Colectivos que no respetan la velocidad máxima, frenadas bruscas, escapes en malas condiciones, estrépito de sus motores, aceleradas, terminan siendo mas que una solución, un problema para usuarios y transeúntes.
En el transcurso del año pasado, una sucesión de accidentes mortales protagonizados por colectiveros puso en alerta a quienes planifican, regulan, legislan y controlan el tránsito. En esos fatales 12 meses, 29 personas murieron atropelladas por colectivos, casi un 140 por ciento más que en 2009, cuando “sólo” murieron 12 personas en accidentes similares.Por tal motivo, la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) convocó a los directivos del Ente Único Regulador de los Servicios Públicos de la Ciudad de Buenos Aires para encarar un estudio que no tuviera un fin punitivo sino profundizar el conocimiento de los problemas derivados del tránsito relacionados con las 131 líneas de colectivos que surcan la Ciudad todos los días.Las conclusiones a las que llegaron los inspectores que se encargaron del estudio fueron alarmantes y los avisos que ya habían advertido de la existencia de un problema ahora se multiplicaron. Se analizaron 131 líneas, en 464 viajes, que llevaron a que cada línea fuera inspeccionada al menos en tres ocasiones.Los observadores, provistos de equipos de GPS y de las planillas tradicionales, comprobaron que en el 30 por ciento de sus viajes, los conductores manejaron con brusquedad y en el 8,4 por ciento de las ocasiones, directamente su forma de manejar fue “peligrosa”. En el 34,5 por ciento de sus viajes, se constató que los choferes violaron 111 semáforos, cruzándolos con luz roja o amarilla, poniendo en peligro la vida de los demás.Además se comprobó que en el 38,1 por ciento de sus peligrosas travesías, los conductores “desarrollaban una velocidad superior al resto de los vehículos con los cuales compartían la vialidad”. Esto significa que no necesariamente habían superado la velocidad máxima permitida, pero, al ir más rápido que los vehículos que los rodean, los superan zigzagueando o se exponen a frenadas bruscas, condenando a sus pasajeros a tambalearse y a duplicar la fuerza con la que se toman de las manijas, agarraderas y pasamanos.También se notaron falencias por parte de los choferes en las detenciones. El 21,1 por ciento no respetó las paradas y el 19,6 no se acercó al cordón de la vereda, un 5,4 por ciento de los choferes “hizo un uso indebido de la puerta delantera” , el 3,7 de ellos “circulaba con la puerta abierta, el 3,2 por ciento de los conductores “usaba auriculares o celular”.En cuanto al trato con los usuarios “ha sido, en la mayoría de los casos, bueno”, informaron los inspectores.En diálogo con los delegados de los colectiveros, los funcionarios tomaron nota de algunos problemas que aparecen cada vez que se habla de las condiciones en las que deben prestar servicio. De las 50 líneas de colectivos, representadas por los 72 delegados encuestados, el 53 por ciento había tenido accidentes graves en los últimos meses.Los representantes gremiales informaron que en el 52 por ciento de las líneas, la jornada laboral se extiende por más de ocho horas. Como complemento, el tiempo de descanso sólo se respeta “a veces” en el 43 por ciento de las empresas, y en el 1 por ciento, este derecho directamente no se respeta nunca.Por otra parte, los conductores de colectivos adjudicaron al “cansancio, el nerviosismo y el apuro” el 61 por ciento de las causas de los accidentes en los que la responsabilidad les fue atribuida. Consideran que las últimas vueltas son las más riesgosas, que el 53 por ciento del parque móvil tiene deficiencias en cuanto a la emisión de ruidos, y un 43 por ciento en el tema de la emisión de humaredas contaminantes. El 78 por ciento de los delegados consideró que se necesita más capacitación, aunque el 62 por ciento concurrió a diferentes cursos, la mayoría de ellos dictados por el sindicato que los agrupa: la Unión de Tranviarios Automotor (UTA).En las conclusiones del estudio, los expertos propusieron una serie de medidas que podrían ayudar a disminuir los problemas, aunque se sintieron obligados a aclarar que “la seguridad vial no puede ser alcanzada en el corto plazo, por cuanto requiere un tratamiento integral”.En el marco de estos resultados, el subsecretario de Tránsito de la Ciudad de Buenos Aires, Guillermo Dietrich, considera que su área debe poner el acento en “una trabajo de educación, concientización y penalización, porque siempre un servicio público tiene que cumplir con las leyes, incluso en mayor medida que los particulares”.“Nosotros vamos a apoyar la línea de trabajo que encararon el Ente y la CNRT, porque vemos como muy positiva la colaboración entre la Ciudad y la Nación” aclaró el funcionario.Dietrich consideró que entre las medidas que debe tomar la Secretaría de Transportes de la Nación “está la renovación de las unidades, porque esto mejora todo el sistema, e influye hasta en la renovación del parque automotor del transporte escolar”.“Existe un proyecto de bajar la velocidad máxima a 40 kilómetros por hora en la mayoría de las avenidas, para bajar la tasa de accidentes”, agregó el subsecretario.Además, entre otras medidas están incluidas “la política de llevar los colectivos a las avenidas, sacándolos de las calles; el establecimiento de vías preferenciales y el cambio de algunos recorridos para que la gente llegue más rápido a sus trabajos y a sus hogares”.En cuanto al sistema de vías preferenciales, el funcionario dice que “una de las soluciones que vamos a encarar, que es la instalación del Metrobus, que es un micro articulado, que circulará por el centro de la calzada de la Avenida Juan B. Justo en una primera etapa, parando en dársenas especiales para los pasajeros. Este sistema otorga una gran seguridad vial y nos deja muy conformes”.Dietrich anuncia que los próximos movimientos de su cartera, algunos de los cuales ya se están implementando, tienen que ver con “concientizar sobre la violación de los semáforos en rojo. En ese caso, a los colectiveros se les retiene el registro, que sólo se les devolverá cuando paguen la multa. Esto tiene como objetivo la identificación del chofer que cometió la falta”.Para concluir cree “que en el futuro deberá haber menos autos circulando por la ciudad. El tránsito posee una complejidad creciente. El parque automotor crece constantemente, así como la cantidad de gente que éste debe transportar. Por esta razón, nosotros queremos priorizar el transporte público, desalentando el uso del automóvil. Por eso estamos construyendo bicisendas y ciclovías en las avenidas e instalando el sistema de bicicletas públicas y peatonalizando calles para estimular que la gente camine. No hay que olvidar que todos los días un millón de autos llegan a la Ciudad”. Para Lisandro Ferrali, Presidente del Ente Único Regulador de los Servicios Públicos, “Las tres conclusiones centrales del informe, que podríamos sacar en limpio, son: primero, trabajar sobre la seguridad vial, como la señalización adecuada, las velocidades, los semáforos; segundo, la capacitación del chofer, se habla en el informe hasta de un reentrenamiento para dejar claros los comportamientos que deben tener en el tejido urbano, y la tercera es la cuestión de la infraestructura, que incluye la señalética, la delimitación exacta de las paradas, que en muchas ocasiones no se sabe dónde están. Como se han ido perdiendo muchas paradas con el tiempo, las líneas han establecido algunas que el Estado no reconoce. Este punto incluye también la mejora en el mantenimiento de las unidades. Sobre estos tres puntos estamos empezando a trabajar con las cámaras, la CNRT y el Ente Regulador para poder avanzar en una solución”.



