Ciudad

Sin luz y con goteras en un Centro de Formación

Docentes y estudiantes del Centro de Formación Profesional Nº 24, en Flores, cortaron la calle. Denuncian que el edificio no tiene final de obra y la luz se corta todos los días.

Desde hace 18 meses, el CFP se encuentra “colgado” de una instalación eléctrica que pertenecía al viejo edificio sobre el que se construyó uno nuevo. La vicedirectora, Silvana Paversa, dijo que la situación del establecimiento es “deplorable” y que se les corta la luz “por lo menos siete veces por día”.

 

En el CFP 24 se dictan más de 80 cursos, desde cerámica hasta esmaltado de metales, soldadura y peluquería. Se entregan unos 800 certificados cada cuatrimestre. “Los cortes de luz complican la tarea diaria de los cursos, cada vez que se enchufa algo que recarga la instalación eléctrica, salta todo”, explicó Paversa.

 

El ascensor tampoco funciona, lo cual afecta a las personas mayores o con problemas para desplazarse. Además, como la calefacción es eléctrica, “la falta de luz convierte a las aulas en freezers”.

 

El CFP 24 comenzó a remodelarse en 2010 con un plazo de 7 meses. Pero las obras –a cargo de la constructora Cunumí- se retrasaron 2 años.

 

La directiva  señaló que comenzaron a detectar que la empresa “estaba como abandonando la obra, ni siquiera mandaba a obreros”. Entonces, la comunidad educativa “tomó” el establecimiento y detectó graves irregularidades: la luz estaba enganchada, había muchas filtraciones y no tenía final de obra.

 

“Las denunciamos ante el Ministerio de Educación, pero siempre responsabilizaron a la empresa, que ahora encima está en concurso de acreedores y, por ende, no va a entregar el final de obra”, agregó Paversa.

 

Como el edificio legalmente no está “finalizado”, la empresa tercerizada que realiza tareas de mantenimiento en las escuelas porteñas, Mantelectric, se niega a arreglar, por ejemplo, las filtraciones que provocan cortocircuitos cotidianamente.

 

Los Centros de Formación profesional brindan educación informal. Son 3.400 cursos a los que concurren más de 55 mil personas.

 

La mayoría de los CFP funcionan en sindicatos que tienen un convenio con el Ministerio de Educación de la Ciudad.

 

Los que quedaron en la órbita del Ministerio “somos los más perjudicados, en todo sentido”, concluyó Paversa.