Franco Obispo integra la murga «Los Mismos de Siempre», de La Paternal, que elaboró una parodia sobre las creencias en la que dialogan creyentes musulmanes, católicos, judíos, de la `new age` y de la tecnología. “La elaboración de la letra es colectiva y toda la gente participa, apenas termina el Carnaval, juntándose para ver qué temas trabajamos para el siguiente, investigando y buscando información hasta definir la crítica”, contó Obispo. Para los Carnavales 2012, “queremos dar a entender que existen matices, y que no desechemos las diferencias porque enriquecen”. Esto se expresa en la letra de “Creer o reventar” que dice “gracias a Dios, Yahvé, Alá/ estamos todos acá”, y hace una presentación de cada credo, empezando por el cristiano: “Dios me bendijo al nacer y con su amor infinito/ Me dio salud, matrimonio, trabajo y mis nueve hijos/ Qué generoso el Señor, cuántas cosas me brindó/ Aunque en la maternidad, creo que exageró”. “Cinco veces por jornada, a la exacta ubicación/ De nuestras mecas sagradas/ apuntas cada oración/ Nuestra devoción crece, como un río que no seca/ Hasta usamos GPS para no errarle a las mecas”, dice el musulmán. El judío afirma: “Yo soy del pueblo elegido/ soy un hombre laborioso/ Peino mi barba seguido/ cuido la kipá, el gorro/ y estos dos bucles hermosos”. El diálogo deriva en una discusión sobre la comida, hasta que interviene un partidario de la nueva era o new age: “Si es cuestión de alimentarse, orgánico e integral/ No existen fechas sagradas, lo único que está mal/ Es que para la picada se muera algún animal/ Por eso nuestros nutrientes son de origen vegetal”. Así hasta que aparece el Rey Momo, que convoca a creer en la alegría del Carnaval: “Creo, al igual que estos señores, / en el cielo forrado de banderines por todas partes/ Como sonrisas de trapo en pleno vuelo/ Ese cielo que abraza los estandartes/ Y sale a bailar con ellos todo febrero”. «Y me gusta el dinero cuando no es de unos pocos/ Y no se vuelve el amo del reino de los locos/ Cuando no se permuta por nuestra dignidad/ No respetando el esfuerzo ni la edad/ Olvidando a su paso a maestros y jubilados/ Y a los que viven fuera de los barrios cerrados/ Me gusta cuando es tela y esa tela es banderas/ Envolviendo en su abrazo a todos los que quiero». La murga “Alucinados de Parque Patricios” canta a la crisis europea, aconseja no caer en el engañoso discurso del poder. La “Crítica Alucinada 2012” se titula “Para no olvidar” y en sus estrofas -bailadas con la cadencia de esa misma canción de Andrés Calamaro- canta: “Ay Europa querida/ parecés nuestra vieja Argentina/ con los bancos mandando/ y enviando la gente al tacho”. “Grecia cae de golpe/ Portugal se derrumba a pedazos/ y España no aguanta tanto golpe y coletazo/ Sarkozy-Merkel mienten/ el ajuste no es un atajo/ solo ves desempleo/ donde había trabajo/ si te puedo dar un consejito Europa/ mejor olvida… esos ajustes…/ son puro cuento… son puro embuste”. Y compara con la crisis argentina del 2001: “No me olvido de nada/ no me olvido de las cacerolas/ los piquetes, las tomas y los pibitos en bolas/ La deuda al carajo/ que la pague el banco que la trajo/ para mi gente quiero/ una mesa con pan y trabajo”. Facundo Carman, de «Los Amantes de La Boca», señala que que “la crítica nuestra siempre tiene que ver con problemas o cosas que pasaron en la zona sur: a diferencia de la mayoría de las murgas que trabajan sobre la tele o hechos políticos en general, es una forma de reforzar la identidad desde la pertenencia barrial». Por eso, la crítica se dedica al Riachuelo: «Con gran propaganda llegaron los planes/ los de María Julia fueron los más grandes/ te das un bañito todo contento/ y los salvavidas son excrementos». «Desde que dijeron lo van a limpiar/ sacaron petróleo como en el Irak./ Ojalá algún día metamos los pies/ (…) Tan sólo tiene un sueño este murgón/ te queremos ver limpito y sin olor». Mientras que “La Gloriosa de Boedo” agradece que “ahora tenemos lunes/ y martes pa` festejar/ muchas gracias Presidenta/ no le vamos a fallar”. Según Carlos Díaz también advierten al jefe de gobierno porteño: “Mauricio (Macri), pará la oreja/ te queremos avisar/ la ciudad está de fiesta/ ha llegado el Carnaval/ por más que te hagás el sota/ ni un afiche pa` pegar/ el pueblo ya se ha enterado/ y las calles va a llenar/ explotando la alegría/ de la fiesta popular”. También dedica un párrafo a Guillermo, de la casa real británica: “Principito de Inglaterra/ te queremos avisar/ no son `Falclan`, son Malvinas/ de Argentina y nada más/ nosotros somos el pueblo/ de la murga y Carnaval/ Piratita de juguete/ ¡la murga te vamos a dar!/ viniste a buscar petróleo/ y la nafta no te da”. En definitiva, el trabajo de todo un año se vuelca a las calles de los barrios, por donde pasan las murgas al ritmo de bombos con platillos, para alegría de todos los vecinos en una verdadera fiesta popular..
Las murgas y sus temas políticos y sociales
Sin perder el espíritu festivo, las murgas con sus cantos tocan temas sociales y políticos. Entre lentejuelas y ritmo festivo, aparecen las letras de las murgas que con ironía hacen referencia a inquietudes del diario vivir.


