La trabajadora, que se identificó como Natalia Lallana, denunció «al gobierno porteño y la empresa por hacer recaer la deficiencia del servicio en los trabajadores».
Por otra parte, «La formación que entró en desperfecto hace rato que falla y lo venimos avisando los trabajadores» dijo la delegada. Lo que pasó es fruto de un mal servicio del que nadie se hace cargo».
«Nosotros, los trabajadores, hacemos todo lo que podemos, somos también pasajeros y entendemos a la gente, pero la falla la debe resolver el gobierno y la empresa».
Manifestó que «cuando falla la carga de la Sube no es culpa nuestra», al describir «algunas de las imperfecciones» del servicio.
«Los pasajeros, obviamente, con razón están enardecidos y cuando se presenta una falla técnica es difícil contener la situación, porque a veces ni nosotros sabemos cuánto va a durar», señaló.
A raíz de los incidentes que se registraron, «la cajera Claudia Ayala se llenó de astillas por la rotura de un vidrio, sufrió un shock nervioso y tuvo que ser atendida por los médicos».


