Noemí Mealla, secretaria de la Cooperativa San Telmo, que acampa desde hace dos semanas en la vereda del ex Patronato de la Infancia (Padelai), tiene palabras muy duras para con Lombardi , ministro de cultura de la ciudad, Reclaman de que se asigne una vivienda para cada una de las 120 familias desalojadas dos veces y engañadas tres.La historia de la Cooperativa nace en el ’89, cuando un grupo de personas que vivía en el edificio abandonado decidió organizarse para evitar los desalojos y la represión. Era la época de Carlos Grosso como intendente y la lucha derivó en la firma de un acuerdo entre la Cooperativa y la Municipalidad de Buenos Aires, en el que se reconocía que el 70% del inmueble pertenecía a la cooperativa. Luego, durante la gestión l de Aníbal Ibarra, los habitantes fueron obligados a desalojarlo con el argumento de que había peligro de derrumbe, en un operativo que terminó con detenidos y heridos. Los miembros de la Cooperativa siguieron luchando por su derecho a la vivienda en el terreno judicial, al punto que, según afirman, propusieron ceder el edificio del que son propietarios “para que se construya allí un centro cultural”. El actual ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi, se lo cedió en un comodato de 30 años a la Embajada de España para que se instale allí el Centro Cultural de España en Buenos Aires, y les solicitó el desalojo a cambio de asignarles una vivienda, cosa que sigue sin ocurrir. “En un momento nos vinieron a ofrecer subsidios, pero no queremos plata, sino viviendas”, dice Noemí. El acampe del Padelai es un caso más en la problemática del déficit habitacional de la Ciudad. Estimaciones oficiales afirman que afecta a cerca de 500 mil personas. Mientras esperan una solución, los cooperativistas acampan sobre la calle Balcarce, entre San Juan y Humberto 1º, en San Telmo. Lo hacen por turnos para mantener la protesta pero por las tardes, cuando la mayoría de los cooperativistas sale de sus trabajos, se reúnen en asamblea para decidir las actividades del día: cortar San Juan o Balcarce, ir a ver a un funcionario o protestar en algún punto visible de la ciudad, Contrariamente a lo que la estrategia del “desgaste” supone, de las 96 familias originales que fundaron la Cooperativa ahora son 120 porque se incorporaron a la lucha los hijos, que en el ’89 eran niños y ahora son padres. La policía custodia el acampe, pero según afirma Noemí, no intentan amedrentar sino cuidar el edificio. “Nunca tuvimos problemas con ellos”.
Un acampe de hace dos semanas sigue sin solución
Son 120 familias reunidas en una cooperativa. Reclaman al gobierno porteño una solución habitacional. Ya las desalojaron dos veces.


