Ciudad

La Ciudad volverá a endeudarse

Gran parte del préstamo que se obtenga irá a pagar deuda ya contraída. Esta vez aseguran que utilizarán los fondos para mejorar las líneas de subte.

La confirmación de que el Ministerio de Hacienda porteño motorizará una salida al mercado local e internacional de capitales para que la ciudad contraiga más de 400 millones de dólares en concepto de deuda, volvió a encender la señal de alarma sobre la base de anteriores experiencias de endeudamiento de la gestión macrista. Aún se recuerda que la administración de Mauricio Macri había conseguido que la Legislatura porteña le aprobara un préstamo por 475 millones de dólares en 2010, cuyo destino era la ampliación de las líneas de subterráneos A, B y H. E, cuyo objetivo jamás se llevó a cabo, y esos fondos se depreciaron mientras estuvieron depositados en el Banco Ciudad, con una pérdida estimada a fines del año pasado en 30 millones de pesos. En este caso, la meta del endeudamiento autorizado será, en gran parte, pagar “deuda vieja” con nueva deuda, supuestamente a una tasa de interés menor, y también para financiar el plan de obras previsto por el macrismo para 2012. En ese plan las mejoras en infraestructura del subte ocupan un capítulo lateral, y nunca fueron modificadas luego de la firma del acta acuerdo para el traspaso del servicio al ámbito de la ciudad. En su anterior endeudamiento, el Ejecutivo de la Ciudad obtuvo el empréstito con una tasa que el pleno de la oposición consideró demasiado elevada, mayor a los fondos que se destinan a áreas sensibles de la gestión. Denuncia penal incluida por el cobro de más de 2 millones de dólares de comisión por parte de un ex dirigente vinculado al PRO, los fondos nunca fueron para extender la red. En ese entonces, la misma SBASE, hoy controlante por el Ejecutivo porteño de toda la concesión, reconoció que no tenía listos los pliegos de licitación para comenzar con los trabajos. El dinero fue dividido, una parte en Letras del Tesoro Nacional y otra en plazo fijo en el Banco Ciudad, cuya ecuación de intereses resultó desfavorable para el erario público. Fue en ese entonces que el gobierno porteño decidió cambiar nuevamente el destino del dinero, que pasó a manos de AUSA (Autopistas Urbanas SA) –con el fin de hacer pasos bajo nivel– y al Ministerio de Educación, desde donde tampoco fueron ejecutados. A partir de esta semana, se extenderán las consultas entre inversores en Londres y Nueva York para la colocación de deuda. Desde el PRO argumentaron la decisión en la posibilidad de aprovechar un contexto financiero internacional favorable para los mercados, luego de la aprobación del plan de ajuste griego. Los equipos financieros que trabajan para el gobierno porteño dieron luz verde para la toma de deuda, que esta vez, según afirmaron servirá para apuntalar un plan de obras con eje en “salud, educación y tránsito”.