un tercero con poste propio haciendo juego. El modelo elegido es fabricado en China, de un metal brillante. Por la creación de los “canteros” de hormigón, que impedirán pensar siquiera en pisar el césped, habrá que agregar unos camiones de tierra.Con veredas y plazoleta, los trabajos llegarían a los tres mil metros de superficie, lo que lleva el costo a casi 700 pesos el metro cuadrado. Este promedio es exagerado si se lo compara con obras más complejas realizadas por el mismo gobierno porteño. Por ejemplo, su Ministerio de Educación está restaurando la Escuela Zapiola de la calle Urquiza, que funciona en  un edificio de fines del siglo XIX que es delicado de intervenir y muy amplio. Sin embargo, la firma Teximco SA aceptó restaurarlo, ampliarlo y refuncionalizarlo por algo más de cinco millones de pesos. Al lado, en el Normal 2, un edificio igualmente delicado de intervenir, se realiza la “restauración de elementos de valor patrimonial” por un costo de 2.354.000 pesos.Pero la secretaría de Macchiavelli no necesitaría realmente pedir asesoría en cuestiones de precios a sus colegas de gabinete. La cartera de la que titular,  está construyendo el nuevo CGP 5 en Carlos Calvo y Loria por algo menos de tres millones de pesos, un trabajo que implica restaurar un edificio de principios del siglo XX y muchos metros cuadrados de obra nueva