Denuncian que gastos en higiene urbana subieron 260% en 5 años y que los contratos con las empresas de recolección de residuos vencieron en 2010. Desde entonces, dicen, que el gobierno porteño dicta prórrogas de “dudosa legalidad”. Y no es un tema menor: la higiene representa el mayor gasto en el presupuesto porteño, pese a que la prestación deja mucho que desear y las calles lucen cada día más sucias.Este año se anunció una licitación, pero no se hizo y ahora se estudian otras alternativas ya que el pliego tiene errores Por otra parte evalúan cómo evitar el costo político. A cuatro años de haber asumido como Jefe de Gobierno porteño y a poco más de un mes de iniciar su segundo mandato, Mauricio Macri aún no pudo resolver uno de los principales temas de gestión: la higiene urbana. El diputado Eduardo Epszteyn, un entendido en el tema gracias a su paso como ministro por el gobierno de Aníbal Ibarra, elaboró un informe que detalla que desde 2006 a 2010 la evolución del gasto en materia de higiene urbana fue de 260% en valores corrientes, sin considerar la variación de la inflación. Se prevé que la cifra pasará largamente el 300 por ciento cuando cierre el actual ejercicio.»Nada subió tanto en la Argentina como el contrato de recolección de residuos de la Ciudad”, señaló el legislador porteño, que tiempo atrás presentó un proyecto propio para normalizar el servicio. Desde la oposición porteña critican también que este aumento desproporcionado del gasto se “afirmó” sobre un mecanismo de dudosa legalidad. Hace más de un año que venció la última adjudicación formal del servicio de recolección de residuos y desde febrero de 2010 el gobierno de la Ciudad se ocupó de dictar prórrogas administrativas en vez de solucionar el problema de fondo o llamar a licitación.A principios de año Macri se reunió con el ministro de Espacio Público, Diego Santilli, para solicitarle que encuentre una solución al tema antes del 10 de diciembre. Pero el tiempo transcurrió y a pocos meses del “recambio” de autoridades aún no hay una salida concreta.Esas demoras fueron las que llevaron a Macri a designar una suerte de interventor en el Ministerio de Espacio Público para que resuelva el tema. El último contrato de higiene pública en la Ciudad entró en vigor el 18 de febrero de 2005. En principio se trataba de un convenio por cuatro años, prorrogable por otros doce meses. Formalmente, el acuerdo venció en febrero de 2010 y a partir de allí el gobierno dictó prórrogas administrativas para evitar un abrupto parate corte del servicio.El Ministerio de Espacio Público inició este año la licitación para reparar esta situación irregular. La convocatoria aspira a una reforma integral del servicio de higiene que cumpla con lo prescripto por la Ley Basura Cero, votada por la Legislatura de la Ciudad y utilizada como bandera de campaña por la oposición durante las últimas elecciones. Según trascendió, las mismas empresas que hoy en día están a cargo de la recolección de residuos en la Ciudad fueron las que presentaron sobres para quedarse con un negocio millonario a partir de 2012. Pese a que el proceso licitatorio se inició a principios de año, desde hace algunos meses se encuentra totalmente paralizado. Algunos dirigentes opositores señalan dos aspectos clave que habrían generado el malhumor de Macri. El primer punto es técnico. “El Ministerio de Espacio Público no cuenta con personal técnico idóneo para analizar las especificaciones que están en el denominado sobre nº 2 presentado por las firmas que aspiran a asumir la concesión”, dicen.El segundo punto de debate es de índole política y económica. “Sucede que el llamado a licitación es por cuatro años, lapso que obligó a las firmas a proyectar contratos mucho más onerosos para poder amortizar la inversión de encarar una reforma integral del sistema, tal como prevé el pliego”. Si bien no hay datos oficiales al respecto, se estima que en los sobres hay estimaciones de contratos que superarían los $2.500 millones anuales, algo que provocó el rechazo de Macri.Para tener una idea de qué significa esto, la Ciudad gastará durante todo 2011 casi $1.600 millones por la higiene urbana y en el proyecto de Presupuesto 2012 se estima que las erogaciones serán de 1.800 millones de pesos; un contrato de $2.500 millones al año sería un «disparate» para las cuentas del ministro Grindetti.Ante un servicio irregular en la práctica, el gobierno porteño evalúa varias salidas para poder normalizar una situación que Macri conocía desde el día en que asumió. La primera es olvidar la licitación que se encuentra en trámite y convocar a una nueva, con un pliego más ordenado y con condiciones técnicas que permitan ofertas más bajas de las empresas prestadoras del servicio, pero el contrato debería ser por un lapso de al menos 8 años Otra opción sería que intervenga la Legislatura de la Ciudad y que a través de una nueva ley decida reorganizar el sistema de higiene urbana y cómo será el proceso de adjudicación del servicio, con mecanismos claros y transparentes. La última y menos conveniente para el gobierno porteño sería concluir con la adjudicación en trámite, abrir todos los sobres y asumir el costo político y económico de una licitación mal hecha.
Contratos con empresas de recolección de residuos vencidos y prórrogas de dudosa legalidad
En las últimas horas, diputados opositores y algunos propios pusieron su atención sobre los números de los contratos con las cinco empresas encargadas del servicio de recolección de residuos, que tuvieron un crecimiento inaudito desde 2004 a la fecha


