La casa fue declarada bien integrante del Patrimonio Cultural de la Ciudad, publicado en Boletín Oficial. “Este caso es terrible: hay jurisprudencia que, incluso, indica que si hay un proyecto, aunque no sea ley firme, el bien no se puede tocar porque si no la ley se dictaría en el vacío, ya sin el bien a proteger”, expresó Mónica Capano, secretaria general de la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico y Cultural de la Ciudad. Además, la casa se encontraba bajo el amparo de la Ley 3056, que protege a todos los inmuebles previos a 1941 hasta tanto se termine de catalogarlos, definiendo el valor de cada uno. El hasta hace unos días legislador del PRO y presidente de la comisión de Patrimonio Arquitectónico, Patricio Di Stéfano, sostuvo que se trató de una “demolición clandestina, sin permiso. Lo correcto es sancionar a los responsables de este hecho”. Al lado de los altos edificios modernos / sufren las bajas casas de múltiples inviernos”, escribió Alfonsina Storni en su poema “La ciudad”, donde habla de los avances de la modernidad sobre los barrios porteños. Y es lo que ocurrió con la casa en donde vivó sus últimos años antes de quitarse la vida en las frías aguas del mar, un octubre de 1938. En el barrio de Flores, en la calle Terrada número 578 La ilustre supo llenar de orgullo al barrio y varias generaciones les dijeron a sus hijos: “Acá vivió Alfonsina. Pero el orgullo se convirtió en alerta, cuando las ventanas de la casa donde vivió Storni amanecieron tapiadas con carteles y ladrillos. Y cualquier porteño sabe que es la instancia previa a la demolición y de allí que los vecinos quisieron salvarla de los destructores del patrimonio histórico, pero no pudieron. Era una casa de principio de siglo como las que construían los italianos. En su momento era una casa señorial, el color original era gris, tenía los pisos de pinotea y una extrañeza para esa época: dos baños. La poetisa vivió en otras casas en Flores, pero la más emblemática es esta, porque es donde más vivió, y ahí la visitaba su amigo Quinquela Martín. Esta casa fue construida antes del año 1941, por lo tanto está bajo el amparo de la Ley 3056, por lo cual, si llega al Gobierno una solicitud de permiso para demoler, su valor debe ser analizado por el CAAP (Consejo Asesor de Asuntos Patrimoniales) y éste determinará si se puede demoler o si deberá ser catalogada para su protección pero lamentablemente ocurrió lo primero. “Vemos una frialdad en toda la cúpula política sobre nuestra historia, sobre nuestro pasado. Nosotros, al contrario, como simples vecinos intentamos salvar la historia de nuestro barrio, que es un poco la historia de la ciudad y, en el fondo, es la historia del país. Un país sin historia tiende a perecer”, acota Demarco. La comisión de vecinos ya ha tenido algunos éxitos: la recuperación de la casa de la familia Marcó del Pont, un enorme caserón construido a mediados del siglo XIX y hoy, salvado de la picota, es la Casa de la Cultura de Flores; la terminación de la escuela Enrique Parker y de la Plaza de los Periodistas: “La primera dificultad que tuvieron las empresas que hacen torres fue con nosotros. En la Plaza de los Periodistas, iban a construir cuatro torres de 25 pisos, un shopping y una cochera para 400 automóviles. Eso, cuando en Flores no hay espacios verdes y gran parte de las cloacas que tenemos se colocaron durante gobierno de Sarmiento. Todo eso lo investigamos, y lo frenamos”, recuerda Demarco. Con esto han matado otra vez a Alfonsina”, sostuvo el presidente de la Comisión de Vecinos del Barrio de Flores, Carlos Demarco, y agregó: “Si no protestamos, vamos a perder la historia de la Ciudad. En Flores, de 31 casas históricas, quedan menos de la mitad. Acá hay una política de destruir todo y hacer una zona comercial. No les interesa el arte ni la historia, sólo ganar dinero”. Los vecinos, intentaron de manera infructuosa detener la destrucción y planean presentar una denuncia penal.
Demuelen la casa que era de Alfonsina Storni
La casa de la poetisa, que hace un tiempo estaba en venta, está siendo demolida, a pesar de la medida cautelar que la protegía por su importancia “histórica y cultural”, se encontraba protegida por una ley en defensa del patrimonio de la Ciudad que vence el 31 de diciembre y que, por decisión del bloque del PRO, no ha sido prorrogada.


